viernes, diciembre 2, 2022

GRANÁTULA DE CALATRAVA, ENTRE VOLCANES Y ARQUEOLOGÍA

Redacción Fotos: Ascensión Rosales

Granátula de Calatrava es un municipio de la provincia de Ciudad Real y actualmente cuenta con casi ochocientos habitantes. El casco urbano está asentado sobre lagunas de origen volcánico (Las Lagunas de Valdeleón) y sobre restos de edificaciones, sepulturas y cerámica que existen desde época romana. El término municipal es históricamente lugar de paso de culturas y civilizaciones. Lo cruza además el río Jabalón junto con las cañadas (Soriana y Conquense oriental) y caminos históricos. Por ello el término municipal es particularmente rico en zonas y yacimientos arqueológicos de otras épocas.

El yacimiento arqueológico más importante es Oreto-Zuqueca, a uno cinco kilómetros al sur del casco urbano. Esta antigua ciudad posee restos de todas las culturas y fue capital de la Oretanía hasta su decadencia a mediados del siglo IX, cuando la capitalidad de la región pasa a Qal´at Rhabat (Calatrava la Vieja, Carrión de Calatrava) e iría decayendo paulatinamente hasta el siglo XIX como una pequeña aldea de Granátula.  La población más antigua estaría concentrada en un oppidum ibero denominado Orissia; fue romanizada como Oretum Germanorum donde encontramos el puente Baebio, restos de un edificio religioso o constatamos la presencia de edificios lúdicos como el circo; en época visigoda se convierte en sede episcopal con el nombre de Oreto y las excavaciones han revelado la existencia de una extensa necrópolis; la ciudad comienza su decadencia en época musulmana denominándose Urit, de esta cultura existen una noria, un palacio y los baños más antiguos de la Península, fechados hacia el 750. A mediados del siglo IX las fuentes escritas hablan de inestabilidad, rebeliones de la población y la deportación masiva de sus habitantes como castigo hacia otras ciudades. A partir de ese momento aparece con el nombre de Zuqueca. Tras la batalla de las Navas de Tolosa en 1212 pasó a manos cristianas y existe poblamiento hasta el siglo XIX. El núcleo primigenio lo formaría el oppidum llamado Cerro Domínguez.

A lo largo de los últimos 10 millones de años el Campo de Calatrava ha estado sometido a una actividad eruptiva muy importante lo que ha provocado la aparición de más de 330 edificios volcánicos. Es la zona volcánica más extensa de toda la Península Ibérica y su vulcanismo todavía está latente. El volcán del Cerro Gordo o Yozosa, constituye un ejemplo muy importante. Su primera erupción fue de tipo hidromagmático, y dio lugar a un gran mar, término que hace referencia a “una laguna que ocupa el cráter de un antiguo volcán”, hoy en día borrado por erupciones posteriores. La segunda erupción provocó lava y nubes de cenizas. Tras un periodo de descanso se produjo una serie de erupciones de tipo hidrovolcánico y se formaron conos de piroclastos rojos que forman la mayor parte del volcán actual. La última etapa provocó una última erupción que da lugar a un pequeño conelete que se preserva en la parte superior del Cerro Gordo.

Juanma, el guía turístico del volcán de Cerro Gordo y Eva Rabadán, concejala del ayuntamiento .

En la visita se podrá ver una gran muestra de las distintas rocas volcánicas (más de setenta) que hay en el terreno; piedras pómez, basaltos, obsidianas o magnetitas. Podremos tocarlas con nuestras propias manos mientras se explica sus propiedades y usos. Para los más pequeños hay experimentos científicos donde podrán ver en directo erupciones. El recorrido del volcán es a cielo abierto. Se puede conocer el interior de este volcán a través de un recorrido por sus entrañas de forma divertida y didáctica.

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