miércoles, noviembre 30, 2022

LA SELVA NEGRA: UN TRIBUTO AL EQUILIBRIO CON LA NATURALEZA

Redacción

Adentrarse por completo en la naturaleza a la vez que ir visitando pequeños y encantadores pueblitos se hace posible en la Selva Negra. La Selva Negra se extiende a lo largo del suroeste de Alemania, en el Estado federado de Baden-Wurtemberg y su nombre se debe a la gran cantidad de bosques de gran densidad que hay en la zona. El clima es puramente montañoso, las temperaturas bajan en invierno y suben en verano, aunque las diferencias no son grandiosas porque el bosque regula los cambios de temperatura.

Hay multitud de rutas, tanto para hacer en coche como para hacer senderismo o ciclismo de montaña. Una opción es volar desde España a Stuttgart, capital de Baden-Wurtemberg y la sexta ciudad más grande de Alemania. Allí conviene visitar lugares de interés como: el Palacio Nuevo y el Castillo Antiguo, ambos en la Plaza del Palacio, la Iglesia Evangelista de San Juan, de estilo neogótico y ubicada junto a la laguna Feuersee, la Opera Nacional, el museo de Mercedes-Benz y de Porche, la Biblioteca Nacional, la Torre Bismarck o el Espacio Natural protegido Rotwildparck. Caminar por el casco central de la ciudad también será muy bonito.

Una vez terminada la visita en Stuttgart, el siguiente destino puede ser Tubinga, una ciudad universitaria con un gran centro cultural y una de las regiones más pintorescas del sur del país. En su arquitectura dominan los edificios antiguos, tales como iglesias, castillos y palacios. Destaca el monasterio, que fue construido en 1185 y la torre de Gelderlin, que formó parte del muro de la fortaleza en la Edad Media. En los alrededores de la antigua Plaza del mercado se encuentran importantes edificios históricos, pero los lugares favoritos para pasear y visitar son el Puente Neckarbrücke, desde donde se ofrecen unas vistas increíbles de las coloridas casas históricas, y el castillo de Hohenzollern, elevado en la cima de la montaña.

Hacer una caminata para llegar al lago Glasswaldsee será un placer para todos los sentidos. Caminar entre un paraje precioso, lleno de árboles enormes y unas vistas de escándalo, que cuando se termina la ruta al llegar al lago se vuelven todavía más espectaculares. El tono rojizo del agua incluido en el paraje del bosque frondoso es digno de ver. Después se puede aprovechar el trayecto recorrido para visitar alguno de los pequeños pueblos que quedan de paso hasta llegar al siguiente destino, Triberg.

Sus grandes atractivos son las cataratas, de 163 metros de altura y los Relojes de Cuco más grandes del mundo, que de lo grandes que son parecen ser en realidad casas. Cerca de Triberg y de paso para llegar al siguiente destino se encuentra el lago Titisee y Schauinsland, una montaña con un mirador a 1284 metros de altitud desde donde se ofrecen unas vistas espectaculares, llegando a ver a lo lejos Freiburg y otras ciudades, incluso, la frontera con Francia.

La siguiente parada es Freiburg, la catedral de estilo gótico y el casco histórico bien conservado son los grandes atractivos. Cuenta con diversos museos, siendo el más grande el Augustinermuseum, donde se puede ver una gran colección de artes gráficas y artesanía de la comarca.

Siguiendo la ruta, una corta parada en Gengenbach y Baden-Baden será ideal para tomar un respiro y pasear por sus tranquilas calles. En Baden-Baden no se puede olvidar ver las ruinas del balneario romano, unas de las mejor conservadas del Estado.

Para ir terminando la ruta se puede optar por ir directamente a Frankfurt y volar desde allí a España o pasar antes por Heidelberg. En Frankfurt conviene visitar las reconocidas galerías comerciales, las óperas de clase mundial y, al menos, los barrios Nordend y Bockenheim, además de los edificios históricos de la ciudad. En Heidelberg, el Palacio es la ruina más famosa de Alemania. Otros sitios imprescindibles son el Puente de Carlos Teodoro, la Iglesia del Espíritu Santo y el centro histórico. Esta ruta siempre se puede modificar e ir visitando otros pueblos cercanos a cada punto de la ruta según el tiempo y los días de viaje.

No hay que olvidarse de la gastronomía de la región, la cerveza alemana es un elemento importante, además de las salchichas, la tarta selva negra, la tabla de embutidos típicos con pan de centeno, pasta con crema de queso y cebolla frita (Käsespätzle) o la sopa a base de caldo de carne (Fädlesuppe).

Artículos relacionados

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Recibe las  últimas noticias

Suscríbete a nuestra newsletter semanal