HONG KONG CON OTROS OJOS

Coro de Egaña

El cumpleaños de Buda, un Tifón de bienvenida: “Chandu”, y un Gurhka retirado, impecablemente uniformado, mi mecánico, a bordo de un Rolls con matrícula diplomática recibiéndome en el aeropuerto, fueron la carta de presentación de mi primer viaje a Hong Kong, en mayo del 2006, al que siguieron tres más, el último en 2018. Por cierto, HK es el lugar del mundo con más Rolls Royce privados per cápita del mundo. A Hong Kong solo se puede viajar con estilo.

Llegue de la mano de unos guías inmejorables: Manu Leguineche y su libro “Adiós Hong Kong “, las memorias de Chris Patten, el ultimo gobernador británico, un ejemplar del “Tatler” de la antigua colonia, autentico “Who, s Who “ de la ciudad, y unos queridos amigos, Cónsules de Turquía en HK, cosmopolitas , curiosos, integradísimos en la ciudad y chino hablantes en sus dos variantes, mandarín y cantones; los mejores cicerones y anfitriones posibles, todo tan caleidoscópico, vibrante e internacional como el mismo territorio, y, a la vez, tan profundamente chino, y cada vez más, por las presiones culturales y legislativas del gobierno continental …

Descubrir Hong Kong justo el día del cumpleaños de Budha, con fiestas y celebraciones masivas, la bahía también decorada para la ocasión, y ese perfil urbano nocturno, visto desde el Hotel Península después de tomar un té, o un Mai Tai, en su mítico Bar “ Félix”, o desde el Ferry que hace el trayecto de Kowloon a la isla es simplemente deslumbrante y hace parecer a Nueva York una encantadora ciudad de provincias,  empezar así ya era un magnifico augurio, aunque tuviese que pasar los siguientes dos días encerrada en mi residencia del Consulado, en el Pico de la isla Victoria, por el paso de tifón “ Chandu”. Una inmersión total en un eje humano y cultural con una personalidad única en el mundo.

 Hong Kong consta básicamente de Victoria Island, el origen de todo, en la desembocadura del rio de las perlas, lo más sofisticado y exclusivo, la tierra firme de Kowloon y aledaños, los nuevos territorios y más de 264 islas e islotes con buenas playas, recorridos para explorar y pueblos de pescadores, a cientos de años luz de la metrópoli, como Lamma y Cheung Chao. El ritmo de vida salvaje y constante, de Victoria, Kowloon y Tsim Sha Tsui, por no hablar del nuevo distrito cultural de West Kowloon, de lo más estimulante del panorama artístico internacional y que estará a pleno rendimiento en otoño de este año, no representa más del 15% del total, pero es realmente el corazón de la excolonia. Cuando salimos de esta vorágine, el ritmo cambia bruscamente, se vuelve casi bucólico y campestre, es, todavía, la China profunda.

El retroceso del inglés como “Lingua Franca” llama poderosamente la atención, y más viviéndolo a través de sucesivos viajes, tan solo en establecimientos importantes, bancos y grandes hoteles lo utilizan, en la vida cotidiana, ir de compra a un mercado, a las pequeñas tiendas, coger un taxi… el chino avanza implacablemente y es importante conocer frases para manejarse en cantones o mandarín, o el dialecto conocido como ” Putong Hua “, la continua llegada de emigrantes del continente acelera este proceso.

 De noviembre a marzo, el clima es delicioso, primaveral, el resto del año sobre los 30 grados y terriblemente húmedo, pero ¿a quién le importa?

La especulación inmobiliaria ha hecho desaparecer mucho de la ciudad colonial, pero el distrito central en Victoria o Cheng Wan y el de Wan Chai, son todo un despliegue de la mejor arquitectura contemporánea a nivel mundial, y casi todos, diseñados o modificados siguiendo las normas tradicionales del Feng Shui.

Yo soy una apasionada del arte y los anticuarios. Una de las mejores opciones es recorrer sin prisas Upper Lascar Road y Hollywood Road en busca de piezas de arte oriental. Pague lo que estime oportuno y pertinente, ¡siempre estará en sus manos!, la calidad de las falsificaciones es brutal. Hay que visitar también los templos de Man Mo, el más antiguo de HK, agazapado entre rascacielos, dedicado desde 1840 a  Mo, el Dios de la guerra y Ma, el de los escritores,  el de Yau Ma Tei, el de  Tin Hau y el monasterio de monjas budistas de Chi Lin, un auténtico oasis de paz en medio de la vorágine urbana, rodeado de  adivinos y astrólogos callejeros. Un punto mas Kitsch es acercarse a la isla de Lantau para descubrir su Budha gigante, el mayor del mundo, y también un monasterio trapense de origen francés donde ahora todos los monjes son chinos y viven de explotar una vaquería.

Reconozcámoslo: HK no es una ciudad fácil para caminar. Lo mas BCBG “Bon Chic Bon Gendre”, como dicen los franceses, se encuentra en Victoria, y la orografía del pico que la domina, es la que ha diseñado esta parte de la ciudad. Todo son subidas y bajadas, pasarelas que cruzan avenidas repletas de servicio filipino en sus días de salida que toman las pasarelas como improvisados lugares de reunión y picnic, y el Ferry para cruzar en cinco minutos al otro lado de la ciudad, además de un espléndido metro. Yo adoro en Victoria utilizar el” Escalator”, una gigantesca escalera mecánica de casi 1 km de longitud que une los distritos de Central Y Wan Chai con las zonas residenciales. Subir por esta escalera es como cortar con un bisturí los diferentes zonas urbanas, Central con la Bolsa de Hk y sus fantásticos establecimientos de lujo internacionales y nacionales como Lukfook para comprar jade autentico certificado y perlas, todo mezclado con las farmacias tradicionales chinas y pequeños restaurantes de Dim sum, Soho y sus galerías de arte y anticuarios , Boho con sus mercado de frutas y pescados hasta  seguir subiendo y llegar a Jamia, la única mezquita musulmana de la ciudad, terminando el recorrido en los Mid Level;. desde allí hay una maravillosa caminata de unos cuatro Km, con impresionantes vistas sobre la bahía y un parque natural con cientos de especies botánicas y orquídeas salvajes hasta alcanzar la cumbre del pico, un “Must”.

Hay un proverbio en HK que dice: “Viene con presupuesto? Entonces no vaya a HK, y si no tiene mas remedio que venir con presupuesto… empiece a llorar…”. Siempre nos quedara recuperarnos en los casinos de Macao… o apostando en el hipódromo de “Happy Valley, un plan de lo más local.

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