“Fedra en los infiernos” en Mérida. Sobre Marta Calvó

Por Alejandra Torray

Hoy, como es costumbre, los lunes en el Ambigú, íbamos a disfrutar de la compañía de una actriz muy querida para mí que forma parte del elenco de “Fedra en los infiernos” que se estrena este miércoles en la 72ª edición del Festival de Teatro Clásico de Mérida, siendo ya la antepenúltima obra que se verá esta temporada en el Romano.

Valentino y yo habíamos estado hablando de cómo decorar ese día el local para que Marta se encontrara en su salsa y convinimos hacerlo con detalles que recordaran a la Costa Brava: al mar, a las calas del Baix Empurdà (un lugar al que las dos profesamos gran devoción) y a sus pueblos de interior.

Habríamos colocado en las mesas unas velas rodeadas de arena de playa, conchas y piedras rodadas, los posavasos con dibujos de distintos llauts (pequeñas embarcaciones típicas de allí) y las servilletas con rascasses (pez de roca que en castellano se denomina escórpora), unas cuantas redes de pesca para decorar el escenario, y sonando Serrat para recibirla. Y digo habríamos porque no esperábamos tener que cancelar su visita, y menos, por causa de un desastre natural que le afectara; pero así ha sido.

La vida manda. Es una frase manida, sí, pero también una verdad incontestable: basta un instante para que todo cambie.

El 22 de julio  se declaraba un incendio que se originó en Almorox (Toledo) que se extendió afectando gravemente a la urbanización El Encinar del Alberche (situada en el municipio de Villa del Prado, Madrid).

En plenos ensayos de “Fedra en los infiernos” -casualidades macabras de la vida-  los que vivían un auténtico infierno y tenían que salir huyendo de las llamas, dejando su vida, sus pertenencias y sus recuerdos atrás, eran algunos miembros de la familia más cercana de Marta. Todos, incluidos niños, perros y unos amigos vecinos -afortunadamente- salieron de ahí; eso sí, con lo puesto, hacia casa de Marta. Tras la incertidumbre inicial, el horror, la tensión y, al cabo de unos días, los vecinos regresaron a su hogar que han podido conservar; pero sus  familiares han salido peor parados y van a necesitar reconstruir su hogar que quedó arrasado por las llamas.

Ante la gravedad de esta situación, comprenderán que Marta (con la vida patas arriba) no pueda presentarse. El día no da para más, y entre los nervios, los ensayos, que llevan su tiempo, y atender a su familia (por la que me consta se deja la piel), no hay cuerpo que resista más obligaciones; sin embargo, ella es muy generosa y ha intentado responder unas preguntas para que Valentino y yo podamos compartir un rato con ustedes  hablando sobre este montaje teatral y su persona. No está; pero es como si estuviera.  Acomódense…

¿Quién es Marta Calvó?

Seguramente ustedes la conozcan por sus interpretaciones en series de televisión. Actualmente, la pueden ver en “Regreso a Las Sabinas” y en “Sueños de libertad”, o quizá la recuerden en “Motivos personales” “Los protegidos” “Amar en tiempos revueltos” “Servir y proteger”  “Poblenou”… Pero ella viene del Instituto del Teatro de Barcelona, donde se formó, y tiene una extensa carrera en los escenarios, tanto en Cataluña como en Madrid donde ha trabajado con directores como Flotats, Vergel, Pilar Miró, Alberto San Juan, Esteve Ferrer o Manuel Canseco, entre otros. En cine también ha trabajado a las órdenes de Zambrano, Calparsoro, Salvador Calvo y un largo etcétera. Y tampoco ha dejado de tocar el doblaje. Como verán, es una actriz que ha probado todos los medios y con una larga trayectoria.

Dicen que es “la mala perfecta”. La verdad es que los personajes duros, perversos, retorcidos, complejos, o con retranca, se le dan de miedo. Quizá porque son lo que ella, en la vida real, no es en absoluto, y se divierte jugándolos.

Foto de equipo.

¿Había actuado antes en el Teatro Romano de Mérida?

Sí, hemos hablado de ello. Marta recuerda con viveza lo que sintió la primera vez que actuó allí con “ Las Tesmoforias” en 2013 dirigida por Esteve Ferrer. Sus inmensos ojos azules brillaban cuando revivía lo que sintió entre esas columnas, la conexión ancestral que sintió, de algún modo, con aquellas actrices y aquellos actores de otro tiempo que habían pasado por allí. Definía la sensación como inexplicable, pero notó cómo la emoción le recorrió el cuerpo entero, además de parecerle un lugar particularmente bello. Por todo ello se muestra encantada de volver.

“Fedra en los infiernos” ¿Qué novedades presenta esta visión de Fedra que nos trae José María del Castillo? ¿Con qué se va a encontrar el público?

En palabras de La Calvó, es un acercamiento al lado humano del personaje. Fedra pide una segunda oportunidad a Las Moiras (Diosas del inframundo) para poder volver a corregir los errores que cometió en vida. Todo ello ocurre  rompiendo la cuarta pared; así que Fedra interactúa con el público, lo que también es una novedad. Considera que estaremos ante una versión ágil y muy interesante, donde la música y las coreografías tienen un papel muy importante.

¿Qué personaje/s interpreta en esta obra?

Tiene dos cometidos muy distintos. Por un lado, tiene el personaje de Enone, que, en esta versión, aunque sigue siendo la persona de confianza que cuida de Fedra, quién le dice la verdad, su compañera…, las escenas en las que interviene van a ir dirigidas a favorecer los acontecimientos, más que a explicar la relación entre ellas que queda implícita. Por otro lado, hace a una de las  Moiras, que junto a las otras dos (ejecutadas por Antonio Albella y Eva Diago) forma el conjunto de las tres hermanas que tejen y cortan la vida de los humanos, actuando como coro. Tres personajes que se desenvuelven con mucha gracia por lo que Marta disfruta tanto de la Moira como de la Enone.

