Por Clara Paz Otero
Durante mucho tiempo, el concepto de estar «en forma» ha estado limitado a lo que marcaba la báscula o al reflejo en el espejo. Sin embargo, en este 2026, la mentalidad ha dado un giro muy necesario. Ya no buscamos cuerpos perfectos bajo estándares imposibles; lo que realmente importa ahora es la funcionalidad, la energía diaria y, sobre todo, la salud mental. Estar en forma hoy significa tener un cuerpo capaz de seguir nuestro ritmo de vida sin agotarse a la primera de cambio.
El movimiento como hábito, no como obligación
Uno de los cambios más importantes que hemos vivido este año es la forma en la que vemos el ejercicio. Hemos dejado de verlo como un castigo por lo que hemos comido y hemos empezado a entenderlo como una inversión en nuestra propia salud.
Esto no significa que hayamos dejado de entrenar duro, sino que ahora escuchamos mucho más a nuestro organismo. Disciplinas como Pilates, que sigue siendo tendencia absoluta, o el Yoga dinámico se han convertido en los pilares fundamentales. El objetivo es conseguir un cuerpo fuerte y flexible que nos permita evitar lesiones y sentirnos con agilidad en el día a día.
Mantenerse en activo de forma natural
A menudo pensamos que por ir una hora al gimnasio ya hemos cumplido, pero lo que hacemos el resto de las 23 horas del día es igual de importante. Es necesario mantenernos activos durante toda la jornada. Se refiere a toda la actividad que realizamos fuera de nuestro entrenamiento oficial y que, aunque no lo parezca, es lo que realmente mantiene despierto nuestro cuerpo.
Pequeñas acciones, como optar por las escaleras en vez del ascensor, caminar a los lugares en lugar de utilizar el transporte para trayectos cortos o andar mientras estamos al teléfono, tienen un gran impacto. No consiste en participar cada mañana en maratones, sino en evitar pasar demasiado tiempo sentado frente a una pantalla.
Los 10.000 pasos diarios recomendados por tu App de “Salud” en el móvil, no son un deber, sino una manera de garantizar que nuestro organismo continúa funcionando correctamente. Es ese movimiento que se integra a la rutina diaria sin causar el agobio de tener que desplazarse a un lugar determinado para hacer sudar.
La importancia del descanso y la recuperación
Estar en forma también significa saber cuándo parar. En años anteriores, el descanso se veía como una pérdida de tiempo, pero hoy sabemos que es cuando realmente el cuerpo mejora.
La recuperación se ha vuelto tan profesional como el propio ejercicio. Ahora es común dedicar sesiones enteras solo a estirar, trabajar la movilidad o incluso practicar técnicas de respiración para bajar los niveles de estrés. Un cuerpo estresado no progresa, por eso la calma es parte fundamental del entrenamiento.
También, entrenar al aire libre o simplemente asegurarnos de recibir luz solar durante las primeras horas del día regula nuestro ánimo. Esto no solo mejora nuestro estado de humor, sino que ayuda a que descansemos mejor por las noches.
Hidratación y nutrición real
Ya no basta con obligarse a beber dos litros de agua al día sin más; ahora entendemos que el cuerpo necesita equilibrio mineral. Mantenernos hidratados nos ayuda a conservar la concentración y evitar esa sensación de fatiga que en ocasiones experimentamos a media tarde. El verdadero secreto de un estilo de vida saludable que se pueda sostener durante años consiste en aprender a interpretar lo que nuestro cuerpo nos solicita, ya sea más energía, grasas saludables o simplemente un reparador descanso.
Consejos prácticos para una rutina equilibrada
Si quieres empezar este 2026 con buen pie, la recomendación es buscar la variedad. No hagas siempre lo mismo. Combina dos o tres días de entrenamiento de fuerza con actividades que disfrutes, como nadar, montar en bici o simplemente salir a caminar con música.
Recuerda que la constancia siempre gana a la intensidad. Es mejor entrenar tres días a la semana durante todo el año, que intentar ir cinco días seguidos durante un mes y acabar abandonando por falta de tiempo. Busca algo que te motive, que te haga sentir bien al terminar y, sobre todo, que se adapte a tu vida real.

