lunes, agosto 2, 2021

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El roadtrip definitivo por Cornualles

Redacción

En el extremo suroeste de Inglaterra, un extenso brazo rocoso tapizado de verde hunde sus poderosos dedos, en forma de acantilados, en las bravas aguas del mar Céltico. Se trata de la península de Cornualles.

Recorrer los múltiples recodos de su accidentada costa es abrirse a un mundo de encantadores pueblos de pasado pesquero y presente turístico; playas y calas salvajes en las que la naturaleza dicta sus normas y el hombre, insignificante, las acata; proyectos artísticos de gran originalidad complementados por un sinfín de actividades al aire libre; y una cultura fuertemente arraigada – lindando con la galesa y la bretona -, que se muestra acompañada de una gastronomía deliciosa, reconocida a nivel mundial al aparecer 40 restaurantes de Cornualles en la Guía Michelin 2021.

De todo ello podrán disfrutar (si tienen algo de tiempo libre), entre el 11 y 13 de junio, los líderes de los países más poderosos del mundo. Y es que la primera reunión presencial del G7 desde el inicio de la pandemia tendrá lugar en Carbis Bay, una idílica localidad costera de Cornualles.

Quizás no hayan podido elegir un lugar más inspirador para tomar decisiones tan importantes. Algo más livianas son las que implican decidir la mejor ruta en coche por Cornualles, pues todas sus carreteras llevan a lugares que dejarán huella en el viajero.

Día 1: Pueblos pesqueros y un bello proyecto de concienciación ambiental

Newquay – Polperro – Fowey – Eden Project – St Austell (112 km, 2 horas y 5 minutos)

Tras aterrizar en el aeropuerto de Newquay es momento de poner rumbo a Polperro, localidad ideal para emprender una ruta, de este a oeste, por Cornualles.

Polperro es uno de esos lugares en los que parece que el tiempo se detiene. Partido en dos por un riachuelo, sus escalonadas casas de fachadas blancas parecen luchar por abrirse un hueco entre la vegetación de una suave colina y las aguas de su pequeño puerto pesquero, formando una estampa de melancólica belleza.

La vida en Polperro es tranquila y sencilla, tan solo viéndose alterada con la llegada de los visitantes estivales o un buen cardumen de rapes o lenguados. Esos mismos pescados se presentan, muy bien acompañados, en las mesas de sus acogedores cafés y restaurantes.

Algo más grande y ruidosa es Fowey, mostrando así su mayor estatus de puerto comercial. Merece la pena conocer su historia en el Museo de Fowey – alojado en un histórico edificio del siglo XV -, así como dar un paseo en barco para descubrir sus acantilados y playas desde el mar, o recorrer sus callejuelas a las que se asoman galerías de arte donde se pueden admirar obras de artistas locales.

Artístico y futurista es el aspecto de las instalaciones del Proyecto Edén, que nació para recordar al ser humano la necesidad de la conservación de los recursos y la contribución vital de la diversidad vegetal a su existencia.

Allí, en el interior de cinco grandes cúpulas geodésicas, se puede realizar un interesante y didáctico recorrido paisajista que lleva al visitante a conocer las especies vegetales de distintos ecosistemas del mundo. Una bella manera de despertar conciencias antes de abrazar el descanso en St Austell, una de las ciudades más grandes de Cornualles.

-Dónde comer: en Appleton’s (Fowey) se sirven delicias italianas y británicas ideadas por el antiguo chef del famoso restaurante Fifteen Cornwall, del gran Jamie Oliver. Edie’s Kitchen es una estupenda opción en St Austell.

-Dónde dormir: el lujo y la relajación son las señas de Carlyon Bay Hotel & Spa (st Austell). Boscundle Manor (St Austell) posee el encanto de una vieja mansión británica en la naturaleza.

Día 2: Jardines, puertos históricos, playas infinitas y el espectacular St Michael’s Mount

St Austell – Falmouth – Marazion – Penzance (87 km, 1 hora y 40 minutos)

La fresca mañana es el mejor momento para visitar otra de las maravillas florales de Cornualles. Los Jardines Perdidos de Heligan presentan una bellísima composición de jardines de distintos caracteres, diseños y estilos.

Creados por los miembros de la familia Tremayne entre mediados del XVIII y principios del XX, los jardines cayeron en el abandono tras la Primera Guerra Mundial para ser restaurados a finales del siglo XX. En pleno regreso a su esplendor, brillan rododendros, camelias, helechos arborescentes, un jardín italiano e incluso una serie de pequeños lagos.

No tranquilos lagos, sino extensas playas lamidas por bravas olas es lo que se halla en Falmouth. Puerto de vital importancia desde el siglo XVIII – fue el primer puerto inglés que recibió las noticias de la victoria en Trafalgar y la muerte del Almirante Nelson -, hoy es, también, un principal destino turístico en Inglaterra.

