viernes, abril 19, 2024

Seis playas para perderse (y encontrarse) en Maldivas, Zanzíbar y Mauricio

Redacción

Con la llegada de la primavera, la sensación de renovación, tras un invierno largo, es total. La playa es, por antonomasia, el refugio perfecto para escapar del bullicio de la vida cotidiana, como un lienzo en blanco sobre el que escribir nuevas historias. Maldivas, Zanzíbar y Mauricio, hogar de los hoteles de lujo The Residence, cuentan con algunas de las playas más bellas del mundo, donde el sonido de las olas, los rayos de sol y la suave brisa marina invitan a dejar las preocupaciones atrás.

Formado por más de 1000 islas, el archipiélago de Maldivas está lleno de playas de arena blanca y aguas cristalinas que quitan el aliento. Una de ellas es la playa de Thulusdhoo, que― de forma positiva― cumple con todos los estereotipos de playa paradisíaca. Tanto para los viajeros que buscan aventura como para los que simplemente prefieren tumbarse al sol y disfrutar del paisaje, esta playa lo tiene todo. El destino, situado al norte de Malé y accesible en ferry, es el place to be de los surfistas y ofrece la posibilidad de practicar otros deportes acuáticos o de embarcarse en excursiones para avistar delfines. Por su parte, en el atolón North Ari, la playa de Ukulhas destaca por su belleza natural y ambiente tranquilo. Es conocida también por su compromiso con el turismo sostenible y la conservación del medio ambiente, lo que añade un aliciente más para visitarla. Los viajeros que quieran acercarse a la cultura maldiva encontrarán en este destino del oeste de la capital el lugar definitivo para conocer a los lugareños y probar la deliciosa cocina local. Si hay tiempo, una excursión a los bancos de arena proporcionará una experiencia única para hacer, por ejemplo, un pícnic en medio del Índico.

En Zanzíbar, el amplio catálogo de playas tampoco se queda atrás. Situada en la costa sureste de Zanzíbar, la playa de Jambiani es una de las joyas mejor escondidas del archipiélago, notable por sus palmeras inclinadas sobre la arena y sus aguas turquesas, lejos de las zonas turísticas más concurridas. Sus aguas poco profundas la convierten, asimismo, en el lugar ideal para practicar paddle board o snorkel y dejarse sorprender por la diversidad marina, que incluye vibrantes arrecifes de coral. Como antiguo pueblo pesquero, Jambiani también ofrece a los viajeros la posibilidad de descubrir la auténtica vida local a orillas del Índico y darse un festín con el marisco más fresco. En la costa noreste de Zanzíbar se encuentra, por otro lado, la pintoresca playa de Matemwe, que combina la tranquilidad y la belleza natural con la rica cultura zanzibariana. La playa, desde donde se contemplan las puestas de sol más impresionantes, cuenta con amplias extensiones de arena blanca bordeadas por palmeras, creando un paisaje singular, lleno de paz. No muy lejos se encuentra la playa de Muyuni, otra de las imprescindibles en la zona, y el atolón de Mneba, un epicentro para buceadores debido a la buena visibilidad de sus aguas y a la variada vida marina.

La aventura africana sigue en Mauricio. Aquí, la playa de Flic en Flac rivaliza con todas las mencionadas anteriormente. Situada en la costa oeste de la isla, en el distrito de la Rivière Noire, es conocida por ser una de las más extensas de la isla. Y, también, por su animada vida nocturna. Su belleza escénica y las excelentes condiciones para nadar, hacer snorkel u otros deportes acuáticos hacen de ella un lugar popular tanto para los lugareños como para los viajeros. Además, en las proximidades se hallan algunos de los puntos turísticos más emblemáticos, como Casela Nature Parks o el Black River Gorges, el mayor parque nacional de Mauricio. Un poco más abajo, la playa de Le Morne es otro de los espacios naturales más imponentes del país. El viento es un aliado para los amantes del kitesurf y windsurf, que encontrarán aquí su nuevo lugar de culto. Una de las particularidades de esta playa es su ubicación a los pies de la exuberante montaña con el mismo nombre, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2008 por su valor histórico, ya que fue refugio de fugitivos durante los tiempos de esclavitud entre los siglos XVIII y XIX, y se ha erigido por derecho propio como un símbolo de libertad.

Si existiera el Olimpo de la hotelería de lujo, los hoteles The Residence en Maldivas, Zanzíbar y Mauricio tendrían su lugar asegurado. Su ubicación estratégica en enclaves privilegiados los convierte en puntos de partida ideales para descubrir estas playas y todas las demás atracciones que estos exóticos destinos tienen que ofrecer. Sumándole una propuesta gastronómica, deportiva y de bienestar imbatible, crean la fórmula para la escapada perfecta.

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