Por Cecilia Maldonado
Como en otros artículos les comente, el bordado es mi pasión, es mi calma, quietud, armonía y todo lo que se puedan imaginar con respecto a la salud mental y por ende física.
Vivo en Córdoba, Argentina, una provincia donde la cultura es fundamental, en todas sus aristas, y eso es lo que me enorgullece; no me olvido del legado de mis antepasados, al contrario, estoy aprendiendo asiduamente técnicas ancestrales de todo tipo.
Córdoba conserva una rica herencia de saberes textiles que combinan raíces indígenas (como las del pueblo Comechingón) con influencias coloniales. Una de las ;técnicas más emblemática es la cestería en palma Caranday, especialmente en la localidad de Copacabana (Departamento Ischilín), donde se utiliza la hoja de la palmera Caranday, única especie autóctona y nativa de Córdoba, siendo el símbolo del paisaje serrano del noroeste; sus hojas se recolectan, se dejan secar y luego se humedecen para que estén flexibles y fácil de manipular.
La palma Caranday es la «reina» de Córdoba, adaptada al clima semiárido y a los suelos pedregosos de la provincia, se concentra principalmente en los Departamentos de Pocho, Río Seco, Tulumba y Sobremonte; es una de las palmeras más resistentes al frío del mundo. Ustedes vieran la belleza de sus hojas, en forma de abanico, son rígidas, de color verde grisáceo y terminan en puntas muy agudas; su tronco suele estar cubierto de hojas muertas que se acurrucan como protegiéndola; y hasta tiene un fruto que es un dátil amarillento y redondo, dulce pero poco carnoso.
Hay otras palmeras que solemos encontrar en Córdoba, como la palma blanca, (en algunos jardines específicos), pero su hábitat natural es de las provincias de Chaco y Formosa; también la palma Yatay, que es introducida en algunos de nuestros jardines, pero es oriunda de Entre Ríos, litoral de Argentina.
Los artesanos elaboran desde canastas materas, porta macetas, bolsos con adornos para llevar de paseo, posa fuentes (son muy resistentes y soportan el calor), también sombreros de todo tipo, costureros, paneras, alfombras, espejos, rosas decorativas etc,.
Históricamente las hojas de las palmas se utilizaban para techar los ranchos (quinchos) por su resistencia al agua, también realizaban el encordado de sillas y la fabricación de muebles, pero eso se dejó de realizar y se centró más en los artículos que les mencioné.
Si llegaran a visitarnos por Córdoba y quieren apreciar y comprar estos productos regionales, vengan a Copacabana, en donde podes recorrer la casa de maestros artesanos, también hay una asociación de artesanos en dicha localidad, en donde organizan ferias y ventas directas y si no, en Córdoba capital, está la Unión de Artesanos UDAIC, en donde también podes encontrar una variedad de productos, así como cerca de nuestro cabildo, en la «Tienda Creativa». Por eso Córdoba es sinónimo de cultura, un legado que se respira en cada artesanía.