viernes, diciembre 9, 2022

Descorcha un rosado: el mejor aliado con el buen tiempo

Texto: Javier Pérez Alonso

Ha sido, históricamente, el hermano pequeño de los vinos. Menos popular que los tintos y blancos, los vinos rosados se han destapado como los anfitriones perfectos para cualquier aperitivo y comida informal.

El vino rosado es aquel que tiene algo del color típico del vino tinto, pero solo lo suficiente como para darle un color rosa, que puede ir del claro al fuerte casi violeta, según las uvas y las técnicas de producción usadas. 

Son vinos ligeros, afrutados, divertidos, aromáticos, frescos, con un aroma muy reconocible. Y aunque tienen menos alcohol que los tintos, no renuncian al cuerpo. Son vinos todoterreno que se beben fácilmente y combinan con todo tipo de platos.

Famosos amantes del rosado

La moda de los rosados viene después de un gran trabajo de los bodegueros que le han dotado de personalidad propia y han elevado su nivel. A este renacimiento y ascenso internacional tiene mucho que ver que bastantes famosos se decanten por el rosado.

Las celebrities se han unido a la moda, no sólo como consumidores, sino como productores.

Andrés Iniesta, en su bodega del mismo nombre, produce su “Corazón Loco” y un espumoso llamado “Corazón Spumante Rosado”, ambos elaborados con la variedad Bobal.

La actriz Sarah Jessica Parker, acaba de lanzarse como enóloga y productora, y el año pasado sacó al mercado su particular carta de vinos. “Invivo X Sarah Jessica Parker Rosé” es el nombre de su última bebida Premium, proveniente del sur de Francia, y ha sido creado por Parker y los fundadores de Invivo & Co, una bodega con sede en Nueva Zelanda.

Un excelente vino rosado de las variedades Sir y Garnacha.

El cineasta Francis Ford Coppola creó el vino «Sofía Brut Rosé» y “Sofia Rosé”, en homenaje a su hija.

Cliff Richard aparcó la música por el vino, y en selectiva zona portuguesa del Algarve (lugar de vacaciones y de retiro de famosos) produce los vinos “Vida Nova” en su variedad rosado, así como el “Cantor 75” (para el mercado danés)  y el “3Q” (rosado con un poco de aguja).

La estrella del cine francés Gerard Depardieu desde sus viñedos del valle del Loira crea desde su bodega Château de Tigné el “Cabernet – Rosé d’Anjou” y el “Rosé d’Anjou”.

El músico estadounidense John Bon Jovi elabora su vino rosado, que hace un par de años fue uno de los vinos más vendidos en Estados Unidos en su segmento.

Se puede decir que el rosado es más que un color. Y se ha puesto de moda hasta entre los Instagramers.

Clarete o rosado

Pero ojo con confundir las cosas de beber. ¿Se le puede llamar rosado o clarete? En España, el vino clarete era el producido de la mezcla de mostos de uva tinta y uva blanca. Por ejemplo en la DO Cigales (Valladolid) ahora hablan de rosado porque el clarete tiene una forma de vinificación que no está permitida en la DO.

El clarete es un vino joven que se elabora al mezclar uvas tintas y blancas y en su elaboración, la fermentación se realiza parcialmente en contacto con los hollejos, que se retiran una vez que el mosto alcanza la coloración deseada.

La Unión Europea prohibió el uso de esta palabra para evitar confusiones. Entendía que clarete era una mezcla de vino tinto y vino blanco, cosa que está prohibida.

La fuerza del Rosa.

Nada tienen que ver los rosados franceses, más suaves y claritos, con los rosados españoles. Los franceses, para conseguir ese color pálido, emplean uva de la variedad Pinot Noir. Son más políticamente correctos.

La mayor parte de los vinos rosados españoles se elaboran a partir de uvas de la variedades Garnacha y la Tempranillo. Pero también son muy comunes la Syrah, Cariñena, Tempranillo, Pinot Noir, Cabernet Sauvignon, Merlot o Cinsault.

Pero curiosamente, el vino rosado, se puede elaborar con cualquier variedad de uva tinta.

En Castilla La Mancha la uva Bobal es una de las variedades más habituales y muchos se elaboran con ella. Ofrece un vino más ácido, menos alcohólico y más aromático que la mayor parte de las variedades españolas.

