Islandia típica: cosas que hacen que los islandeses sean islandeses

Redacción

Incluso con sus paisajes espectaculares y monumentos impresionantes, uno de los mayores atractivos de un viaje a Islandia es su gente. Una combinación única de aislamiento, clima impredecible y una comunidad muy unida da forma a la cultura islandesa. Si bien los vastos paisajes del país son un gran atractivo, adentrarse en la vida cotidiana resulta igual de gratificante. Comprender las peculiaridades, las normas discretas y las costumbres diarias de los islandeses modernos ofrece una visión fascinante de lo que hace que la isla sea tan especial.

Desde hábitos culinarios bajo cero hasta normas sociales no escritas, estas son las cosas que hacen que los islandeses sean islandeses.

  1. Helado en cualquier clima

¿A quién no le gusta el helado? Pero para mucha gente en todo el mundo, este postre helado está reservado exclusivamente para los cálidos días de verano. En cambio, está tan arraigado en la cultura islandesa que se disfruta durante todo el año. Sí, incluso durante los oscuros, nevados y gélidos inviernos. En Islandia, la temporada de helados es cualquier época del año.

Los lugareños incluso participan en el ísbíltúr , una especie de «ruta de helados». Familias y amigos conducen hasta las heladerías del barrio para disfrutar de helados y luego los saborean dentro de sus coches con calefacción. Entre las heladerías más populares se encuentran Ísbúð Vesturbæjar e Ísbúð Huppu. Los productos lácteos locales de alta calidad hacen que el helado islandés sea especialmente delicioso.

Quienes visiten el lugar por primera vez deben conocer algunos términos clave. Un cono de helado suave clásico se llama softis . Por otro lado, un bragðarefur (“zorro de sabor”) es un helado suave de vainilla mezclado con una selección de dulces, galletas, fruta u otros ingredientes.

  1. Los islandeses siempre consultan el pronóstico del tiempo —y hablan de él— antes de hacer planes

Pocos temas surgen en las conversaciones con más frecuencia en Islandia que elclimaEsta costumbre es puramente práctica; al fin y al cabo, las condiciones en la isla son famosamente impredecibles. Un dicho popular local reza: «Si no te gusta el tiempo en Islandia, solo tienes que esperar cinco minutos».

En Islandia, los cielos despejados pueden dar paso rápidamente a la lluvia, la niebla o los fuertes vientos. La constante imprevisibilidad significa consultar aplicaciones locales comovedur.isEs un ritual diario indispensable. Desde excursiones de fin de semana y viajes por carretera hasta llevar a los niños al colegio y planes de viaje a las tierras altas, todo depende del pronóstico del tiempo. En lugar de quejarse, los islandeses tienden a respetarlo y a adaptarse a él.

En un día soleado en Islandia, la gente se relaja y nada en una piscina geotérmica al aire libre con tobogán y fuente, lo que pone de manifiesto la popular cultura de las piscinas públicas del país.
Las piscinas públicas son fundamentales en la vida cotidiana islandesa, ya que reúnen a la gente para relajarse, socializar y disfrutar de las aguas termales del país. Foto: Róbert Reynisson

  1. La piscina es el verdadero centro social de Islandia

Los viajeros pueden dirigirse directamente a los lugares turísticos populares como las aguas ricas en minerales de la Laguna Azul. Sin embargo, es más probable que los islandeses pasen tiempo en su piscina pública local, o sundlaug . Calentadas por la abundante energía geotérmica de la isla, estas instalaciones son una parte importante de la vida diaria. De hecho,La cultura de las piscinas en Islandiaha sido inscrita en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO.

Estas piscinas son mucho más que simples lugares para hacer ejercicio. Los jacuzzis climatizados ( heitir pottar ) suelen funcionar como espacios de encuentro informales donde vecinos, artistas, comerciantes e incluso políticos se reúnen. Las conversaciones pueden abarcar desde política local y actualidad hasta los chismes del barrio.

Antes de adentrarse en esta tradición de la cultura islandesa, recuerde la regla de oro: ducharse con jabón es obligatorio antes de nadar.

  1. ¿Nadar en el mar en agua helada? ¡Por supuesto!