En verano, sus playas –entre las que destacan las de Gyllyngvase y Castle (muy cercana al costero castillo de Pendennis) -rebosan de bañistas y surfistas, así como sus calles, en las que entre pubs, cafeterías y tiendas de artesanías y souvenirs, se hallan tesoros de la talla de la Galería de Arte de Falmouth –que posee obras de talla mundial – y el Museo Marítimo Nacional de Cornualles, un lugar para toda la familia en el que aprender y divertirse al mismo tiempo.

No hay mejor lugar para disfrutar del atardecer de este segundo día de ruta que las almenas del castillo-monasterio que domina la isla (a tiempo parcial) de St Michael´s Mount. La marea, caprichosa en esta parte del mundo, hace que unas veces se pueda acceder al lugar a pie, y otras en barca desde el pequeño muelle de Marazion.

Esta imponente fortaleza nació como monasterio benedictino en el siglo VIII, pasando a manos del coronel John St Aubyn en 1659. A día de hoy, los St Aubyn siguen residiendo allí temporalmente, entre estancias dignas de un museo y miradores que quitan el aliento.

Acompañados por los últimos rayos violáceos de un sol que acaricia Cornualles con mucha más frecuencia que al resto de Inglaterra, es el momento de dirigirse al descanso que brinda Penzance, admirando antes la bella playa de Long Rock Beach.

-Dónde comer: deliciosos frutos del mar en Hook on the Rocks (Falmouth) y la mejor cocina clásica en Harris’s (Penzance).

-Dónde dormir: magníficas vistas y servicio en el Hotel Penzance (Penzance), mientras que la tranquilidad del pintoresco puerto de Mousehole espera a los huéspedes de The Ship Inn.

Día 3: Un teatro labrado en un acantilado y la naturaleza más impactante

Penzance – Mousehole – Teatro Minack –Levant Mine – St Ives (48 km, 1 hora y 16 minutos)

La tercera jornada de este magnífico roadtrip por Cornualles hará las delicias de los amantes de la cultura y la naturaleza.

Al sur de Penzance, el adormecido puerto de Mousehole es de los más fotogénicos de Cornualles. Además, no son pocos los expertos gastrónomos que elogian las cremas de marisco que se sirven en sus restaurantes situados frente al mar.

Justo en el punto en el que la carretera deja de avanzar hacia el oeste para volverse hacia el norte, el Teatro Minack aparece como una maravilla totalmente inesperada. Y es  que es complicado imaginar que en plenos años 30 del siglo pasado, la férrea voluntad y el amor por la cultura de una mujer, Rowena Cade, lograra que la dura roca de la pared de un espectacular acantilado fuera labrada para crear las gradas y el escenario de un teatro.

Ese fue el regalo que Rowena hizo a los habitantes de esta zona tan rural y bella de Cornualles: el acceso a la cultura. Desde entonces, cada verano se representa aquí, con un impactante paisaje de fondo, obras de Shakespeare, conciertos, danza, monólogos y otros eventos.

Justo al lado, merece la pena descender los escalones que llevan a la playa de Porthcurno, un bello parche dorado acotado por un mar de varias tonalidades de azul y unos acantilados que intimidan.

Siguiendo el perfil de la península hacia el norte, otra huella de tiempos pasados aparece en pleno Sendero del Suroeste de Inglaterra (South West Coast Path). Se trata de la Mina de Levant, vestigio visitable de la antigua actividad de extracción de estaño que empleaba a centenares de personas en la Cornualles del siglo XIX.

Este tramo del precioso South West Coast Path está plagado de ruinosas construcciones y altas chimeneas, que se asoman, entre prados y arbustos, al borde de los acantilados. Es muy recomendable dejar el coche de lado y caminar por la senda de Zennor a St Ives (9,5 km). La naturaleza en su máxima expresión.

-Dónde comer: The Old Coastguard es uno de los restaurantes favoritos de la gente local en Mousehole. En Porthminster Kitchen (St Ives) la estrella es la cocina moderna.

-Dónde dormir: el Carbis Bay Hotel & Estate es de los mejores alojamientos de Cornualles, mientras que Primrose House es ideal para una escapada romántica.

Día 4: Arte en su máxima expresión y actividades al aire libre

St Ives – St Agnes –Newquay (56 km, 55 minutos)

Despertar en St Ives es hacerlo al graznido de las gaviotas y el aroma de la brisa marina.

En el puerto, las coloridas barcas se balancean, aburridas, mientras parecen recordar los lejanos y gloriosos tiempos en los que la flota de St Ives se podía jactar de capturar 6 millones de sardinas en una sola salida.

La pesca y el estaño quedaron atrás, para ser reemplazados por el surf, el arte y la gastronomía, y convertir a St Ives en uno de los pueblos más encantadores y turísticos de Inglaterra.

Tal es la importancia del arte en St Ives, que la prestigiosa Tate Gallery estableció aquí una de sus galerías. Y es que en este bucólico paisaje encontraron inspiración pintores como Alfred Wallis y Christopher Wood, y escultores como Naum Gabo y Barbara Hepworth, una de las mejores artísticas británicas del siglo XX y cuya vida y legado pueden ser admirados en su casa-museo.

