Redacción
Déjate seducir por los tesoros de Burdeos, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. No te pierdas la majestuosa Porte Cailhau, el emblemático puente de piedra o el famoso “Espejo de agua” de la plaza de la Bourse. Inmortaliza estos momentos mágicos a primera hora de la mañana y, a continuación, súbete a una bicicleta para dar un paseo a lo largo del Garona. O sube a lo alto de e la torre de la basílica de Saint-Michel para disfrutar de unas vistas excepcionales de la ciudad.
Burdeos es una ciudad a escala humana, donde los barrios auténticos y con personalidad propia rivalizan en encanto con los grandes monumentos. Entre mansiones del siglo XVIII, cafés de moda y exposiciones inmersivas, cada rincón depara una sorpresa. Al caer la tarde, las plazas cobran vida y los muelles del Garona se convierten en el escenario perfecto para cenar o simplemente pasear. Y para terminar el día por todo lo alto, nada como disfrutar de una copa en una de las numerosas terrazas con vistas de la ciudad.
A las puertas de Burdeos, adéntrate en un universo donde el arte de vivir invita a disfrutar del momento presente. Graves, Sauternes, Saint-Émilion, Entre-deux-Mers, Médoc… Los viñedos ofrecen mucho más que grandes vinos: una inmersión en la cultura, el savoir-faire y una forma muy especial de entender la felicidad.
Recorre las rutas del vino del Médoc en bicicleta, disfruta de un pícnic en medio de los viñedos o descubre los secretos de un grand cru durante una cata. Desde pequeñas fincas familiares hasta prestigiosos châteaux, cada lugar te reserva sus propias sorpresas: una bodega diseñada por un arquitecto de renombre, una terraza a la sombra entre las viñas o una puesta de sol para contemplar sin prisas.
Encuentra lo que te gusta en los viñedos de Burdeos: un terruño, sabores inolvidables y momentos para compartir