Redacción
Guionista de series como Isabel, Los Serrano o Reina Roja, Salvador Perpiñá da a la novela un ritmo visual y narrativo que atrapa desde el inicio.
Un thriller psicológico en el que se mezclan misterio, emociones intensas y preguntas sobre la identidad y la memoria, que deja al lector reflexionando mucho después de terminarlo.
«Intenso, arrebatador, profundamente humano. Un thriller intoxicante, de una rara hondura. Seguirá contigo después de leer la última página». Juan Gómez-Jurado
Madrid, 1966. Víctor Cano, excombatiente de la División Azul, antiguo investigador privado y morfinómano, vive como un recluso en un apartamento del Edificio España. Con sus treinta ascensores, tres mil ventanas y cuatro mil puertas, el coloso de la arquitectura franquista es para él un ser con vida propia.
«Necesito que vengas a verme. Quiero que encuentres a mi hija. Virginia». Apenas doce palabras bastarán para que Víctor abandone la seguridad de su refugio en busca de Dolores Rivera, la joven leyenda de la alta sociedad madrileña que ha desaparecido sin dejar rastro.
Solo cuenta con la ayuda de Estela, una actriz de provincias sin suerte. Náufragos ambos en una ciudad inclemente, se lanzarán a un viaje alucinado por el submundo de las bandas callejeras de la época y los salones donde se respira el poder.
En el interior del laberinto, Víctor se enfrentará a un secreto perturbador que pondrá en cuestión todo lo que hasta entonces había creído saber sobre sí mismo.
SALVADOR PERPIÑÁ
Lleva años desempeñando el oficio de guionista y ha escrito más capítulos de series de los que pueda recordar. Aquellos que se fijan en esas cosas habrán podido leer su nombre en los créditos de Periodistas, Los Serrano, Pelotas, Isabel o Reina Roja.
Ha publicado los libros de relatos Prácticas de Tiro, Contradiós y Koniec. El prisionero de la planta 15 es su primera novela