lunes, mayo 20, 2024

Miguel Ángel Berna homenajea a Ramón J. Sender en «Crónica del alba»

Redacción

Miguel Ángel Berna homenajea a Ramón J. Sender en «Crónica del alba»

Dirección y coreografía: Miguel Ángel Berna y Sara Calero. Asesor coreográfico: Carlos Rodríguez. Teatro Bellas Artes del 9 de agosto al 3 de septiembre

Desde 2014 Berna no paseaba su talento por Madrid en un espectáculo propio.

Este montaje forma parte de la serie de espectáculos que a lo largo de su carrera el artista ha generado como homenaje a otros grandes creadores aragoneses, como Goya y Buñuel.

Cuando un Sender en torno a los cuarenta años afronta en el exilio mejicano la escritura del primero de los nueve tomos que finalmente compondrán «Crónica del alba», aunque todavía joven, es alguien baqueteado por la vida que ha experimentado en su propia piel el reguero de acontecimientos traumáticos con que las cuatro primeras décadas del siglo han signado la historia de España. En ellas han cabido monarquía, dictadura, república y exilio y él ha tenido un protagonismo directo en todas ellas, como feroz opositor a Alfonso XIII y Primo de Rivera, periodista de primera línea en La Libertad y El Sol, militante anarquista, soldado en Marruecos, capitán de Estado Mayor en el ejército republicano. Con todo ello, le ha dado tiempo de publicar más de veinte libros y centenares de artículos, ser Premio Nacional de Literatura, tener tres hijos y padecer en la distancia el fusilamiento de su mujer y de su hermano Manuel, alcalde de Huesca.
«Crónica del alba» es memoria quintaesenciada, es idealización de un pasado, lleno de estímulos pero también de celadas, y es el intento de recrear un tiempo irrecuperable, cuyas claves sólo puede desvelar el arte, en su caso el literario, experiencia que también llevaron a cabo otros muchos autores del exilio traumatizados por el arrebato de la identidad que supone la pérdida de las gentes y escenarios con los que compartieron su peripecia.

Las nueve novelas protagonizadas por Pepe Garcés, contrafigura del escritor, publicadas a lo largo de un cuarto de siglo (1942-1967), dan cuenta de la transformación de una sociedad de valores eminentemente rurales convulsionada por las novedades técnicas, estéticas, morales y sociales que se agolpan en unos tiempos revolucionarios para todos. Sender fue promotor en su vida y en su obra de estas innovaciones pero también el campesino altoaragonés en que siempre quiso reconocerse.

A la inusitada sinceridad, por más que idealizada, del recuerdo se unen un límpido y naturalísimo estilo, la credibilidad humana del protagonista y del resto de los personajes, la fijación de la figura que representa el ideal inalcanzado pero siempre presente en Valentina y la referencia a hechos reales en los que, muy senderianamente, se congregan la poesía, la crueldad de la vida y lo incomprensible del mundo.

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