Redacción
Restaurante Gamberro (Zaragoza, 1 Sol Repsol y Recomendado en Michelin) ofrece como cierre dulce de su menú de 17 pases una torrija bombón de alma asiática, con leche de coco especiada y crema crujiente de cacahuete
Brasserie Lafayette (Recaredo 2, Madrid, 1 Sol Repsol) apuesta por una torrija francesa muy golosa, un pain perdu de clásico, que se sirve con una deliciosa crema inglesa y un fino helado de vainilla
Es tiempo de torrijas, el dulce de Cuaresma y Semana Santa que, desde hace unos años, es también un fin de fiesta dulce durante todo el año por su delicioso sabor y por la popularidad con la que cuenta. Certámenes y rankings honran este postre, que nació como una receta de aprovechamiento para dotar al pan de duro de nuevos, aires, y hoy es un emblema goloso de muchos restaurantes. Dos de nuestros restaurantes, Brasserie Lafayette (Recaredo 2, Madrid) y Restaurante Gamberro (Bolonia 26, Zaragoza) tienen sus propias y riquísimas versiones de torrija. Y los dos sorprenden, para bien. Para muy bien.
Restaurante Gamberro: una torrija bombón con alma asiática
El menú de 17 pases (80 euros) de Restaurante Gamberro (1 Sol Repsol, destacado en Guía Michelin) siempre acaba con unos petits fours caseros que no dejan indiferente. En estos días, su creativo chef, Franchesko Vera, sorprenderá con su torrija inspirada en el Sudeste Asiático, con leche de coco y crema crujiente de cacahuete en forma de petit four. ¡Un fin de fiesta brutal! Como explica Vera, esta versión propia y miniaturizada de la torrija se inspira en el postre tradicional, pero con el enfoque creativo y disfrutón. Para ello, emplean un buen pan, que sumergen en leche, pero de coco, e infusionada con especias como pimienta, galanga, jengibre, canela y anís. Una vez fritas, Vera elabora con ellas una crema, se sirven en un divertido molde con forma de cacahuete, se añade una crema crujiente y casera de cacahuete y se baña en manteca de cacao. El resultado es un bombón de torrija único.
Brasserie Lafayette: un pain perdu con legión de fans
Los franceses también comen torrijas, pero lo hacen todo el año y le llaman pain perdu, que traducido al español sería ‘pan perdido’, una manera muy lírica de referirse al pan duro. Esta versión gala de nuestras torrijas es uno de los desayunos elaborados preferidos de Francia, y se suele servir con fruta o helado. En el caso del decano de la cocina gala en Madrid, Brasserie Lafayette, su pain perdu se hace con un buen brioche de mantequilla, que da un sabor mucho más rico. Por lo demás, una receta clásica, donde este se sumerge en leche, huevo y un poco de canela, y se tuesta ligeramente para servirlo con una generosa ración de crema inglesa y helado de vainilla para dotarla de una jugosidad aún mayor.