Redacción
La vendimia de 2026 ha llegado con más de 20 días de adelanto en distintas zonas de España, y el calor ha acelerado la subida del grado alcohólico de la uva.
Las denominaciones de origen ya adaptan sus normas: Priorat rebaja por segundo año consecutivo sus mínimos de grado y Rioja ampara vinos con hasta grado y medio menos de alcohol.
Tres de cada diez consumidores de 18 a 29 años han probado vinos sin alcohol o de baja graduación en el último año, una señal de que la ligereza empieza a pesar en la elección.
El calor de este verano ha cambiado el calendario del vino en España. La vendimia de 2026 ha comenzado con más de 20 días de adelanto en distintas zonas productoras, según la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA), y en algunas bodegas centenarias ha sido la más temprana de su historia. Ese adelanto tiene una consecuencia que llega directamente a la copa: cuanto más calor, más azúcar acumula la uva y más alcohol tendrá el vino al fermentar.
Los ejemplos se repiten en buena parte del mapa vitivinícola. Juvé & Camps, en el Penedès, empezó a vendimiar en julio por primera vez en sus más de cien años de actividad. En Galicia la recogida comenzó el 12 de agosto, casi un mes antes de lo habitual. El adelanto tiene un precio. Gramona, en Cataluña, prevé mermas de hasta el 20 % en su cosecha por el calor extremo, y en la Axarquía malagueña Asaja calcula que la producción de moscatel podría caer hasta un 40 %.
Vendimiar antes para frenar el alcohol
Durante la fermentación, el azúcar de la uva se convierte en alcohol, de modo que cuanto más azúcar tiene la uva, más grados tendrá el vino. Esa estimación previa es lo que se conoce como grado alcohólico potencial. Con temperaturas extremadamente altas, la uva acumula azúcar más deprisa de lo que desarrolla el resto de sus cualidades, como la acidez o los aromas, y el resultado puede ser vinos con más graduación y menos frescura. Por eso muchas bodegas recogen antes, y a menudo de madrugada o de noche, para conservar la acidez y moderar los grados.
En Lanzarote, la bodega El Grifo ya se está adaptando al nuevo contexto. «Nuestras cepas ya no acababan de entrar en reposo en invierno por falta de frío y seguían brotando. En 2022 decidimos vendimiar también en marzo, para obtener vinos más frescos, con menos grado y más acidez. Lo que sucede en invierno se repite en verano, y eso nos permite anticipar la vendimia principal», explica Elisa Ludeña, directora técnica de la bodega.
Las denominaciones de origen cambian sus reglas
Durante décadas, las normas del vino se escribieron pensando en el problema contrario. Los grados mínimos que exigen las denominaciones de origen servían para garantizar que la uva llegara bien madura a la bodega, en zonas donde el riesgo era quedarse corto. Ahora el calor ha dado la vuelta a ese planteamiento, y algunas denominaciones empiezan a bajar el listón para que la uva vendimiada antes siga teniendo cabida.
La DOP Priorat ha rebajado para esta campaña el grado mínimo de sus uvas blancas, de 12 a 11,5 % vol., y es el segundo año consecutivo que flexibiliza sus mínimos. La DOCa Rioja permite ya amparar vinos con hasta un grado y medio menos de alcohol.
Un consumidor que busca ligereza
El gusto también ha cambiado de dirección. En los años noventa triunfaban los vinos muy concentrados, con mucha madera y alta graduación, y la potencia se entendía como sinónimo de calidad. Esa tendencia empezó a dar paso hace más de una década a vinos más ligeros, con menos alcohol y más protagonismo de la fruta. Hoy son los consumidores más jóvenes quienes empujan ese cambio, con otra forma de acercarse al vino más informal, menos ritual y más ligada al momento.
Según el avance del Observatorio del vino en España, elaborado por Alimarket con IO Investigación a partir de 1.600 encuestas, el 30,5 % de los consumidores de 18 a 29 años ha probado vinos sin alcohol o de baja graduación en el último año, y el 15,3 % ya los incluye en su compra habitual. Lo que más valoran es la frescura y la ligereza, y se inclinan por rosados y espumosos.
En el catálogo de Decántalo, 3.800 referencias tienen hoy una graduación igual o inferior a 12,5 % vol., y 100 son vinos o destilados sin alcohol o parcialmente desalcoholizados.
Según Oriol Ripoll, Co-CEO de Decántalo: «Durante años, un vino con más grados se asociaba a un vino con más cuerpo y más ambición. Hoy muchos de nuestros clientes nos piden lo contrario: vinos que se beban con facilidad y acompañen una comida sin cansar. El calor está complicando el trabajo de las bodegas, que tienen que vendimiar antes y con más cuidado para que el vino no pierda frescura. Beber más ligero no exige renunciar al vino, basta con saber dónde mirar».
Priorat ya ha flexibilizado sus mínimos dos años seguidos. Si el calor de 2026 se repite, la pregunta para el sector no es cuántos días se adelantará la próxima vendimia, sino si las denominaciones seguirán ajustando sus normas cada verano o si plantearán un cambio permanente.