Redacción
La compañía 7 Minutos de Gloria trae a Teatro del Barrio la obra Un verano por metro cuadrado, los jueves 12 y 26 de febrero.
Un verano madrileño, pero no cualquiera: el verano de las estrellas (las que componen la bandera de la Comunidad de Madrid) y el verano en el que el Cerro Belmonte (actual barrio de Valdezarza) se puso en pie para impedir que le quitaran sus casas. En 1990, el Ayuntamiento de la capital anunció al vecindario de Cerro Belmonte la expropiación de sus viviendas a cambio de un precio irrisorio. La modernización de la ciudad y su expansión hacia zonas antes periféricas y populares forzaron la destrucción de estos barrios humildes, para cambiar por completo el paisaje y su identidad.
Las y los vecinos emprendieron una lucha muy potente por mantener sus hogares, y una veintena viajó a Cuba para buscar la ayuda de Fidel Castro, con quien se entrevistó el grupo. Durante una semana, Cerro Belmonte se declaró independiente de España con su propia bandera. Finalmente, gracias a las protestas, las y los vecinos lograron mejores condiciones y negociaron de forma individual sobre su futuro, por lo que cada persona tuvo un destino diferente.
La compañía 7 Minutos de Gloria recupera este caso insólito de Madrid en códigos de sátira y comedia para preguntarse: ¿quién tiene la capacidad de prometer hoy en día? Un verano por m² trata una problemática que inevitablemente vuelve la mirada a la situación actual de la vivienda en España. El caso del Cerro Belmonte pertenece a una época concreta, en la que no solo ocurrieron expropiaciones en Madrid, sino en todo el país: en 1992, tanto Barcelona con sus Juegos Olímpicos y su apertura al mar, como Sevilla y su Exposición Universal, entre otras. Todas ellas forzaron la salida de población humilde de barrios hoy estratégicos destinados a otros usos y usuarios más pudientes.
7 Minutos de Gloria es un colectivo de jóvenes artistas dedicado a la creación e interpretación de obras artísticas multidisciplinares. Además, ejerce de plataforma cultural a través de procesos participativos donde generan espacios de aprendizaje comunitario y encuentros artísticos. El colectivo parte en sus obras de la creación colectiva y el consenso, y trabajan desde procesos autodidactas y autogestionados para llevar adelante su proyecto profesional.

