Redacción
En el mercado laboral actual, tu trabajo no existe si no se puede encontrar con un clic. Ya seas diseñador, programador, redactor o consultor, contar con un portafolio sólido y una presencia estratégica en redes sociales es la diferencia entre esperar oportunidades o salir a buscarlas con autoridad.
Aquí tienes una hoja de ruta para construir tu identidad digital desde cero.
Parte 1: El Portafolio Online (Tu Cuartel General)
Tu portafolio no es un almacén de archivos; es una herramienta de ventas. Su objetivo es demostrar que puedes resolver problemas específicos para clientes potenciales.
- Curaduría sobre Cantidad
El error más común es incluir todo lo que has hecho desde la universidad.
La regla de oro: Muestra solo el trabajo que quieres volver a hacer.
Selecciona entre 3 y 6 proyectos que demuestren tu versatilidad y excelencia.
- Cuenta la Historia (Storytelling)
No publiques solo el resultado final. Los reclutadores quieren ver tu proceso mental. Por cada proyecto, incluye:
El Reto: ¿Cuál era el problema del cliente?
La Solución: ¿Cómo lo resolviste?
El Resultado: Datos o feedback que demuestren el éxito.
- Elige la Plataforma Adecuada
Para Diseñadores/Artistas: Behance o Adobe Portfolio.
Para Programadores: GitHub o una web personalizada en Vercel/Netlify.
Para Escritores: Medium, Substack o una web limpia en Carrd.
Opción Pro: Un dominio propio (tu-nombre.com) usando WordPress o Squarespace para total control.
Parte 2: Redes Sociales (Tu Canal de Difusión)
Las redes sociales no son para «postear por postear», sino para dirigir tráfico a tu portafolio y construir comunidad.
- Elige tu Batalla
No intentes estar en todas partes. Especialízate donde estén tus clientes:
LinkedIn: Indispensable para B2B y corporativos. Publica reflexiones sobre tu industria.
Instagram/TikTok: Ideal para lo visual y detrás de cámaras. Muestra el «cómo se hizo».
X (Twitter): Excelente para networking con otros profesionales y estar al día con tendencias.

