viernes, enero 28, 2022

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Yoga facial para rejuvenecer nuestro rostro

Texto: Lucía Romano Maricalva

Ejercitar la musculatura es una tarea fundamental y eso los españoles lo sabemos muy bien. Se calcula que aproximadamente el 48% de los españoles hace ejercicio de manera frecuente, cifra que va en aumento con el paso de los años y que ya ha situado a España entre los países con el mayor índice de deportistas. Sin embargo, hay aproximadamente un total de 30 músculos que, a pesar de estar en movimiento constante, muchas veces descuidamos, se trata de los músculos faciales.

Decidir cuáles son nuestros movimientos corporales parece una tarea sencilla, pero esto deja de ocurrir cuando nos referimos a nuestras expresiones faciales. Gestos que suelen ser sutiles y de corta duración que, de hecho, normalmente son provocados de manera involuntaria o inconsciente y que a medida que pasan los años van dejando huella en nuestra piel.

Las expresiones faciales funcionan a modo de indicador de las posibles emociones, bien sea alegría, tristeza, ira, sorpresa, asco o miedo, lo que denota que es algo prácticamente imposible de controlar. Sin embargo, el entrenamiento de nuestro rostro para reducir las arrugas o las marcas producidas por una excesiva gesticulación o por la edad, no es una tarea inviable gracias al yoga facial.

El yoga como práctica que busca el aumento del control físico y mental de las personas a través del ejercicio, es una práctica que lleva ya varias décadas instaurado en nuestra cultura. Sin embargo, el yoga facial, técnica basada en el estiramiento para lograr la fortaleza y elasticidad de la piel a través de la estimulación de sus tejidos y fortalecimiento de sus anclajes, es una tendencia que aún resulta desconocida para muchos.

Lo que diferencia a los músculos faciales del resto es su tamaño, a pesar de ello, no ejercitarlos produce los mismos resultados que en las demás partes del cuerpo: una piel flácida y débil que va empeorando con el paso de los años. Para evitar esto, lo fundamental no son únicamente los cosméticos, sino también el yoga facial.

En el plano mental, esta técnica busca alcanzar un estado de relajación. El dicho de “la cara es el espejo de alma” hoy es más cierto que nunca, y es que una mente tensionada se traduce en un rostro tensionado, lo cual se refleja a través de gestos como el ceño fruncido, uno de los principales causantes de arrugas en la tez.

Por su parte, la actividad que prima en el aspecto físico es el auto masaje. Para este ejercicio facial no es importante el dinero, pero sí el tiempo y la predisposición. No se necesitan cremas caras o tratamientos de botox, pero sí conocer nuestra piel. Nuestra cara como conjunto de músculos, debe ejercitarse de manera completa, es decir, de cuello a frente, ya que de lo contrario estaríamos fomentando el efecto opuesto al deseado, la creación de desequilibrio y arrugas en zonas que antes no estaban.

Existe una gran variedad de ejercicios que hacer. Desde el “Neck Roll”, que busca la tonificación de los músculos del cuello a través de su movimiento de lado a lado, pasando por el ejercicio conocido como “Marilyn”, que, repitiendo diez veces el gesto de besar el cielo, consigue la firmeza de los labios y la mandíbula, hasta el “tono de óvalo facial”, ejercicio algo doloroso, ya que produce cierta presión sobre la zona dental, pero que logra reducir el bloqueo mandibular por estrés.

Otro de los aspectos fundamentales en el yoga facial es la calidad de sueño y el buen uso y control de la respiración para así fomentar la liberación del estrés y conseguir los resultados esperados, pero, sobre todo, para mejorar nuestra calidad de vida. Esta práctica no solo es una fórmula para rejuvenecer nuestra piel y deshacernos de las marcas gestuales, sino que, además, acaba convirtiéndose en un estilo de vida.

Habrá que esperar un mes para poder ver los primeros resultados, siempre y cuando se haya cumplido con la rutina del auto masaje durante cinco días a la semana en un tiempo aproximado de 10 a 15 minutos diarios. Se trata de un trabajo sencillo que únicamente requiere constancia y paciencia para garantizar el rejuvenecimiento de la dermis respecto a su estado original y una mayor luminosidad y apariencia de descanso, teniendo en cuenta que no todas las pieles son iguales, y, por lo tanto, no van a lograr el mismo resultado.

Nunca es tarde para cuidarse, pero sí se recomienda que el tratamiento de la piel se empiece antes de la aparición de las primeras arrugas, a una edad aproximada de 25 años. Es importante el ejercicio temprano de la piel, ya que, el yoga facial, no solo elimina las arrugas, sino que además puede llegar a retrasar su aparición. Además, cuanto antes se empiece, más fácil será adaptarse, cumplir con la rutina facial y ver los primeros efectos.

Con el yoga facial, el cuidado del cutis ha dejado de tener un alto coste económico. Esta técnica no requiere el uso de ningún producto concreto. Sin embargo, se recomienda el uso de una crema hidratante acorde con el tipo de piel correspondiente, un rodillo de jade para la tonificación de los músculos y un gua sha facial para liberar toxinas y mejorar la circulación.

No hay que juzgar a un libro por su portada, pero lo cierto es que nuestro rostro es una de nuestras principales cartas de presentación al mundo, y no solo habla de nuestra personalidad, sino también de nuestra salud. Gracias al yoga facial, con tan solo unos minutos diarios lograremos una piel y una mente más joven, más fresca, y, en definitiva, más viva.

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