Redacción
El artista escocés cierra su paso por la península con un éxito rotundo y ya se perfila como uno de los nombres clave para la próxima temporada
Hay giras que se miden en kilómetros y otras que se miden en emociones. La reciente visita de Callum Beattie a España para presentar su álbum «INDI» pertenece, sin duda, a las segundas. Lo que comenzó como una apuesta por las distancias cortas ha terminado convirtiéndose en un fenómeno de cercanía, donde el artista escocés ha demostrado que su música, nacida de la clase trabajadora y la resiliencia, no entiende de fronteras.
Consolidado como una de las voces más sinceras y emotivas del panorama británico, Callum Beattie ha construido su carrera desde la base, tras años de giras constantes y actuaciones en pubs y festivales. Ese crecimiento orgánico le ha llevado a alcanzar dos álbumes consecutivos en el número 1 de la lista de Escocia, superar los 50 millones de reproducciones y vender más de 100.000 entradas solo en su país natal.
El rugido de las salas: de la doble cita en Benidorm al cierre en Cataluña
El idilio comenzó a fraguarse mucho antes de que se encendieran los focos de los grandes escenarios. Como un preludio necesario para establecer esa complicidad especial con su público, Beattie ofreció una serie de encuentros en formato cercano, donde presentó su música de manera directa y personal. Esta ruta de pura cercanía arrancó en Barcelona (Ultra Local Records), continuó en Madrid (Escridiscos) y Valencia (Olides), para cerrar esta antesala íntima en Granada (Bora Bora).
Tras este contacto piel con piel, el termómetro de lo que estaba por venir se activó en Benidorm. La expectación fue tal que, tras agotarse las entradas para la primera fecha en tiempo récord, la organización se vio obligada a añadir un segundo concierto consecutivo para dar respuesta a la marea de seguidores que no querían quedarse fuera.
Desde el sur en Granada hasta el Mediterráneo en Valencia, pasando por la mítica Sala El Sol de Madrid, la gira ha sido un goteo constante de momentos inolvidables. En Zaragoza (donde el sudor y la épica se dieron la mano), Barcelona (con una noche mágica en El Molino) y Lleida, el público ha podido ser testigo de un contraste fascinante: ver a un artista que ya llena estadios y agota el Castillo de Edimburgo en su tierra natal, entregándose con la misma intensidad y pasión en la calidez de nuestras salas más emblemáticas.