viernes, enero 28, 2022

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JAVIER SAIZ SEVILLA: «Muchas veces lo que nos frena es la típica pregunta de ¿seré capaz de hacerlo?»

Javier tiene 36 años y vive en un pequeño pueblo de Cuenca, Casas de Haro, y es ingeniero químico. Desde hace un par de años y después de varios trabajando como ingeniero, dio un giro de 360 grados y decidió volver al pueblo, apostando por emprender en algo que nada tenía que ver con su perfil. Ahora intenta ganarse la vida con una afición que se transformó en pasión, la fotografía y el video. En el año 2002 se marchó del pueblo como muchos jóvenes para comenzar sus estudios universitarios. Desde que terminó la universidad siempre ha trabajado en Investigación y Desarrollo en el campo de la tecnología química.

¿Por qué decide dejarlo todo y volver al pueblo?

No es fácil desentrañar las razones por las que uno decide dejar su puesto de ingeniero con una cierta estabilidad y emprender en fotografía y video, sector que apenas conoce ni tiene formación específica al respecto (y encima en una zona rural).

En primer lugar, siempre me he sentido ligado a mi pueblo. A pesar de estudiar y vivir fuera, he tratado de volver los fines de semana siempre que he podido, la familia, los amigos y la tierra siempre tiran. Además me gusta el campo y la naturaleza, así como la vida tranquila que ofrecen los pueblos. Es por ello que la idea de volver al pueblo siempre estuvo ahí.

Otra cosa que me caracteriza es que soy una persona a la que le encanta descubrir aficiones nuevas, aprender y mantenerse ocupado. He tenido varios hobbies y siempre me ha gustado desarrollarlos al máximo y dar lo mejor de mí en ellos. Por casualidades de la vida en 2018 compré mi primera cámara, sin saber que aquello cambiaría mi vida completamente. Nunca antes había hecho fotografía más allá de usar el móvil. 

Por otro lado, a raíz de ciertas situaciones personales algo duras, uno se empieza a plantear si la vida que lleva le hace plenamente feliz, porque creo que tenemos que enfocarnos más en eso y menos en cosas superficiales. Debería ser obligatorio reflexionar, pero la forma de vida que llevamos apenas nos deja pensar. ¿Soy feliz con lo que hago?, ¿Me apasiona mi trabajo?, ¿Quiero hacer otra cosa que me llene más?, ¿Por qué no encuentro mi sitio a nivel profesional?, ¿Quiero seguir así hasta jubilarme? La respuesta a estas preguntas sin duda influyó en mi decisión de cambiar de vida. Algo fallaba y había que hacer algo al respecto.

Otra cuestión que también influyó bastante para dejarlo todo, fue conocer desde dentro el sector I+D+I a nivel nacional, pues a veces me he planteado si fue una buena elección haberlo elegido. Hay muchas cosas que deberían cambiar. No es extraño la gente que sigue investigando por vocación a pesar de no recibir apenas apoyo, ni tampoco lo es el caso de gente que se va fuera o abandona la investigación. Yo mismo descubrí que no tenía tal vez la vocación suficiente para dar lo mejor de mí mismo en esta profesión.

¿Y decide emprender con la que está cayendo?

Sin duda puede parecer un mal momento para emprender, aunque si tu idea tiene cabida en los tiempos que corren y es realizable, ¿por qué no desarrollarla? Realmente dejé mi trabajo en 2019 sin saber lo que se nos venía encima en 2020, pero tenía ciertos ahorros y volver a casa de mis padres no me suponía un problema, por lo que en aquel momento no me pareció tan mala idea.

Aun así esas decisiones no se toman de la noche a la mañana, creo que se gestan a lo largo del tiempo, meses e incluso años y muchas cosas influyen para dar ese primer paso. En mi caso la idea de emprender vino motivada por las ganas de volver al pueblo y porque mi trabajo no me apasionaba, era una mera cuestión de supervivencia. A raíz de reflexionar largo y tendido, llegué a un punto en el que sentía la necesidad de abandonar Cartagena y volver a casa, pero claro, había que tener algún plan para subsistir. Estuve casi un año dándole vueltas y buscando trabajos de ingeniero por la zona, pero no hubo suerte, por tanto como la necesidad apretaba, pensé ¿y si emprendo algo? pero, ¿en qué, en ingeniería o en otra cosa? Y ahí es cuando uno empieza a evaluar e investigar qué puede hacer en una zona rural y que sea algo que te apasione de verdad  La pasión puede con casi todo y si no la hay, tirarás la toalla cuando las cosas se pongan difíciles a lo largo del camino. Me faltaba encontrar mi pasión.

