Por Cecilia Alejandra Maldonado
Soy Cecilia, estudié derecho, tengo un postgrado de acompañantes comunitario contra violencia de género, programación neurolingüística, mindfulness, estudiando biodescodificación, talleres de locución, modelaje y arte.
En resumidas cuentas me gusta investigar, estudiar, nutrirme de diferentes temas pero siempre, el arte estuvo desde niña en mis manos; crear, inventar, ir a exposiciones y conocer a artistas reconocidos o no me fascina.
El arte es la base de mi vida, luego de tanto conocer y probar técnicas diferentes, me quede con el bordado Japonés, sashiko y boro; me apasionan la unión de telas nobles, cortadas a la forma que se te ocurra y luego bordarlas con algunos patrones del sashiko o inventados por mi, eso si, utilizando hilos de algodón, trato de ser coherente con el cuidado del ambiente.
El bordado Japones me llevó no sólo a aprender su técnica sino también estudiar acerca de la cultura, su forma de vivir, creencias, y a su vez el tipo de telas que empleaban en el periodo Edo que fue donde nació, esa necesidad de unir telas para remendar prendas que luego se convirtió en arte, y forma de expresión de las mujeres de campesinos y pescadores, me fascinó, y me llevó a reflexionar acerca de mi forma de vivir y la interpretación que le doy a mi ropa, por lo que al hacer obras para exponer quiero transmitir el uso de materiales nobles y que nada se tira sin antes haberle dado la oportunidad de ser parte de una obra.
Soy parte de un colectivo textil «Gualicho» en el que cada uno de sus integrantes tenemos una técnica que es la que nos mueve y motiva a crear; por tal motivo hay algunos dedicados al fieltro, otros al telar, al bastidor, otras a sublimación, escultura, pintura, ecoprint, teñido con tintes naturales, etc, pero lo que nos une es el expresarnos a través del arte y que las personas que admiran nuestras obras vean la técnica empleada, los materiales que usamos que quizás jamás se les ocurrió emplearlos o de la forma en que los plasmamos.
Cada tema de futuras muestras son un desafío para mi, es lo que me lleva a imaginarme en el mundo que me rodea los materiales a emplear y cómo lo hubieran adaptado esas mujeres bordadoras de Japón; imagino esas manos laboriosas que crearon sin un patrón de por medio, por lo que eso es lo que hago cuando creo mis obras, algo que lleve a la imaginación del que lo observa, y que sólo se ve bien con el corazón, pero ojo; no sólo me gusta lo sutil y diferente sino que también me gusta crear piezas utilitarias que nos pondríamos pero sabiendo que la necesito, es suave y delicada para mi cuerpo, conozco su trazabilidad y estoy protegiendo mi casa, mi tierra.
En fin, el derecho quedó atrás y el arte salió a la luz.

