sábado, marzo 2, 2024

A pie entre los cerezos en flor de la provincia de Burgos siguiendo la ruta de «Las Canales de Madrid»

Redacción

Un recorrido a pie por el Valle de Caderechas disfrutando de algunos de los paisajes más bonitos de la zona, entre árboles frutales, vegetación y pueblos con encanto

De abril a mayo, el Valle de Las Caderechas ofrece uno de los mayores espectáculos de la primavera, la floración de los cerezos. Cada año el paisaje se tiñe con un manto blanco que rodea a los pintorescos pueblos de la zona y deja imágenes inolvidables. Estampas que se remontan a siglos atrás, ya que está documentado que el cultivo de los cerezos en este valle ya se producía en los siglos XI y XII.

Entre flores de cerezo, montes de pino e imponentes laderas

Cientos de cerezos en flor, situados en la comarca de Bureba, al norte de la provincia de Burgos, se convierten en esta época en la excusa perfecta para hacer una escapada y recorrer la zona disfrutando de una ruta en plena naturaleza. Una idea es seguir ‘Las Canales de Madrid’, un recorrido a través del Valle de las Caderechas que combina el bello paisaje de la floración con bosques de pinos y quejigos, arquitectura popular y rincones llenos de encanto. Se trata de una ruta de senderismo de 17 kilómetros que nace y comienza en el mismo punto, atravesando en su recorrido frondosos bosques y cortados rocosos.

La pequeña localidad de Rucandio es el punto de partida. Desde el lugar en el que se encuentra su iglesia parroquial, caracterizada por una sencilla portada del siglo XVII y una espadaña con grandes campanas, se puede contemplar una maravillosa vista panorámica del Valle de Las Caderechas. Junto al cementerio que se encuentra al lado del templo hay un mirador que permite vislumbrar la ruta que se va a iniciar.

De camino hacia la población de Madrid de las Caderechas el recorrido sigue por una pista forestal que se adentra en una zona de frutales. Cientos de cerezos en flor y otros árboles como manzanos, nogales y melocotoneros, se convierten en la antesala del espeso bosque que se extiende por las laderas del valle. Aquí, grandes pinos y quejigos junto a un denso sotobosque, dominado por los helechos, son el entorno en que habitan numerosos animales salvajes, desde corzos a jabalíes. Pero no es la única fauna que está presente en estos paisajes. Ardillas, martas, gatos monteses a pie de suelo y pájaros piquituertos y carboneros, junto a águilas culebreras, halcones abejeros, gavilanes y azores, son algunas de las numerosas especies que habitan en estos territorios.

El recorrido lleva hasta otro lugar insólito una vez pasados los pagos de La Nava, El Val y Piedra Agudilla. En la bifurcación de este punto, la ruta sigue por el ramal de la derecha y muy cerca de este cruce se encuentra un saliente de color blanco de gran tamaño. Es caolín, un tipo de arcilla blanca utilizada para hacer porcelanas. Este tipo de formación rocosa, junto a otras del valle, son del Cretácico Inferior y del periodo Jurásico. Tal es la antigüedad de algunas de las rocas y materiales de la zona que se pueden encontrar numerosos fósiles de grandes ammonites y belemnites.

El camino entra después en el pueblo de Huéspeda. Su altitud, (a)859 metros, hace posible volver a contemplar una excelente panorámica a todo el Valle de Las Caderechas. Un breve recorrido por la localidad descubre al visitante la iglesia parroquial, con portada de la segunda mitad del siglo XVII, y tradicionales casas de piedra y entramados que se despliegan desde su calle principal.

La ruta sigue pasando junto a la fuente situada a los pies del templo. Después de las huertas y árboles frutales el recorrido asciende poco a poco hasta internarse de nuevo en un denso bosque que cubre los cortados del valle. Una vez alcanzado el alto, la impresionante cresta rocosa servirá de guía hasta alcanzar la ermita de Santa Marina. De estilo románico, es uno de los templos cristianos más antiguos de Burgos. Desde este punto la flora de las laderas contrasta con grandes extensiones en las que apenas cubren el suelo los arbustos. Variedad de flores y orquídeas crecen entre los páramos, donde se pueden encontrar diversas formas de modelado kárstico sobre las que sobrevuelan las aves esteparias.

El borde del cortado marca el camino hasta Las Canales de Madrid, donde esperan otras imponentes panorámicas de Las Caderechas. Desde aquí, se perciben los valles longitudinales de Rucandio, Aguas Cándidas y Cantabrana y el valle de Río Quintanilla. Áreas colmadas de bosque y salpicadas por pequeños pueblos.

Siguiendo el mismo recorrido y a la altura de la localidad de Madrid de las Caderechas, a los pies del cortado, sale el camino de descenso que lleva a adentrarse en el valle y conduce hasta la vieja ruta que unía antiguamente Las Caderechas con el Valle de Valdivielso. En este punto el camino marca un descenso pronunciado y único tramo que presenta alguna dificultad. Pero todo esfuerzo tiene su recompensa y esta es la vista, de nuevo, al bello paisaje de los cerezos en flor. Pasando junto al pequeño pueblo de Madrid de Las Caderechas y admirando el manto blanco de la floración, el recorrido toma el último tramo en dirección hasta Huéspeda, donde espera el trayecto que lleva al punto de partida, Rucandio.

En coche por el Valle de las Caredechas

El “Valle de las Sensaciones” da nombre a otro recorrido que conduce en coche a visitar de pueblo en pueblo, este enclave burgalés. Entre casas de piedra y rincones medievales llenos de historia y arte, la ruta invita a contemplar la inmensa belleza del paisaje desde distintos puntos del valle.

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