lunes, junio 17, 2024

5 DESTINOS COSTEROS DE ENSUEÑO PARA UNA ESCAPADA AL MAR INOLVIDABLE

Redacción

De norte a sur. En la península o en las islas. No se entiende España sin sus playas. Kilómetros de aguas cristalinas. Acantilados a los que asomarse y quedar sobrecogidos por la postal que surge a nuestros pies. Atardeceres que atesorar para siempre en el recuerdo. Historias que llenan páginas en nuestro libro de viajes. Desde el bravo y siempre cambiante Atlántico de Ferrol o la Ría de Muros Noia, hasta ‘Nuestro Mar’, o ‘Mare Nostrum’, que decían los romanos. Ese Mediterráneo que baña las costas de joyas como Menorca, Formentera o la Bahía de Roses… Sigues despierto, ¡pero has empezado a soñar!

Una y mil veces, ¡Roses!

Un destino de Costa Brava capaz de envolverte y no soltarte. Tendrás problemas para quedarte con una playa, porque en la Bahía de Roses tienes 16. Playas de arena fina, pequeñas calas arrinconadas de aguas limpias y cristalinas con arena gruesa combinada con guijarros., zonas para deportes acuáticos y rincones en los que ver atardeceres que pensabas que sólo sucedían en las películas. No por nada, la Bahía de Roses forma parta del selecto grupo del Club World Bays, privilegio que comparte con bahías como la de San Francisco, EEUU, o Suruga, en Japón.

Menorca y esos pequeños placeres que te hacen sentir inmenso.

Menorca es una isla que, en su empeño por mostrarse como un paraíso ‘slow’, ha conseguido transmitir ese gusto por las cosas sencillas que ayudan a desconectar del ritmo de vida frenético y atropellado en el que nos vemos envueltos. 8 pueblos con 8 historias a cual más auténtica, te preparan a tu llegada a la isla, para que luego elijas caprichosamente donde vas a pasar unos instantes de puro trance. ¿Al norte? Playas con una aura hipnótica, salvaje y en el que los tonos rojizos de la arena y los verdes azulados del mar lo envuelven todo, como Cavalleria, Cala Morell o Cala Pilar. ¿Al sur? arena finísima y blanca, aguas turquesas y cristalinas, de una transparencia que impresiona y que nos permite observar el fondo marino como si de una fotografía se tratase. Cala en Turqueta, Macarella o Es Caló Blanc son una muestra de estas joyas que esconde la isla.

Un azul que sólo se ve en Formentera

Recientemente elegida mejor destino de playa 2023 por los lectores de la revista Viajes National Geographic, cuesta creer que un pequeño rincón del Mediterráneo de apenas 83 km2 esconda tantas postales y lugares tan pintorescos a la par que hermosos. La preciosa Cavall d’en Borràs, con Ibiza de fondo. La tranquilísima Sa Roqueta, desde donde se ven unos atardeceres que te dejan anonadado. O como no, Ses Illetes, declarada en más de una ocasión como una de las playas más bellas del mundo. 69 kilómetros de playas para recorrerlas de arriba abajo, parando, dejándose llevar por la fresca brisa mediterránea. Y un patrón común, ese azul tan característico que sólo la posidonia oceánica es capaz de brindar a la pequeña de las Pitiusas.

Ria Muros Noia – Praia do Ancoradoiro

Baño con vistas a la historia… de Ferrol.

La ciudad coruñesa, ampliamente conocida por su glorioso pasado naval y por ser una de las cunas de la Ilustración en España, conserva uno de los conjuntos patrimoniales del siglo XVIII más importantes de nuestro país. Imagínate recorriendo las costas que en otro tiempo eran guardadas con celo por el majestuoso sistema defensivo que velaba por la ciudad. Playas de ría como A Graña o San Felipe. Arenales de mar abierto como San Xurxo, Esmelle, o Doñinos. Calas únicas como la rocosa Lobadiz, o la Cala de O porto, que desaparece casi por completo cuando llega la marea alta.

Muros Noia, una ría que te cambiará para siempre

‘A Ría da Estrela’, un enclave, también en la provincia de la Coruña, que ha cautivado hasta los más descreídos que pensaban que ya lo habían visto todo en las Rías Baixas. Outes, Lousame, Noia, Porto do Son o Muros. Cualquiera de los municipios que conforman la ría son un verdadero acierto, si lo que quieres es empaparte de tradición marinera y deleitarte con espectaculares playas hasta donde alcanza la vista, como la de San Francisco, Ancoradoiro, o la de Testal. También hay pequeños rincones tranquilos como la playa de Siavo o la Cala de Punta Batuda. Lugares, todos ellos con una esencia propia con el Océano Atlántico como espectador de lujo.

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