De forma paralela seguía aprendiendo fotografía por mi cuenta y dedicaba tantas horas a ello que la afición se tornó en pasión. También coincidió que, al compartir mis fotos en redes sociales, me llegaron peticiones para hacer reportajes. Y ahí se me encendió la bombilla, ya tenía algunas herramientas para trabajar y algunos trabajos, así que solo tenía que dedicar más tiempo y recursos para convertirlo en algo rentable, no podía no intentarlo. Muchas veces lo que nos frena es la típica pregunta de ¿seré capaz de hacerlo?

Una vez tomada la decisión, comencé a formarme en distintas facetas del negocio fotográfico, es indispensable la formación si quieres emprender. Poco a poco he ido comprando equipos según los trabajos que me llegan. Y en ello estamos, dado que la pandemia lo está complicando y retrasando todo bastante.

¿Cómo ha cambiado tu vida?

Pues ha cambiado bastante, y el balance es bastante positivo, aunque las circunstancias actuales lo están poniendo muy difícil. 

En cuanto al emprendimiento, el hecho de realizarlo ya es en si algo fascinante. Hay muchas cosas que aprender y yo soy de naturaleza curiosa e investigadora. Por otro lado, ver que algo en lo trabajas duro va germinando poco a poco, es muy alentador.

Con el negocio de la fotografía estoy muy contento con lo que hago, puedo enfocar los trabajos a mi manera. La flexibilidad horaria es un gran aliciente, aunque siempre hay que planificarse bien

Mi especialidad es la fotografía de paisaje y me gustaría enfocar el negocio hacia formaciones online e incluso viajes fotográficos guiados, también hago otro tipo de trabajos pues en los pueblos hay necesidades de fotografía y video muy diversas. Las oportunidades están ahí, solo hay que estar atento y moverse para responder a ellas.

Por otro lado, estoy perfectamente adaptado a vivir en el pueblo. Creo que la vida tranquila, el aire limpio y estar cerca de los que me importan me permite centrarme más en mi proyecto.

¿Qué estás haciendo para darte a conocer?

Tiro mucho de las redes sociales para llegar a la gente. Suelo compartir mis fotos y videos en ellas, sobre todo en Instagram, donde la fotografía tiene mucho tirón. Tener un buen perfil, interactuar con la gente, crear vínculos y empatizar, así como recurrir a la publicidad en estas redes suele ayudar a crear una pequeña comunidad de seguidores.

Paralelamente estoy creando yo mismo mi propia página web donde insertaré mi portafolio y cartera de servicios, así como un pequeño blog para ir contando mis andanzas fotográficas.

Algo que también funciona en las zonas rurales es el boca a boca y es otra manera más de darse a conocer. Cuando un cliente queda contento con el trabajo realizado, es fácil que te recomiende a otros y eso también ayuda.

Este verano realicé mi primera exposición en mi pueblo, dándome a conocer a más gente.  Gracias al ayuntamiento de Casas de Haro por cederme un espacio y facilitarme todo.

¿Crees que podrás vivir de esto?

Si no lo creyese no lo estaría haciendo, y por eso pongo todo mi empeño en ello. Si bien es cierto que las circunstancias actuales han cambiado bastante el juego y lo hacen muy difícil. Creo que diversificando las líneas de negocio, es posible generar un sustento con algo de tiempo y esfuerzo.

Si una línea de negocio no funciona, se debe reorientar y buscar aquella que si lo haga. Por ejemplo, ahora mismo el tema del video está funcionando bien, y la formación online, que espero sacar en unos meses, es muy prometedora. La gente al pasar más tiempo en casa consume este tipo de formación online, por tanto, es interesante apostar por ello.

¿Qué le dirías a alguien que está pensando en emprender algo nuevo?

Le diría que eligiera bien que hacer. Que se asegurase de disfrutar realmente de lo que hace y sobre todo estar dispuesto a echarle tiempo y ganas.

Estudiar bien sus fundamentos técnicos. Hay que formarse y estudiar mucho.

Evaluar qué es lo que necesitas para comenzar.

Conocer bien el negocio en sí; mercados, tipo de clientes o competencia. Puede que te guste la parte técnica, pero no puedes dejar a un lado la parte de negocio.

Finalmente, y antes de dar el paso, tener siempre claro a dónde se quiere llegar y como lo haremos. Comenzar sin un plan puede dar al traste con todo. Y no olvides ponerle mucha pasión

Puedes encontrar a Javier en Instagram, Facebook y Twitter como @javiersaizphoto

¡¡Te deseamos muchísima suerte!!!

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