viernes, diciembre 2, 2022

ESCOCIA TIERRA DE CASTILLOS Y WHISKY

Redacción

Tropezar con la historia, en Escocia, es tan fácil como terminar empapado por la lluvia en un día soleado. El color verde y la humedad constante son notas características de un país que posee numerosos lugares catalogados por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad.

Edimburgo

El encanto de la capital escocesa transporta al viajero a aquella época medieval de callejones estrechos y oscuros en los que, incluso, los adoquines podrían contar historias increíbles o leyendas espeluznantes. Pero, ante la imposibilidad del diálogo con las piedras es preferible visitar sus edificios, recorrer sus jardines y adentrarse en sus museos, muchos de ellos con entrada gratuita. Además, la comunicación con los escoceses resulta sencilla. Son ciudadanos amables que se esfuerzan por comprender al turista y hacerse entender. Y para conocer el carácter escocés, su historia y su forma de vida, siglos atrás, resulta interesante realizar una visita al People´s Story Museum.

Las calles de Edimburgo parecen salidas de algún precioso cuento, aunque Circus Lane es sin duda, la más encantadora. Las actividades más frecuentes de los visitantes incluyen también el paseo por las Royal Mile, además de llegar al Palacio de Hollyrood o subir a ver la puesta de sol desde la colina de Hill.

Edimburgo ofrece también, la posibilidad de observar la evolución de la medicina en el Surgeons´Hall Museums.

Pero, la visita obligada nos lleva al magnífico Castillo. Mantiene dos zonas bien diferenciadas, la Old Town y la New Town. Fue construido sobre un volcán extinto, de 700 millones de años, en la colina de Castell Rock y tan solo es posible acceder por una calle, al final de la Royal Mile. En el Castillo de Edimburgo, nadie puede evitar revivir las historias de fantasmas de la mano de su gaitero solitario (Lone Piper); más de un visitante ha sentido un roce o un frío intenso y repentino. Y si te atreves, prueba a tumbarte en el suelo al paso de los gaiteros o la Guardia Real. Ya advertimos que no será fácil desvelar el gran enigma: ¿llevan algo bajo el kilt?

No hay que alejarse mucho del Castillo de Edimburgo para refrescarse con una buena pinta de cerveza. Grassmarket es una de las calles con mayor concentración de pubs de la ciudad. Claro que, si algo no puede faltar en Escocia es un buen un buen whisky.

Scotch Whisky Experience

La bebida nacional se ha convertido también en una de las grandes atracciones turísticas del país. Visitar alguna de las 108 destilerías, repartidas por el territorio, es una tradición inexcusable. Y, por supuesto, un consejo ineludible, evitar el sacrilegio del hielo, en caso de extrema necesidad se puede añadir unas gotitas a agua.

Highlands

Una de las grandes joyas de las Tierras Altas escocesas es el Castillo de Eilean Donan. Está situado en una pequeña isla del lago Duich y tan sólo es accesible por un pequeño puente de piedra. La bucólica imagen es capaz de transportarnos a las luchas de clanes y las batallas medievales. Y, cómo no, de inspirar y servir de decorado para alguna de las películas de James Bond (“El mundo nunca es suficiente”) o “Los inmortales”.

Además, en las Highlands existe un valle glaciar de origen volcánico, una increíble hondonada rodeada por las grandes montañas de Glen Coe. El fin del mundo escocés se encuentra en la isla de Sky. Un paisaje solitario y difícil de olvidar, con visita obligada a Neist Point.

Castillos y monstruos.

Escocia posee un gran número de castillos pero pocos pueden competir con los restos del Dunnottar Castle. Una fortaleza casi inexpugnable situada sobre un acantilado que se alza desafiante sobre las aguas embravecidas del mar del Norte. A pesar de su apariencia inhóspita, es posible llegar en autobús y se encuentra cerca de Stonehaven y de Aberdeen.

La cuna del golf.

Saint Andrews se encuentra a apenas una hora y media en coche, desde la capital. Es una de las ciudades más antiguas de Escocia y posee todo tipo de comercios dedicados al golf, aunque no faltan mercadillos, tiendas, restaurantes y cafeterías. Tanto la famosa y antigua catedral como el castillo se encuentran en ruinas, aunque merece la pena visitarlo y conocer su complejo sistema de túneles subterráneos y disfrutar de sus magníficas vistas frente a la costa.

Pero un viaje a Escocia nunca estaría completo sin buscar a Nessie. El mundialmente famoso monstruo del Lago Ness es el gran protagonista, no sólo de las leyendas de la zona sino también de todo tipo de recuerdos turísticos. Nuestra maleta regresará, seguro, con alguno de ellos.

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