Unas gotas de historia

Se cree que precisamente fue el vino rosado el primer tipo de vino de la historia. Esto es así porque antiguamente se elaboraba vino presionando las uvas inmediatamente después de la cosecha. Esto hacía que el vino adquiriese el peculiar color rosa o rosé.

De hecho, los primeros vinos espumosos y champagnes eran rosados. Y actualmente los vinos espumosos de este color son los más caros del mercado.

El vino rosado tiene su origen en la región francesa más conocida de vinos rosados, Provénce. Ésta se encuentra en el sur de Francia, y está muy ligada al Mar Mediterráneo.

Fue en Estados Unidos, donde elaborando vino tinto ‘Zinfandel’ se dieron cuenta que durante la fermentación se producía la muerte de la levadura antes de que el azúcar pasase a ser alcohol. Al probarlo se percataron de lo agradable que resultaba al paladar, ya que era una dulzura más refrescante.

Tras la Segunda Guerra Mundial se pusieron de moda los rosados medio dulces para el consumo de masas, siendo ejemplos clásicos el Mateus Rosé y los blush estadounidenses de los años 1970. El mismo nombre “blush”, que significa “ruborizado”, surgió por casualidad, cuando el enólogo estadounidense Charlie Krek mostró a uno de sus amigos un vino elaborado a partir de uvas Cabernet Sauvignon, y cuyo color no era similar a los vinos rosados ​​conocidos entonces. El amigo sugirió en broma llamar al vino “ruborizado” (“blush”), y el emprendedor Krek pronto registró la marca Blush. El nombre cuajó como marca comercial para los vinos semidulces  en EE UU.

La técnica del “sangrado” para los rosados.

El vino rosado se produce con uvas tintas, pero de manera exactamente igual a un blanco. Después de prensar, a las pocas horas se hace un sangrado. El color de un vino rosado vendrá determinado por el tiempo que esté en contacto el mosto, casi incoloro, con las pieles de la uva durante el tiempo de maceración. De este modo, cuanto más tiempo esté la piel de la uva en contacto con el vino, más oscuro será el color de un vino rosado.

Según la normativa de la Denominación de Origen Valdepeñas, los vinos rosados presentan un color rosa con matices rojos y violetas, aroma de intensidad media, limpio, fresco y afrutado, con recuerdo a frutos rojos. Son vinos que recuerdan a frutas rojas, y con acidez media-alta.

Un vino para todos los momentos del día

Ideales para ser los reyes de un aperitivo de mediodía pero también de hacerse un hueco en la mesa, reivindicando un potencial culinario que le sienta especialmente bien a las ensaladas complejas, pastas con salsa de carne o pescado, arroces, verduras, carnes blancas, carnes rojas a la parrilla, pescado azul, aves…

Hoy los rosados son elegantes y versátiles. Nadie se puede resistir a su frescura en una terraza de verano, al aire libre o saliendo con amigos.

Además, y esa es otra de su grandes cualidades, es un vino magnífico para paladares jóvenes y para aquellos que desean iniciarse en el mundo del vino.

Nuestra selección de Rosados

Son muchas las bodegas españolas que, sin dejar atrás sus blancos o tintos, han apostado también por elaboraciones serias en los rosados. La Denominación de Origen Valdepeñas informaba sobre las cifras de ventas en 2020, donde se apuntaba un aumento de más de 3 millones de botellas respecto al año anterior. Por categorías o tipos de vino, llama la atención el crecimiento en la comercialización de vino rosado, con más de 2,8 millones de botellas vendidas en un complicado y atípico año.

Esta es nuestra selección para que destapes tu verano:

Torre de Gazate Cabernet Sauvignon Rosado 2020 – Vinícola de Tomelloso, Tomelloso (Ciudad Real)

  • Vino semi-seco ROSADO elaborado con la variedad Cabernet Sauvignon que confiere un peculiar carácter aromático. Los aromas a frambuesa y golosinas se suceden en este vino gracias a la débil extracción durante la maceración. Ideal para acompañar todo tipo de platos: pastas, ensaladas, carnes, arroces, quesos.

