miércoles, agosto 17, 2022

Antonio Zabalburu: “Estoy donde quiero y con la gente que quiero”

Texto: S. Cuenca/ Fotos: A.B.

Antonio Zabalburu acaba de cumplir 48 años, alejado de lo que ha sido su profesión de actor durante mucho tiempo y rodeado de su familia.

Todos recordamos al actor, y ahora empresario, Antonio Zabalburu en la mítica serie de televisión “Hospital Central”, donde interpretó al Doctor Javier Sotomayor durante 12 años y 20 temporadas. Hace 11 años su vida profesional y personal dio un giro de 180 grados, decidió crear su propia empresa, Zome, e irse a vivir al campo con su mujer y sus hijos. Es feliz, se le nota en la voz, pero sobre todo me sorprende la vitalidad y las ganas que pone en todo lo que hace, es como si su empresa inmobiliaria y su familia le hubieran llevado por el camino que siempre soñó. Es un buen actor y aunque, de momento, no vayamos a volverle a ver metido en un personaje, esta serie que ahora está protagonizando y que él mismo dirige, será todo un éxito.

Antonio supo que quería ser actor con tan solo 7 años, cuando descubrió una cámara en casa y empezó a grabar, jugar e interpretar. De sus comienzos guarda recuerdos muy bonitos porque su sueño se había hecho realidad y además con unos procesos y resultados rápidos. Contó con el apoyo de su familia en todo momento, con grandes amistades y muy buen rollo. En la escuela de teatro donde se formó todo estaba pasando como siempre imaginó, él quería ser actor y vivir de su profesión, “fue algo mágico para mí”, recuerda. 

Has hecho teatro, cine y televisión, ¿Dónde has disfrutado más?

En el teatro, sin duda, aunque yo siempre disfruto en cada medio, son técnicas diferentes que hay que usarlas. El teatro te da la adrenalina del instante, de que si fallas, fallas, y estás contando una historia en tiempo real, eso no se consigue en cine o en televisión. Pero los otros medios también tienen otras cosas que no tiene el teatro, se comprime todo en una escena, se esculpe mucho el formalizar y profundizar que emoción queremos conseguir, es otro tipo de acercamiento. El teatro engancha de una forma muy sana, acabas la función de hoy y sabes que mañana las vuelves a hacer. La gente a veces te pregunta si no es aburrido hacer 500 funciones, y yo pregunto: “¿Y tú? ¿No te aburres de ser tú todo el rato?”. Yo descubro en la función número 211 una frase que no sabía que estaba diciendo y ese día me doy cuenta. Eso es lo que tiene el teatro, igual que tú estás creciendo como persona, un personaje en teatro sigue creciendo función a función, es un descubrimiento constante.

Hospital Central, la serie en la que has estado 12 años y 20 temporadas siendo el Dr. Javier Sotomayor. ¿Qué ha significado esa serie para ti?

Todo. Me ha dado la oportunidad de estar grabando muchos años, esas 4.000 secuencias me hicieron conseguir práctica y encima me pagaban por ello. Es como aprender un oficio de la mejor manera posible. Además también es importante divertirse, aprender y disfrutar con el personaje que estas interpretando y de saber que tus compañeros se convierten en tu otra familia.

Aparte del aprendizaje, ¿Qué ha aportado esa etapa en tu vida?

A mí me dicen hace 15 o 20 años que me iba a encontrar, a día de hoy, teniendo una empresa mía que está generando mis ingresos y mi forma de vida, que estoy ayudando a personas con todo lo que me ha enseñado el teatro y la actuación, que además me permite vivir donde yo quiera con mi familia y ser feliz, yo preguntaría: “¿Quién está dirigiendo esta película?, ya no eres actor, eres empresario y tienes una inmobiliaria, tienes 50 oficinas a nivel peninsular, 1.500 agentes y te va de maravilla ¿De qué va esta película?”. Este éxito me lo han dado los 20 años que he estado trabajando como actor, porque me ha enseñado a conectar, a escuchar y a saber buscar las necesidades de las otras personas a las que tu ayudas. Eso lo sabes si has tenido la paciencia de construir un personaje.

Termina Hospital Central, ¿qué pasa en ese momento?

Lo mejor, empezó a pasar todo lo que yo necesitaba. Llegué a tener un empacho de ficción brutal, estaba muy bien, pero necesitaba parar y conectar con una creación mía, no de otro. Apareció mi mujer y me enamoré, tuvimos hijos y creamos una familia. Mi mujer es empresaria, creamos Zome, nuestra empresa inmobiliaria y todo empezó a tener mucha consistencia porque partía de mí, era yo el que manejaba el timón, creo que necesitaba eso en aquel momento y que ya dura 11 años. Cuando volví a trabajar como actor me di cuenta que no conectaba como cuando empecé, ya no tenía el mismo interés, me desconecté, y volví otra vez a buscar mi pilar, que es mi empresa, mi familia y mí día a día. Descubrí lo que había sido tener dos vidas, agradecido a la primera porque me había llevado a la segunda.  

No decides dejar de ser actor porque las cosas vayan mal, ¿no?