Nadie se puede marchar de St Ives sin probar las dulces delicias de la famosa “cornish pastry” (famosa en todo el país) y sus chocolates, exhibidos en bonitas tiendas de cuento.

Cerca de allí, las pequeñas calas de Carbis Bay son ideales para descansar y olvidarse del mundo exterior.

En el camino hacia Newquay, merece la pena detenerse en las salvajes playas de Trevaunance Cove y Chapel Porth, las cuales se encuentran en el Área de Destacada Belleza Natural (AONB, en sus siglas en inglés) de St Agnes.

Si aún quedan fuerzas suficientes, practicar el coasteering o tomar un kayak son algunas de las mejores actividades al aire libre que se pueden realizar en Newquay.

-Dónde comer: genial para tomarse algo el Porthmeor Café Bar (en St Ives y con estrella Michelin). The Fish House (Newquay) está dirigido por los grandes chefs Elise y Paul Harwood, y raya la excelencia.

-Dónde dormir: imposible batir la relajación del Hotel & Spa Fistral Beach (Newquay).

Día 5: La leyenda del Rey Arturo y la buena mesa de Cornualles

Newquay – Padstow – Port Isaac – Tintagel Castle – Bedruthan Steps – Newquay (135 km, 2 horas y 45 minutos)

El último día de ruta guarda, como los menús que verdaderamente merecen la pena, un postre muy sabroso.

La primera parada es la villa pesquera de Padstow, donde merece la pena darse una vuelta por su puerto y las animadas callejuelas del centro, para después tomar una barca con la que visitar la isla-aldea de Rock. Pero el nombre de Padstow es conocido en todo el Reino Unido por ser la base de operaciones del gran chef – y celebrity televisiva – Rick Stein. Aquí ha fundado muy buenos restaurantes, así como tiendas e incluso hoteles.

Algo más al norte, en Port Isaac, sus poco más de 800 habitantes aún cantan viejos temas marineros en los pubs, pero cuando decaen los ánimos y se encienden las luces de las velas, son otras historias las que salen a la luz. Historias convertidas en leyendas.

Y es que, a escasa distancia de allí, las ruinas del castillo de Tintagel encierran los secretos mitológicos de las leyendas artúricas.

Según cuenta el mito, en este castillo escondió Gorlois, Duque de Cornualles, a su esposa, Igraine, quien era objeto de deseo por parte de Uther Pendragon, padre de Arturo. Al estar rodeada por el mar en todos sus costados, la fortaleza de Tintagel resultaba inexpugnable. Desesperado, Uther recurrió a la magia de Merlín, quien, mediante un hechizo, le dio la apariencia de Gorlois. Así disfrazado, entró al castillo e hizo el amor con Igraine, concibiendo a Arturo.

Leyenda o no, estas bellas ruinas milenarias han sido un atractivo turístico desde el siglo XIX y, además de una interesante historia, ofrece una impresionante estampa natural.

Aunque la mejor estampa natural con la que despedirse de Cornualles es la que regalan los acantilados de Bedruthan. Un bellísimo – y poco transitado – sendero los recorre de punta a punta, ofreciendo distintos miradores desde los que se puede contemplar el furioso mar y la larga playa de arena dorada, interrumpida aquí y allá por pináculos de roca caliza que han sido separados, debido a la erosión provocada por el persistente trabajo del viento y la lluvia, de los acantilados.

Estos huérfanos rocosos, batidos por el mar sin compasión e iluminados por la luz naranja del atardecer, es el último recuerdo imborrable que Cornualles deja en la retina del viajero.

-Dónde comer: los mejores mariscos y pescados de la mano de Rick Stein en The Seafood Restaurant (Padstow). En Port Isaac, no hay mayor placer que comer en cualquiera de los dos restaurantes con estrella Michelin de Nathan Outlaw, Outlaw’s New Road y Outlaw’s Kitchen.

-Dónde dormir: en Newquay, el Atlantic Hotel es un lugar de película (ha aparecido en el cine), junto al mar y con el aura de elegancia de la primera mitad del siglo XX.

Cómo llegar a Cornualles

Partiendo desde España, la mejor manera de llegar a Cornualles es tomando un vuelos hasta el aeropuerto de Newquay. Sin embargo, este aeropuerto solo posee vuelos directos con Alicante (durante los meses de junio a octubre), por lo que será necesario realizar una escala en Londres.

Otra opción es volar a Londres y, una vez allí, tomar el tren que lleva desde la estación de Paddington a Truro, capital de Cornualles. Hay unos 27 trenes diarios entre ambas ciudades y la duración media del viaje es de 4 horas y 40 minutos.

También se puede optar por volar a Bristol que posee conexiones directas con un buen número de aeropuertos españoles y hacer la ruta al revés ya que se encuentra a tan solo 2 horas y media en coche de Port Isaac.

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