domingo, noviembre 27, 2022

CANNES, LA CIUDAD MÁS CINEMATOGRÁFICA DE LA COSTA AZUL

Redacción

Cannes se ha forjado una historia singular, hecha de pasiones y encuentros oportunos como en las bellas historias de amor, los momentos claves de la historia de Cannes

La ciudad sale de las tinieblas de la historia en la Edad Media pero de forma muy humilde. No será hasta la Edad Moderna en mitad de las guerras franco-españolas y franco-inglesas que la ciudad cobrará importancia, sobre todo por el apetito de las potencias enemigas hacia las Islas de Lérins. Ya en el siglo XIX el Canciller de Inglaterra Lord Henry Brougham and Vaux se instala en Cannes, dando comienzo a un apogeo que hará de ésta una ciudad balneario llena de aristócratas, en busca de un saludable clima. Múltiples residencias se construirán en esta época para atar ilustres huéspedes. Gracias a la aristocracia, el litoral de la costa azul y de la Riviera italiana va a ganar paulatinamente un prestigio y un desarrollo desconocidos hasta la fecha. De entre todas las ciudades, Niza, Mónaco. Antibes, etc, Cannes se ha convertido en una ciudad mediática. Ahora ya no son aristócratas, refugiados, quizá en Mónaco, ahora son los actores, escritores, antes los pintores, y sobre todo, los famosos quienes la invaden, año tras año, durante el Festival.

A causa de la intensa actividad turística el sector se ha desarrollado enormemente y con ellos los comercios de lujo y la restauración. Sin embargo, la imagen que se puede apreciar en las vitrinas de los comercios da una idea del lujo francés y europeo.

El Festival Internacional de Cine

El Festival de Cannes fue fundado en 1946 bajo la dirección de Jean Zay, siendo hoy día uno de los más importantes del mundo si no el más importante tras los Oscar de Hollywood. La tradicional ascensión, durante la ceremonia de apertura, de los veinticuatro escalones del palacio del Festival sobre la alfombra roja es ya un momento cumbre del show business cinematográfico.

Monastère Notre-Dame de Lérins.

Construido sobre los restos de fortificaciones medievales, el monasterio ofrece descanso y reposo espiritual para aquellos que lo deseen. El marco es incomparable, pero la disciplina y el rigor no dejan de ser monacales. Es posible también realizar una visita de solo un día, sólo domingos y días festivos. A medio camino entre Cannes-la-Bocca y en centro, en El Barrio de Croix des Gardes, se encuentre la Villa Rothschild y su parque. Construida sobre los cimientos de la antigua Villa Marie-Thérése, donde se instaló Lord Brougham, quien puso de moda a la ciudad, este palacete de estilo neoclásico es uno de los momentos al lujo que podemos visitar. Los jardines mezclan mediterráneas con otras traídas de los trópicos y de Asía. 

Éste no es el único jardín que se puede visitar, también la Villa Domergue, inaugurada en 1936. El arquitecto Jean-Gabriel Domergue la imaginó inspirándoselas en los palacios venecianos. Las esculturas y pinturas que de los jardines son obra de su esposa.

El Museo del Mar.

Situado en la Isla de Sainte-Marguerite, en el Fuerte real del mismo nombre, el museo se divide en dos partes. en la planta baja encontramos las mazmorras donde, de nuevo, fue encerrado el prisionero de la máscara de hierro, así como recordatorios en memoria de los hugonotes, los franceses, perseguidos y encerrados durante las guerras de religión en el siglo XVI Y XVII. En el primer piso están los vestigios romanos y sarracenos extraídos de buques hundidos.

Cannes-la-Bocca.

Es El barrio más popular de Cannes, situándose al oeste de la ciudad junto al mar. Podría ser una ciudad propia, con su ayuntamiento de distrito, su iglesia, correos, un bello mercado provenzal.

El Museo de la Castre.

Situado en un antiguo palacio medieval, sobre el promontorio de Suquet el museo cuenta con fondos legados al final del XIX por el barón de Lycklama. Destacan las colecciones de arqueología antigua y medieval, así como los fondos etnográficos de Asía, América y Oceanía.

Para aquellos que puedan permitírselo, Cannes es una de esas ciudades donde gastar no es un problema. Las tiendas se agolpan y alinean sobre la Croissete y otros bulevares como la Rue de Antibes, paralela a ellas o la Rue Meynadier. Encontraran todo lo que puede encontrarse en Nueva York, Paris, Tokio o los Ángeles, y también las especialidades provenzales.

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