¡Qué va! Es posible que mi caso sea atípico. Cuando acabé la serie de Hospital central es verdad que desconecté completamente, pero yo no sabía que tampoco iba a sonar el teléfono en los siguientes 2 o 3 años porque había una crisis brutal y, había muchísima gente en el paro. Es verdad que yo, cuando se paró todo, llegué a trabajar más que cuando empezó la crisis en el 2008, sin embargo estuve trabajando hasta el 2012. Cuando terminó la serie yo tenía un colchón económico, encontré a Gemma, mi mujer y me fui a vivir con ella a Priorat, pensando que me daba igual si me llamaban o no, porque tenía economía para rato, había ahorrado. Quería estar con mis hijos 24 horas y de repente pasaron 4 años sin darme cuenta, creando un contacto con mi familia constante y era súper feliz. Tenía mi finca, mi masía con mi huerto, muy Michael Landon– ríe- en La Casa de la Pradera. Yo veía que en Madrid estaban pasando cosas, pero lo veía como muy de lejos… y hubo un momento en el que si busqué volver a trabajar, porque lo mío era ser actor, pero cuando volví fue cuando me di cuenta de que ya no conectaba, empecé a currar pero no me encontraba a gusto, quería volver otra vez a mi entorno. Ahí es cuando me reinventé, haciendo una inversión en el sector inmobiliario, el real estate, en Marbella y de la mano de uno de los mejores. Entonces, entre que me desconecté, que la cosa estaba mal y que no tenía energía ni ganas para volver a interpretar… Hay mucha gente que lo está pasando mal, pero no lo pueden dejar porque tienen el veneno de la interpretación dentro, a mí eso no me pasó. El dejarlo me supuso enfocarme más en lo que quería hacer, en un alivio. Tenía toda mi atención y mi pasión en la empresa, porque ya no la tenía en el otro lado.

Cuéntanos de tu empresa, de Zome

Zome es una inmobiliaria, pero con una metodología diferente al resto. Nosotros estamos dando la posibilidad de que toda aquella persona que ya no quiera estar asalariada, de tener un jefe que le pueda echar, de que su trabajo se pueda acabar, trabaje en Zome. Estoy contratando, entrevistando y reclutando todo el rato a personas que tengan un perfil de emprendedor. ¿Por qué? Porque les voy a dar herramientas y tecnología coaching para que no se pierdan en ningún momento y les pase lo que me pasó a mí. Yo conseguí libertad financiera, control de mi tiempo y ganar lo que yo quería, eso me ayudaba a tener negocio y a que en vez de estar esperando que tu teléfono suene, lo hagas sonar tú. A esas personas que estoy entrevistando las convertiré en buenos agentes inmobiliarios para que tengan su propio negocio, ¿cómo?, con nuestro acompañamiento. Somos ya más de 50 agentes en mi oficina, a nivel peninsular somos 2.500 agentes y en el 2023 nos hemos propuesto crecer, yo ya me he movido a la Costa Dorada para abrir allí en Barcelona, en Valencia, en las islas, queremos empezar a expandirnos.

El día 22 cumpliste 48 años, tienes una familia, una empresa, ¿tienes la vida que siempre has deseado?

Siempre digo, cuando me preguntan cuál es el mejor momento que recuerdo, ahora y hoy. Lo que tengo ahora ha superado con creces mis expectativas, mi familia, mi trabajo y mí día a día. Estoy donde quiero, con la gente que quiero y la vida me da lo que necesito, ni más ni menos. No estoy hablando de grandes casas, estoy hablando de emociones. Levantarme y tomarme un café con mi mujer, ver a mi hija como duerme e irme a plantar tomates después, esa es mi forma de ver la vida ahora. Hay que salir a trabajar con ganas, ir a ver clientes y saber cómo ofrecer lo mejor de uno mismo para que la gente confíe en ti y te de su propiedad. Muchas veces voy a casas de clientes y me reconocen como actor, eso está bien para romper el hielo pero luego te tienen que ver de otra forma.

He visto tus videos en Instagram, das como mini clases de Coach, ¿no?

Tuve la oportunidad de trabajar como Coach para empresarios y emprendedores por un tiempo, bueno, todavía lo hago, “coach de productividad” lo llamo, para mejorar cosas que en la vida de uno ponen como frenos emocionales y te quedas siempre como paralizado. Lo que hago es reconectar con cosas que no saben dónde están y la gente empieza a encontrar su fortaleza. Todo esto lo consigo por la gratitud de haber aprendido a comunicar muy bien las emociones, a saber ser espejo de los demás y que los otros en un terreno neutral amable, se abran.

¿Qué le dirías a alguien que de repente quiere dar un cambio radical en su vida profesional?

Lo primero es que si quiere hablar conmigo lo haga, hay mucha gente a la que le cuesta mandarme un mensaje, aunque me lo mandan, pero no sin antes decirme que se han pensado mucho hacerlo y que no quieren darme el coñazo. Si eso supone un cambio en vuestras vidas, ser mejores y más felices, ¡que no se corten! Que me llamen y pidan ayuda. Les invito a hacerse las preguntas que yo me hice para que funcione ese cambio y para que vean en que momento del cambio están.

Si queréis contactar con Antonio Zabalburu podéis hacerlo a través de su perfil de Instagram @antoniozabalburuoficial o de la página de Zome www.zome.es  

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