miércoles, febrero 21, 2024

Fuentenovilla celebró el día de San Isidro Labrador

Redacción

En una jornada solemne, en la que hubo misa, por la mañana, y procesión en honor al Santo por la tarde, acompañadas ambas por la Banda de Música de la villa alcarreña.

Fuentenovilla festejó ayer el Día de San Isidro Labrador, patrón del pueblo, en un día fresco del mes de mayo, con nubes que algodonaban el cielo, pero todavía sin agua. Esa era, precisamente, la petición unánime de todos los agricultores del pueblo, y la que formuló también en la bendición de los campos, durante la procesión vespertina, el párroco local, Hilario Camacho.

Por la mañana, la villa alcarreña celebró la Misa en honor del Santo. La ofició igualmente Hilario Murillo. Además, predicó Juan Jesús Barco, párroco de Orusco y Ambite.

Por la tarde, la imagen del San Isidro Labrador, adornada con decenas de ramos desde la ofrenda floral del sábado pasado, era sacada a hombros por los agricultores de Fuentenovilla. En manos del sando, un ramillete de espigas de cereal, recién cortadas del campo alcarreño, más amarillas, por la falta de lluvias, de lo que todos los presentes hubieran deseado.

Muy puntual, unos minutos antes de las siete y media, la Banda de Música de Fuentenovilla, uniformada y en perfecta formación, salía de la Plaza Mayor para recoger a la alcaldesa del pueblo, Montserrat Rivas, a la que acompañó hasta la plaza Mayor el alcalde de Valdeconcha, José Antonio de la Fuente, como luego hizo ya en toda la procesión.

De vuelta, frente a La Picota, verdadero orgullo de Fuentenovilla, la Banda quedó a la espera de la salida de la talla del Santo labrador, a hombros de los fieles, para interpretar el himno nacional.

En una tarde ventosa, en la que no sobraba la chaqueta, la procesión siguió su recorrido habitual, empezando por la calle y plaza del Angel, girando por la del Peligro, para coger Mayor, componiendo, a su paso, bellas estampas sobre las casas blancas de la localidad. Al final de esta calle, ya frente a las llanuras de La Alcarria, la procesión se detenía y paraba la música, para que Hilario Camacho bendijese los campos, y los rociara, simbólicamente, de agua bendita.

Todos los fuentenovilleros miraban hacia las nubes, pidiéndole a San Isidro que, si aún se puede hacer algo por los campos, obre el milagro de que llueva para salvar la cosecha, evitando las tormentas y el granizo. Durante el recorrido, varios fieles fuentenovilleros pararon la procesión, pidiendo a la Banda de Música la interpretación de motetes en honor al patrón de Fuentenovilla.

De vuelta en la Plaza Mayor, de nuevo varias familias locales, solicitaron, como es costumbre, dar una vuelta a La Picota con el patrón a hombros. Finalmente, la alcaldesa de Fuentenovilla, Montserrat Rivas llevó a cabo la subasta de las andas para devolver a San Isidro Labrador de nuevo al interior de la Iglesia. A lo largo del recorrido, la Banda de Música de Fuentenovilla interpretó una selección de marchas procesionales, dirigida, como siempre, por Ricardo Piña. Y al final de la misma, ya en el interior de la iglesia, se interpretó, de manera muy sentida, el himno en honor al Santo.

Julio Baeza, agricultor jubilado, recordaba que el cetro de la hermandad es original del año 1932, si bien la Hermandad es anterior. “Cuando yo era niño, la banda de música, que venía de Yebra, la costaban los agricultores y cada uno invitaba a comer a un músico a su casa. En este año seco y duro para la agricultura, pedimos que a partir de hoy llegue el agua”, decía el veterano.

Un poco de historia

No se sabe por qué en los últimos años del siglo XIX comenzaron a ser patronos de Fuentenovilla San Isidro Labrador y Nuestra Señora del Perpetuo Socorro. La hermandad del Perpetuo Socorro estaba formada por treinta hermanos, y la de San Isidro, por sesenta. Muy probablemente, la devoción por la Virgen fue de nueva implantación, a raíz de la donación de algún cuadro o talla de esta imagen. En cambio, la festividad de San Isidro se celebra, al menos, desde 1770 con su fiesta, víspera, Misa Mayor y procesión.

Como la devoción por estas imágenes iba en aumento, se decidió unir la fecha de celebración. La fiesta en honor a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro que se celebra el 27 de junio, se pasó en 1900, al día 16 de mayo con el fin de celebrarla al día siguiente de la fiesta de San Isidro.

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