Por Cecilia A. Maldonado
Que hermoso era cuando de niñas jugábamos y armábamos cosas utilizando la imaginación, sólo nuestra imaginación: jugar que tenía una panadería, o con las muñecas cuando le hacía ropa, que me encantaba creárselas y desfilaban; hasta cuando aprendí a tejer, la primera prenda que resultó fue una capa; aunque no era lo que quería, sino que quedó así al escaparse varios puntos del comienzo, jaja, empecé con treinta y termine con quince.-
Creaba todo tipos de cosas, pero siempre era con mis manos, «las inquietas» como las llame en otro artículo, porque es un dúo perfecto, mi mente y las manos, yo soy el puente entre lo que pienso y lo que mis manos crean o hacen; juntas hacen todo, diseña, arma, desarma, cambia los colores, materiales, texturas, anchos, largos, con bolsillos, sin ellos, con cuello mao, o en puntas, no sé, de todo, es impresionante cómo me dejaba llevar, pero siempre fui de indagar más y más, curiosear cómo se podía utilizar lo que tenía, ya que no iba aprendí que había lanas que no son lanas puras, sino que son fabricadas y por tal motivo hay variedad de colores, grosores, suavidad, y que son cien por ciento acrílicas, motivo por el cual se las puede lavar en el lavarropas sin ningún problema de que se encoja o deforme, más cómodo para todos, ¿no?
Soy artesana, artista textil, mujer inquieta y curiosa, ávida de aprender cada vez más, porque el arte nunca se acaba y las técnicas y sus nombres cambian de acuerdo el lugar; pero saben qué, todas son maravillosas y dignas de ser encontradas y aprendidas, sé que me falta mucho por seguir descubriendo y eso es lo que más me apasiona, porque en mis momentos de juegos y creatividad hay silencios y pausas, que hacen que me detenga por unos instantes y mire lo que estoy haciendo, y me admire de cómo es la forma en que veo al mundo, a través del arte, diferente sería si me faltara.
Seguiré jugando y creando, desparramando mi calidez, amor, ternura e historias a través de mis obras, sin esperar fans ni nada que se les parezca, simplemente mentes abiertas y sin prejuicios con ganas de admirar y disfrutar.