Las clases de natación son obligatorias en Islandia, y la mayoría de los islandeses aprenden a nadar desde pequeños. Sin embargo, no esperes la calidez de las aguas tropicales. Las aguas que rodean Islandia suelen tener una temperatura de entre 5 °C y 10 °C. Aun así, nadar en aguas frías se ha vuelto cada vez más popular en las últimas décadas.

Los islandeses modernos adoptan la natación en aguas frías por sus supuestos beneficios para la salud física y mental. Los principiantes suelen comenzar en la playa geotérmica de Nauthólsvík, donde una laguna calentada geotérmicamente ofrece una introducción más suave. Los nadadores más experimentados buscan la experiencia completa del Atlántico Norte en lugares como Ægisíða enReikiaviko Langisandur en Akranes.

La seguridad sigue siendo una prioridad. Quienes nadan en aguas frías suelen hacerlo en grupo, usan gorros de colores brillantes para ser visibles y limitan cuidadosamente el tiempo que permanecen en el agua. Incluso para los nadadores experimentados, el riesgo de hipotermia es real.

  1. ‘Þetta reddast’ – La filosofía de vida islandesa

Si hay una frase que resume a la perfección el espíritu de los islandeses, es « þetta reddast », o «todo saldrá bien». Este mantra despreocupado parece una consecuencia natural de vivir en la tierra del fuego y el hielo. Aunque el país es excepcionalmente moderno, los islandeses saben que, en última instancia, las fuerzas de la naturaleza son las que mandan. La historia lo ha demostrado, desde la repentina actividad volcánica hasta los vientos huracanados que cambian de dirección cada hora.

Los habitantes locales han aprendido a vivir el presente y a afrontar un futuro incierto con resiliencia y buen humor. Cabe destacar que «þetta reddast» no es una excusa para la pasividad, sino una negativa optimista a permitir que las circunstancias incontrolables generen estrés innecesario.

Los aficionados islandeses, vestidos de azul, animan a la selección masculina de balonmano durante un partido del Campeonato Mundial Masculino de Balonmano de la IHF de 2025.
El balonmano es uno de los deportes más queridos de Islandia, y los grandes partidos internacionales reúnen a aficionados apasionados que animan a la selección nacional. Aquí, aficionados islandeses apoyan al equipo en el Campeonato Mundial Masculino de Balonmano de la IHF 2025.

  1. ¿Por qué el balonmano es tan importante en Islandia?

Islandia, un país con menos de 400 000 habitantes, ha cosechado un éxito notable en el balonmano internacional. Desde su introducción hace más de un siglo, este deporte ocupa un lugar especial en la cultura islandesa. La selección masculina ha competido de forma constante al más alto nivel, obteniendo la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008 y la de bronce en el Campeonato Europeo de 2010.

Este deporte se practica en todo el país, los clubes locales están profundamente arraigados en las comunidades y los grandes torneos atraen mucha atención. Cuando la selección nacional salta a la cancha en un partido importante, muchos islandeses se reúnen con amigos y familiares para verlo. Algunos señalan que este juego rápido y físico refleja la tenacidad y la resistencia de la herencia vikinga.

Para muchos lugareños, el balonmano representa algo más que un deporte. Es un recordatorio de que una nación pequeña puede competir con éxito contra países mucho más grandes en el escenario mundial.

  1. De alguna manera, todos se conocen entre sí

Con una población de menos de 400.000 habitantes, Islandia suele dar la sensación de estar sorprendentemente interconectada. El país es lo suficientemente pequeño como para que los círculos sociales se entrelacen con frecuencia. No es raro que dos desconocidos descubran amigos en común tras apenas unos minutos de conversación.

Un reflejo de esta sociedad es el Íslendingabók (El Libro de los Islandeses). Esta base de datos genealógica permite a los usuarios rastrear sus árboles genealógicos a lo largo de los siglos. Se cuentan anécdotas de islandeses que lo utilizan para asegurarse de que su posible pareja sentimental no sea en realidad un primo lejano.

Por supuesto, no es literal: la gente no está emparentada con todos los que conoce. Aun así, Islandia sigue siendo una sociedad donde la confianza es fundamental, las relaciones personales importan y las comunidades están muy unidas. Incluso las celebridades locales suelen desenvolverse con normalidad en su vida cotidiana.

