Redacción
La piel cambia con el paso del tiempo, pero no todas las zonas envejecen de la misma manera. El abdomen puede perder firmeza después de una pérdida importante de peso, un embarazo o simplemente como consecuencia del envejecimiento. Las manos y el escote, por su parte, suelen convertirse en auténticos “delatadores” del paso de los años: pérdida de volumen, manchas, arrugas y una piel progresivamente más fina.
La buena noticia es que la medicina estética dispone actualmente de un abanico cada vez más amplio de tratamientos destinados a mejorar la calidad y la firmeza de la piel sin recurrir necesariamente a la cirugía. Entre las tendencias destacan las tecnologías basadas en radiofrecuencia, ultrasonidos, láseres y técnicas de bioestimulación.
Radiofrecuencia: estimular el colágeno
La radiofrecuencia continúa siendo una de las tecnologías más utilizadas cuando el objetivo es mejorar la flacidez cutánea. Su principio consiste en aplicar energía que genera un calentamiento controlado de los tejidos, favoreciendo procesos relacionados con la remodelación del colágeno.
Las revisiones científicas han encontrado mejoras en firmeza, elasticidad y apariencia general de la piel, aunque los resultados dependen de la tecnología utilizada, la intensidad, la zona tratada y las características de cada paciente.
En el abdomen puede utilizarse para tratar una flacidez cutánea leve o moderada. Cuando se emplea radiofrecuencia fraccionada con microagujas, además, se busca estimular la piel desde capas más profundas. Esta tecnología también se está utilizando en diferentes zonas corporales y en el rejuvenecimiento de cuello y escote.
HIFU: ultrasonidos para tensar la piel
Otra de las tecnologías que ha ganado protagonismo es el HIFU, basado en ultrasonidos focalizados de alta intensidad. Su objetivo es depositar energía a determinadas profundidades para provocar una respuesta térmica controlada y favorecer el tensado de los tejidos.
Una revisión publicada en 2025 analizó 45 estudios clínicos y de cohortes y encontró resultados favorables en diferentes aplicaciones de tensado y remodelación corporal, incluido el abdomen. Al mismo tiempo, los autores señalan que todavía existen diferencias importantes entre protocolos y que son necesarios más estudios para establecer criterios óptimos de tratamiento y resultados a largo plazo.
Por eso, HIFU no debe confundirse con un método para eliminar grandes cantidades de grasa ni con un sustituto de la cirugía cuando existe una gran cantidad de piel sobrante.
Radiofrecuencia con microagujas
La combinación de microagujas y radiofrecuencia representa otra de las tendencias actuales. El dispositivo introduce pequeñas agujas en la piel y libera energía en profundidad, buscando provocar una respuesta de reparación y remodelación del colágeno.
La evidencia reciente apunta a mejoras en diferentes signos del envejecimiento cutáneo, aunque los estudios utilizan protocolos variados. Entre los efectos secundarios más habituales aparecen enrojecimiento, hinchazón y molestias transitorias.
Manos: recuperar volumen y calidad de piel
Las manos requieren un enfoque diferente. Con el envejecimiento disminuye el volumen de los tejidos y pueden hacerse más visibles tendones y venas. Al mismo tiempo, aparecen manchas y alteraciones de textura provocadas en buena medida por la exposición solar acumulada.
Por eso, el rejuvenecimiento de manos suele plantearse combinando diferentes estrategias. Dependiendo del caso, pueden utilizarse tratamientos destinados a mejorar la textura y pigmentación, tecnologías de energía y procedimientos médicos para recuperar volumen.
Los rellenos utilizados por profesionales médicos pueden formar parte de determinadas estrategias de rejuvenecimiento, mientras que otras técnicas buscan principalmente estimular la producción de colágeno.
El escote, una zona especialmente delicada
El escote es otra de las áreas donde se está poniendo especial atención. Su piel es relativamente fina y está expuesta durante años a radiación ultravioleta, lo que favorece manchas, pérdida de elasticidad y arrugas.
Los tratamientos fraccionados con radiofrecuencia y determinadas tecnologías láser se han estudiado para mejorar textura, arrugas y signos de fotoenvejecimiento. La literatura disponible muestra resultados prometedores, aunque también destaca la necesidad de seleccionar cuidadosamente la técnica y los parámetros para cada piel.
Menos agresividad y más personalización
La tendencia actual no consiste simplemente en buscar un tratamiento “milagroso”, sino en combinar tecnologías y adaptar el procedimiento a las características de cada persona. En algunos casos puede ser interesante trabajar la firmeza; en otros, el volumen, las manchas, la textura o la calidad general de la piel.
Y hay una cuestión fundamental: no toda flacidez puede tratarse de la misma manera. Una ligera pérdida de elasticidad no tiene nada que ver con un exceso importante de piel. La valoración por un dermatólogo o médico especializado permite determinar qué opciones son razonables y cuáles pueden generar expectativas poco realistas.
En definitiva, el futuro del rejuvenecimiento corporal parece avanzar hacia tratamientos progresivamente más personalizados, con procedimientos menos invasivos y combinaciones de tecnologías. El objetivo ya no es únicamente “quitar años” a una zona concreta, sino mejorar la calidad de la piel y conseguir resultados naturales y proporcionados.