Por Clara Paz Otero e Inés López Navarro
La obra Borde(r), de Pedro Casas, se presenta como una propuesta de teatro contemporáneo que consigue algo que no siempre es fácil: hacer una crítica a la sociedad actual mientras el público no deja de reír. Con un tono cercano y mucho humor, la pieza aborda cuestiones relacionadas con los límites personales, las relaciones y la forma en la que nos comportamos en sociedad, planteando situaciones con las que es fácil sentirse identificado.
Uno de los puntos fuertes de esta obra es precisamente ese equilibrio entre reflexión y comedia. A lo largo de la función, las risas son constantes, pero siempre con un trasfondo que invita a pensar. Los personajes están bien construidos y los actores logran darles vida con naturalidad, haciendo que todo fluya y que el espectador se sienta dentro de la historia. El público responde con entusiasmo, entrando rápidamente en el juego que propone la obra.
Además, la propuesta destaca por su carácter participativo. En ciertos momentos, los espectadores pueden detener la escena cuando lo deseen, rompiendo la dinámica tradicional del teatro. Este recurso, poco habitual, aporta frescura y hace que cada función sea diferente, generando momentos espontáneos que enriquecen la experiencia.
El espacio también juega a favor. La Sala La Cuarta Pared, acogedora y con buena visibilidad desde cualquier punto, permite una cercanía con los actores que potencia la intensidad de la obra y facilita la inmersión del público.
El trabajo del elenco es otro de los grandes aciertos. Todos los intérpretes muestran una gran compenetración y mantienen un ritmo ágil durante toda la función. A esto se suma un uso muy cuidado del atrezzo y una escenografía sencilla pero efectiva, que, junto con la iluminación, se crea una atmósfera muy cercana y creíble.
El resultado es una obra divertida, original y con mensaje, que consigue entretener mientras invita a reflexionar. Una propuesta que conecta con el público y deja muy buen sabor de boca.