Redacción
Muchas personas asumen que si ven «bien», sus ojos están sanos. Sin embargo, la salud visual va mucho más allá de la agudeza óptica. Los exámenes oculares periódicos son una herramienta de medicina preventiva fundamental, capaz de detectar enfermedades silenciosas y reflejar el estado de salud general de nuestro organismo.
¿Por qué son vitales las revisiones periódicas?
A diferencia de otras dolencias, muchas enfermedades oculares graves no presentan síntomas de dolor o pérdida de visión evidente en sus etapas iniciales. Detección precoz del Glaucoma. Conocido como «el ladrón silencioso de la vista», el glaucoma daña el nervio óptico de forma irreversible. Solo un examen puede detectarlo antes de que la pérdida de visión sea permanente. Signos de enfermedades sistémicas. Durante un examen de fondo de ojo, el especialista puede observar directamente los vasos sanguíneos. Esto permite identificar señales tempranas de diabetes, hipertensión arterial y niveles altos de colesterol. Degeneración Macular Asociada a la Edad (DMAE). Es la principal causa de ceguera en adultos mayores. La detección temprana permite aplicar tratamientos que frenan su avance.
¿Qué esperar en un examen visual completo?
Si es tu primera vez o han pasado años desde tu última visita, aquí tienes una guía de las pruebas comunes que realizará el optometrista u oftalmólogo:
- Historia Clínica y Anamnesis
El especialista te preguntará sobre tus síntomas actuales, tu historial médico personal y antecedentes familiares de enfermedades oculares (como ceguera o glaucoma). También se evaluará el uso actual de gafas o lentillas.
- Prueba de Agudeza Visual
Es la clásica prueba donde debes leer letras en una tabla (Optotipo) situada a cierta distancia. Sirve para determinar si necesitas corrección para ver de lejos o de cerca (miopía, hipermetropía o astigmatismo).
- Refracción
Si la agudeza visual no es perfecta, se utiliza un foróptero (un instrumento con muchas lentes) para determinar la prescripción exacta que necesitas para que la luz se enfoque correctamente en tu retina.
- Prueba de Motilidad Ocular y Alineación
Se comprueba cómo trabajan juntos tus ojos y la fuerza de los músculos oculares para asegurar que no haya problemas de coordinación o estrabismo.
- Tonometría (Presión Intraocular)
Esta prueba mide la presión interna del ojo. Se puede realizar mediante un soplo de aire o un sensor táctil suave. Una presión elevada es un indicador de riesgo de glaucoma.
- Examen con Lámpara de Hendidura (Biomicroscopía)
El médico utiliza un microscopio iluminado para examinar las estructuras frontales del ojo: párpados, córnea, iris y cristalino (para detectar cataratas).
- Evaluación de la Retina (Fondo de ojo)
En muchos casos, se aplicarán gotas para dilatar la pupila. Esto permite al especialista ver la parte posterior del ojo, incluyendo la retina y el nervio óptico, con gran detalle.
Nota: La dilatación puede causar sensibilidad a la luz y visión borrosa durante unas horas.
Recomendaciones según la edad
Niños: Un primer examen antes de los 3 años y luego antes de empezar el colegio para evitar problemas de aprendizaje relacionados con la vista.
Adultos (20-39 años): Cada 2 años si no hay síntomas previos.
A partir de los 40 años: Cada año o año y medio, ya que es cuando suele aparecer la presbicia (vista cansada) y aumenta el riesgo de patologías oculares.
Personas con diabetes o hipertensión: Revisión anual obligatoria o según indique su médico.
Tus ojos son órganos increíblemente complejos que merecen el mismo cuidado que tu corazón o tu piel. Una revisión de 30 minutos al año no solo garantiza que veas el mundo con claridad, sino que puede salvar tu visión a largo plazo. No esperes a notar visión borrosa; programa tu cita hoy mismo.