 Disfrutando muchísimo de sus personajes como lo hace, hay otro factor importante que hace de esta obra algo especial para ella, y es el hecho de trabajar al lado de su amiga Lydia a cuyo cargo está el personaje protagonista. Lydia es Fedra en la obra y Marta vive con alegría y mucho amor el poder dar réplica a su amiga en este reto.

Es bonito ver cómo a veces la vida se entrelaza con la ficción. Lydia Bosch y Marta Calvó repiten como tándem. Ambas protagonizaron “Motivos personales” y su relación tanto profesional como personal es muy fuerte. Ahora, podremos disfrutarlas de nuevo juntas en el Romano, y ya verán como el sincero cariño que se tienen “ pasa batería” que decimos los actores, queriendo decir que llega al público.

Nuestra  ausente invitada anda compaginando (con no pocas dificultades, dada la situación personal  que afecta a su familia, antes mencionada; pero…  The  show must go on, su estreno en Mérida con sus apariciones en la televisión dando vida a Doña Clara en “Sueños de libertad” . Otra curiosidad más es que Doña Clara es, en la serie, madre de Pelayo, personaje interpretado por Alejandro Albarracín y que en Mérida, en esta Fedra, dará vida a Teseo (marido de la misma); así que a los seguidores de la serie les gustará ver a doña Clara y Pelayo (madre e hijo) juntos en escena.

Y aquí vamos a dejarlo. Valentino nos va a agasajar con su Manhattan para que podamos brindar con todos ustedes. ¡Chocamos las copas por ti, Marta!

Marta calvó con Lydia Bosch

Desde El Ambigú, os deseamos a ti y a tus compañeros un gran éxito en Mérida.

Seguro que esas piedras, el amor conque abordas cada personaje que emprendes, tu sentido del humor, la energía positiva de los compañeros maravillosos que te rodean, el cariño del público, el calor de tu gente y -sobre todo-  la valentía, fortaleza y humanidad que te definen como persona, van a ayudarte a superar la catástrofe vivida.

Si además, -y esperemos que así sea-, las instituciones cumplen de verdad y con celeridad con las ayudas prometidas, este episodio, por el que tanta gente ha tenido que pasar este verano,  podría, con un poco de tiempo      , verse reducido a cenizas, y la vida de todos y cada uno de los afectados volvería a emprender el vuelo del Ave Fénix.

Brindaremos también porque los incendios de este verano no caigan en el olvido: no olvidemos  a sus afectados, no olvidemos la lamentable pérdida de fauna y vegetación de esa gran masa forestal que hoy es desoladora, tomemos conciencia y prevengamos lo que se pueda.

¡Qué no tengamos que pasar por tan terrible situación, por Dios!

ValentinoAlzando su copa para brindar. Desde luego, esperemos que no tengamos que vivirlo. (Bebe y se produce una pausa) Un momento ¿Pero no es Lydia Bosch quien entra por la puerta del Ambigú?

Yo–  Pues sí. La esperaba porque tratándose de hablar de Marta, Lydia no iba a dejar pasar la ocasión para comentarnos algo de ella.

¿Qué tal Lydia? ¿Cómo van esos ensayos y esos nervios?

Lydia– ¡Ey! …Se acerca a saludar cariñosa, como siempre. La verdad es que estoy trabajando mucho, llena de ilusión; pero con ese gusanillo que nos entra ante el estreno por todo el respeto que me produce el Romano y el reto. Me voy corriendo a ultimar detalles no sin antes deciros lo especial que es Marta para mí. 

¿Qué puedo decir yo de Marta?  Es más que una amiga, es una hermana, un tesoro y un regalo que encontré en “Motivos personales” y desde entonces hemos ido de la mano, sin separarnos nunca, y si tenemos que estar lejos, siempre estamos cerca.

Hemos vivido momentos muy buenos y también muy malos, y justo en esos tiempos revueltos, no tan buenos,  en los que reconoces a los auténticos amigos, ha estado Marta: una mujer extraordinaria, brillante (a pesar de que ella  no se lo crea), una actriz maravillosa y un ser humano excepcional.

Tengo la suerte de habernos reencontrado profesionalmente en esta “Fedra en los infiernos” y las escenas que tenemos juntas son una gozada porque tenemos tal complicidad que nos entendemos sin hablar, por lo que todo fluye muy bien, muy fácilmente, y siempre estamos la una por la otra cuando nos perdemos, o pasa cualquier cosa en escena, sin que nadie pueda enterarse. Me gusta mucho mirarla a los ojos cuando estoy trabajando, me gustan los silencios que se crean entre las dos tanto en el trabajo como en la vida.

Para mí es un lujo, un privilegio y un honor, uno de los mayores regalos que me ha dado la vida es   que Marta sea mi amiga, mi hermana.

¡A ver si te das cuenta de una vez por todas de lo mucho que vales, amiga! Le pasa lo que a los grandes, que tiene una humildad inmensa; pero es un tesoro al que tenemos que cuidar. Marta es mi amiga, Marta es mi hermana: eso lo resume todo.

Yo– ¡Mil gracias, Lydia, por esas palabras tan bonitas que sabes que comparto absolutamente!

Toda “la mierda del mundo” para tu Fedra. Allí os disfrutaremos.

Ustedes quédense…. Lydia les va a contar en estos audios por qué no deben perderse este espectáculo.

¡Hasta el próximo lunes!

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