Redacción
El plato más emblemático de Madrid se sirve en tres vuelcos y con producto ecológico de proximidad.
Un homenaje al cocido de siempre, elaborado con ingredientes locales y respeto absoluto por la receta tradicional.
Madrid tiene muchos sabores, pero pocos tan identitarios como el del cocido. En Castizo de Sagasta y Goya, este plato emblemático se convierte en una experiencia que honra la tradición madrileña con producto ecológico, de proximidad y una elaboración cuidada al detalle.
Servido en sus tres vuelcos clásicos, el cocido de Castizo comienza con una sopa de fideos intensa y reconfortante, elaborada a partir de un caldo reducido lentamente hasta alcanzar el equilibrio perfecto de sabor.
El segundo vuelco es el corazón del plato: garbanzo castellano cultivado en Madrid, acompañado de patata, zanahoria, nabo y repollo ecológico, respetando la esencia de la receta de siempre y poniendo en valor la huerta cercana.
El tercer vuelco es un festín para los amantes de la buena mesa. Jarrete, costilla y tuétano de vaca, pollo de corral, chorizo de Guijuelo, morcilla de Beasain, tocino fresco ibérico y jamón ibérico conforman una selección de carnes de primera calidad que elevan el cocido a su máxima expresión.
El cocido de Castizo puede disfrutarse todos los días en Castizo Sagasta, y también los sábados y domingos en Castizo Goya y Sagasta, por 25 € por persona. Una cita imprescindible para quienes buscan el sabor auténtico de Madrid en cada cucharada.
Porque hay platos que no pasan de moda, y en Castizo el cocido se vive como lo que es: una tradición que se celebra alrededor de la mesa.

