jueves, diciembre 8, 2022

FOODIES DISFRUTONES. Cristina Abajo

Texto: Cristina Abajo Castañer

Un día diferente, un artículo diferente, un parón para un amante foodie, un foodie disfrutón.

Pretendía librarme, pero me ha tocado, a por las muelas del juicio. Seamos claros, lo principal es… ¡que soy una cagueta!

En fin, parece ser que lo del dolor depende de cada uno, que me voy a pasar unos días jorobada y teniendo que tomar solo líquidos (fríos o templados), me han hablado positivamente de los helados y, ante todo, ¡me han advertido que el calor será mi peor enemigo!, por no decir masticar, que los primeros días ni se me pasa por la cabeza. Recordemos, me van a arrancar unas muelas enormes y a dejar unos agujeros. No soy dentista, sí soy una dramática y sí soy una pésima enferma (emoji que se tira la mano a la cabeza).

Así estamos, ¡pero!, me lo voy a tomar como una oportunidad para hacer LA DIETA DE LA MUELA, así lo he denominado y me parece lo máximo, mi cuerpo me lo va a agradecer y todo.

¿En qué consiste? En hacerme purés o, como digo yo, cremas, que son más liquiditas y ligadas, con un poco de leche mejor que nata, (mantenemos la línea y quedan deliciosas). Mis favoritos son la de zanahoria y calabaza (tiremos de temporada) o la de calabacín (cuantas más verduras añadas mejor, obviamente, pero siempre recomendaré rehogar primero un poquito de cebolla, después las verduras, salpimentar y el tip anterior de la leche).

Y no solo eso, ¡me voy a hacer todos esos batidos y zumos detox de los que tanto se habla!

Hay uno que me he hecho en algunas rachas de mi vida en las que me he creído una chica healthy, que gusta bastante. Incluye pepino, manzana, espinacas y un chorrito de limón (yo le ponía un poco de sacarina porque, si no, lo iba a mantener en el día a día de esta emocionante existencia mi amigo Peter).

Bien, pues ahora he estado curioseando y hablan muy bien del jengibre (el que me tomo con el sushi…), que ahora se hace de mil maneras porque aporta todo tipo de beneficios, entre los que he podido leer: estimula la serotonina (la hormona de la felicidad), es bueno para la depresión y la ansiedad, antiinflamatorio, mejora la digestión, las alergias, los males de anginas ya que refuerza el sistema inmunológico, es depurativo, acelera el metabolismo y, si buscas en internet, igual hasta encuentras que cura el mal de amores, una locura. Así que otro batido será de manzana y jengibre (a todos les agregas agua y si no te va mucho sufrir, como a mí, sacarina, estevia o lo más sano que te apetezca).

Otro que me gustaba mucho y me haré estos días será el típico “naranjita”, que como uno se puede imaginar lleva: zanahoria, naranja, un chorrito de limón (jengibre si quieres curar los males de la vida) y seguramente, cosa mía, manzana (se puede incluir mango, melón o calabaza, cuanto más mejor, más propiedades, pero yo me quedo con lo dicho).

Por último, los dos más típicos, uno de fresas y plátano y otro de frutos del bosque, que no son lo que más me encanta, pero también aportarán lo suyo y gustan a la mayor parte de la sociedad. El primero está claro y el segundo incluiría arándanos, fresas, frambuesas, etc… (muchos le meten kiwi, nectarina o plátano… yo me quedo con lo básico).

A estos batidos, si ya les incorporas semillas de chía sería la repera (“fuente de vitaminas y minerales”, como dicen los que saben, refiriéndose a calcio, hierro, proteínas o potasio, el saber no ocupa lugar), pero yo, personalmente, con el tinglado que voy a tener en la boca, no quiero arriesgarme a tener esas pequeñas bolitas rondando en mi dolor.

Dicho esto, espero que si estas pasando por mí misma situación, seas capaz de sacarle el lado positivo y apuntarte a la autodenominada “dieta de la muela”.

¡Que aproveche!

PD: Dramática yo. No fue para tanto. ¡Aunque mi cuerpo agradeció el detox!

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