Redacción
Los síntomas pueden variar desde una molestia estética hasta un dolor incapacitante. Abultamiento visible en la base de la articulación del dedo gordo. Dolor e inflamación (enrojecimiento) en la zona de la articulación. Callosidades causadas por el roce del primer y segundo dedo. Movilidad reducida del dedo gordo. Dificultad para encontrar calzado que no cause dolor.
- Opciones de Tratamiento
Tratamiento Conservador (No Quirúrgico). Se enfoca en aliviar el dolor y evitar que la deformidad progrese: Cambio de calzado: Usar zapatos anchos con buen soporte. Ortesis y plantillas: El uso de plantillas personalizadas puede mejorar la mecánica de la pisada. Separadores de dedos: Ayudan a mantener la alineación temporalmente, aunque no corrigen el hueso de forma definitiva. Medicamentos: Antiinflamatorios para reducir el dolor en brotes agudos.
Tratamiento Quirúrgico. Cuando el dolor interfiere con la vida diaria y el tratamiento conservador falla, se recomienda la cirugía: Osteotomía: El cirujano corta y realinea el hueso metatarsiano. Cirugía Mínimamente Invasiva (Percutánea): Se realiza a través de pequeñas incisiones, permitiendo una recuperación más rápida en casos seleccionados.
Prevención
La clave es la detección temprana. Evitar el uso de tacones excesivos y realizar ejercicios para fortalecer la musculatura intrínseca del pie puede marcar la diferencia a largo plazo.
Si sospechas que estás desarrollando un juanete, consulta a un podólogo o traumatólogo especialista en pie y tobillo.