Pago del Vicario Petit Verdot Rosado 2019 – Bodega Pago del Vicario, Las Casas (Ciudad Real)

  • Petit verdot es una uva muy utilizada en Burdeaux para darle estructura a los vinos, y siempre en pequeños porcentajes. Pago del Vicario Petit Verdot Rosado es un vino «de sangria». Recuerda al mousse de frambuesa y al caramelo de ciruela negra.

Ha sido elegido Mejor Vino Español por la Federación Internacional de Periodistas y Escritores del Vino (FIJEV) 2010 y 2011 y Mejor Rosado de España por la Asociación Española de Escritores del Vino (AEPV) 2011, 2012, 2013 y 2014.

Castillo de Benizar Cabernet Sauvignon 2020 – Bodegas Ayuso, Villarrobledo (Albacete)

  • De color rosa frambuesa. Aromas de fresa y grosella en nariz. Paladar goloso y frutal,

Moravio Rosado Semidulce “La Guacha” –  Bodega Puente de Rus, San Clemente (Cuenca)

  • Vino con un color rosa frambuesa muy vivo. Su delicado aroma recuerda a la fresa y despliega una gran cantidad de notas florales. 

Isla Oro Garnacha Rosado –Bodegas Isla, Villarta de San Juan (Ciudad Real)

  • Se trata de un vino de color fresa brillante, aroma fresco a frutos silvestres y paso de boca suave y sabroso.

YUGO Garnacha-Tempranillo – Bodegas Cristo de la Vega, Socuéllamos (Ciudad Real)

  • Es de color rojo cereza con destellos violáceos. En boca se comporta con soltura y viveza, muy fresco. Presenta un buen ataque y acidez equilibrada con un deje final de cierto amargor que lo hace muy agradable. Muy recomendado para acompañamiento de mariscos, arroces, pastas y pescados.

Capricho Divino Rosé – Bodega VegaTolosa

  • Vino rosado joven semidulce 2020 ecológico. Se elabora por maceración pre-fermentativa en frío para conseguir el color deseado, los aromas frescos y buena boca. Se descuba por gravedad y el mosto flor resultante es fermentado a baja temperatura. Este vino se produce de la uva Bobal, que se cultiva a 750 metros sobre el nivel del mar. 

Sabías que…

El rosa siempre ha sido un color complejo y con múltiples interpretaciones a lo largo de la historia. En Japón sirve como símbolo nostálgico del samurai asesinado, percibiéndose como un color masculino y lúgubre. En Corea se interpreta como un signo de confianza y en Alemania como un símbolo de ternura, pacifismo y dulzura.

Sin embargo, pese a lo que pensemos, el rosa no siempre se identificó como un color para chicas.

La burguesía europea, durante el siglo XVIII adoraba los tonos pastel y fueron los culpables de que el rosa se pusiera de moda. María Antonieta, una influencer en el Versalles del siglo XVIII, fue la que lanzó el cambio en los colores que vestían a la burguesía. Pasaron de los oscuros (marrones, verdes oliva y negros) a los azules, amarillos vibrantes y rosados en todas sus tonalidades.

El rosa fue un color “de chicos”

Hasta la primera Guerra Mundial los bebés iban vestidos todos por igual, de blanco. Curiosamente, el rosa fue un color asociado con la masculinidad. Era considerado como un color rojo aguado, relacionado con la sangre. De ahí que se aconsejara su uso en niños y no en niñas en EEUU.

En 1914, The Sunday Sentinel, un periódico estadounidense, recomendaba a las madres «usar el rosa para el niño y el azul para la niña. La razón es que el rosa es un color más decidido y fuerte, más adecuado para los niños, mientras el azul, que es más delicado y refinado, es mejor para las niñas.”

Fue tras la Segunda Guerra Mundial cuando cambió el paradigma, y se decidió cambiar al rosa para niñas y azul para niños.

Aunque antes de la Segunda Guerra Mundial en Alemania los niños vistieran de rosa, los nazis identificaron durante la guerra a los homosexuales prisioneros del régimen con una insignia en forma de triángulo de color rosa con el vértice hacia abajo, a pesar de ser considerado un color masculino.

A partir de los años 40 parece ser que por algún motivo que se desconoce, las grandes marcas de moda infantil decidieron por unanimidad que el rosa sería para las niñas y el azul para los niños. Hoy todo eso ha cambiado.  

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