Redacción
Burratas descaradas, tagliolini con actitud y postres irresistibles marcan la temporada de invierno en Bel Mondo, Villa Capri y Circolo Popolare
Que bajen las temperaturas no significa bajar el nivel. En Big Mamma el invierno se combate como se deben combatir las cosas serias: con buena mesa, pan para mojar y platos que te hagan decir “uno más y prometo que paro”. Bel Mondo, Villa Capri y Circolo Popolare Madrid estrenan temporada con novedades que vienen dispuestas a colarse en todas tus fotos… y, sobre todo, en tus planes.
CIRCOLO POPOLARE: fantasía italiana nivel leyenda
El templo más exuberante de la ciudad amplía su carta con golpes de sabor directos al corazón. Llega la Burrata al pesto di basilico, cremosa y descaradamente verde; los Tagliolini al bogavante, sabor a sobremesa larga y pan para mojar; y dos Caesars que van a dividir a Madrid: el ya mítico Il Grande Cesare y su primo rebelde, la Ave Funghi Caesar, con portobello crujiente y actitud de plato principal disfrazado de ensalada.
BEL MONDO: compartir es obligatorio
En Bel Mondo las novedades se piden en plural. El Stracchino fritto inaugura cualquier comida como debería inaugurarse todo en la vida: con queso fundido. La Burrata al pesto di basilico vuelve para recordarnos por qué Italia inventó la felicidad, y la Girella al rabo de toro entra fuerte en la liga de los platos que se recomiendan por Instagram.
Siguen los sedosos Fazzoletti Strachitunt, los contundentes Tagliolini al bogavante y una Sorrentina que huele a “pido otra para el centro”.
VILLA CAPRI: mediodías con final feliz
En el rincón más luminoso del grupo, el invierno se sirve con calma mediterránea. La Ave Funghi Caesar demuestra que lo verde también puede ser canalla, La Sorrentina refresca el juego siendo un plato que sabe a sol incluso cuando fuera hace frío; y el nuevo Pistacchiomisu confirma que el postre no es el final, es el motivo por el que viniste.
Filosofía Big Mamma: menos bla bla, más ñam ñam
Los nuevos platos llegan para hacer lo que mejor sabe hacer Big Mamma: convertir cualquier día normal en un pequeño acontecimiento. Da igual si vienes a un lunch rápido, a una cita importante o a olvidar el correo sin leer: aquí se viene a disfrutar sin pedir perdón.
Porque el invierno será frío, sí, pero nuestras mesas están a 37 grados de felicidad.

