Por Marta Masí
El retinol es un derivado de la vitamina A y pertenece a la familia de los retinoides. Es uno de los activos con mayor respaldo científico en cosmética por su capacidad de actuar en múltiples niveles de la piel. A nivel biológico, estimula la renovación celular, estimulando al fibroblasto y favoreciendo la síntesis de colágeno, y ayuda a normalizar la función de la glándula sebácea. Esto lo convierte en un ingrediente clave tanto en protocolos antiedad como en pieles con tendencia acneica.
Es uno de los pocos activos cosméticos capaces de mejorar la textura cutánea, atenuar líneas finas y arrugas, estimular la producción de colágeno, regular la producción de sebo y reducir la apariencia de manchas entre otras.
El retinol tiene actividad antioxidante. Al ser un derivado de la vitamina A, puede neutralizar radicales libres y contribuir a reducir el daño oxidativo celular. Previene el estrés oxidativo y es un potente agente antienvejecimiento y antifotoenvejecimiento, pero ideal la combinación de un antioxidante como la vitamina c por la mañana para hacer de escudo frente a radicales libres y un retinoide por la noche para estimular renovación celular y síntesis de colágeno y elastina.
Dentro de la familia de los retinoides encontramos: retinil (ésteres), retinol, retinal y ácido retinoico. En cosmética nos moveríamos y recomendaríamos productos formulados con las tres primeras formas. Además, tras la nueva legislación y restricción que presenta el retinol, las fórmulas más avanzadas optarán por combinación de diferentes formas de la familia en su fórmula.
Para usar correctamente un cosmético con retinoide hay que tener paciencia, ir de forma progresiva tanto en frecuencia de uso como en concentración nos aseguramos el éxito y tolerabilidad del producto.
Es habitual experimentar una fase inicial de adaptación o retinización (ligera descamación, tirantez o sensibilidad). Esto no significa que el producto no funcione, sino que la piel está ajustándose.
Es importante destacar que es el ingrediente prohibido en embarazo. En las demás rutinas ideal poder ajustar los productos utilizados por un profesional para evitar una irritación más exacerbada y fijar concentración y frecuencia de uso para el usuario, dependiendo del tipo de piel y necesidades de la misma.
La clave no es usar retinol porque “está de moda”, sino porque está indicado para ese tipo de piel y objetivo concreto.
El retinol no es un activo milagroso, es un activo con evidencia científica.

