jueves, diciembre 1, 2022

La música clásica, atemporal y popular

Texto: Alexia Bonanno

La música clásica, aunque sea positiva sufre de muchos prejuicios. Si pensamos en situaciones en las que se pueden escuchar estas melodías nos vienen a la mente imágenes de personas mayores reposándose en un sofá, jóvenes que se la ponen de fondo para concentrarse durante sus estudios o a personas cultas. Se ha estigmatizado mucho este tipo de música, pensando que solo es destinada a persona de cierto grado de cultura. Sin embargo, en la música no deberían existir clasificaciones. No se puede simplificar un estilo musical a un tipo de persona. Componer o escuchar música clásica no hace de ti una persona culta, interesante o marginal. Ningún piano o harpa tiene el poder de definirte. Por esta razón, no nos encerremos en ideas preconcebidas. Todos tenemos en mente a compositores de los siglos XVIII y XIX como Beethoven, Brahms, Chaikovski o Chopin, pero, aunque hayan pasado más de dos siglos, ninguno de estos nombres nos son desconocidos. Pero la pregunta difícil viene ahora, ¿Quién representa la música clásica en el siglo XXI?

Ludovico Einaudi es uno de ellos. El nombre puede no sonar pero al igual que muchas canciones que conocemos sin saber el nombre del artista. Es el caso de este compositor del norte de Italia. Un ejemplo puede ser la banda sonora de Intocables de Omar Sy y François Cluzet. Y es que este compositor y pianista italiano no solo seduce a los realizadores de películas, sino que cada vez tiene más repercusión en un público compuesto por todo tipo de edades. Los conciertos están completos y en Spotify tiene casi seis millones de oyentes mensuales. Sus canciones más escuchadas son Experience y Nuvole Bianche que han sido reproducidas casi 300 millones de veces cada una. Su música no es únicamente fruto de una educación a base de Bach o de Chopin, sino que nacido en 1955 también ha escuchado a grandes clásicos con un estilo no tan clásico como Pink Floyd o los Beatles. Este conjunto de influencias seguramente haya hecho de él un músico al que cuesta poner una etiqueta. No cabe duda que es un compositor de música clásica pero no es tan fácil identificarlo con un registro musical definido y limitado. Le gusta transgredir las reglas de la música clásica para crear su propio estilo. En cierta manera esto permite hacerlo más contemporáneo y accesible a todos los oídos. Con él no existe el sentimiento de estar fuera de lugar, las emociones que interpreta ilustran perfectamente el estado de ánimo del oyente. Consigue con mucha simplicidad trasmitir sensaciones contrastadas, pasar de la tristeza a la exaltación con toda naturalidad. Además de álbumes, Ludovico Einaudi también compone para causas medioambientales que defiende. Ha unido su voz para una campaña de Greenpeace.

Una de las críticas a la música clásica suele ser la falta de letra. Pensamos que las palabras son las únicas capaces de expresar los sentimientos, que se necesitan frases para trasmitir sensaciones. Sin embargo, las melodías de Einaudi parecen susurrarnos al oído. Uno de los poderes que tiene es ponerte en un estado de introspección; reflexion y además de los instrumentos te escuchas a ti mismo. Escuchar música clásica tiene muchos beneficios. Esta ayuda a relajarse, tiene la capacidad de relajar la mente. En ese estado es más fácil concentrarse y por esta razón la música clásica también estimula la memoria y la creatividad. Podemos añadir también que mejora la productividad, reduce la depresión y la ansiedad, sin olvidar que permite tener mejor calidad de sueño y estar de mejor humor. No se pierde nada escuchando música clásica.

La idea de que la música clásica es anticuada o que es únicamente para personas cultas es totalmente errónea. Esta forma parte de nuestra vida cotidiana. La escuchamos en películas y videos publicitarios. Es además muy accesible y se ha ido adaptando al presente y a sus características. Ahora, no hace falta ir a un concierto, sino que podemos escuchar música clásica desde cualquier plataforma. No es un estilo musical destinado a ciertas personas, sino que es para todos.

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