  1. Quitarse los zapatos al entrar en un lugar es obligatorio

Al entrar en una casa local, es posible que veas un montón de zapatos junto a la puerta principal. Quitarse el calzado antes de entrar en una casa es una costumbre común en la cultura islandesa, que los lugareños siguen sin pensarlo dos veces.

Es una práctica principalmente lógica, ya que el clima exterior suele ser húmedo, fangoso o nevado. Sin importar la estación, los zapatos acumulan regularmente tierra, barro, lluvia, nieve o incluso arena volcánica. Ensuciar pisos de madera o alfombras limpias con estos elementos se considera generalmente de mala educación. Además, los pisos con calefacción son mucho más cómodos con calcetines.

Esta costumbre está tan arraigada en los islandeses modernos que a veces se extiende más allá de los hogares. No se sorprenda si algunas clínicas y ciertos alojamientos boutique aplican la norma de no usar calzado. Si visita la isla, llevar calcetines cómodos para estar en casa puede resultarle útil.

La costumbre islandesa de tutearse es común en toda la sociedad, incluso para la presidenta. Aquí, la presidenta Halla Tómasdóttir y su esposo dan la bienvenida a los invitados a la Residencia Presidencial con motivo del Día Mundial del Síndrome de Down. Foto: MBL / Karítas Sveina Guðjónsdóttir.

  1. Incluso los médicos y los políticos usan su nombre de pila

La cultura islandesa es profundamente igualitaria, una característica que se refleja claramente en la forma en que las personas se dirigen entre sí. En comparación con muchos otros países, los títulos formales se usan con mucha menos frecuencia, y generalmente se trata a las personas por su nombre de pila. Esta costumbre se extiende a todos los ámbitos de la sociedad, desde profesores universitarios y líderes empresariales hasta funcionarios gubernamentales y políticos. Incluso al presidente de Islandia se le suele llamar por su nombre de pila en lugar de por su título.

Esta práctica única está estrechamente ligada aEl idioma de Islandiay el sistema de nombres tradicional. En lugar de usar apellidos familiares heredados, la mayoría de los islandeses tienen apellidos patronímicos o matronímicos. Estos se forman a partir del nombre de pila de uno de los padres, seguido de -son ( hijo) o -dóttir (hija). Como resultado, los nombres de pila desempeñan un papel mucho más importante en la identificación y comunicación cotidianas.

  1. Los libros y la lectura son una parte muy importante de la cultura islandesa.

Islandia cuenta con una de las tasas de alfabetización más altas del mundo, y la literatura es una parte importante de la vida cotidiana. El país incluso tiene una tradición especial para su obsesión literaria: laJólabókaflóð (“Inundación de libros de Navidad”)En los meses previos a diciembre, las editoriales lanzan una avalancha de nuevos títulos. Incluso se entrega un catálogo impreso a los hogares de toda la isla. Véase tambiénLibros para leer en Islandia

Los libros siguen siendo uno de los regalos navideños más populares entre los islandeses modernos. Algunos islandeses celebranNavidad en IslandiaAcogedoramente en casa, leyendo una novela que me acaban de regalar con una taza de chocolate caliente.

Durante su visita a Islandia, Phil Rosenthal y sus acompañantes disfrutan de unos perritos calientes islandeses en el famoso puesto Bæjarins Beztu Pylsur, situado en el centro de Reikiavik.

Durante su visita a Islandia para el documental de Netflix «Somebody Feed Phil», Phil Rosenthal, Monica Horan y Lily Rosenthal probaron algunas de las especialidades locales más conocidas del país, incluido el famoso perrito caliente de Reikiavik de Bæjarins Beztu Pylsur. Foto: Cortesía de Netflix/© 2024 Netflix, Inc.

  1. Los perritos calientes son prácticamente un plato nacional

Cuando se trata de la comida islandesa cotidiana, pocos productos son más apreciados que la pylsa (perrito caliente). Lejos de ser solo un tentempié rápido, se ha convertido en un elemento básico de la gastronomía moderna.Cultura gastronómica islandesaLo que lo distingue es la carne, que normalmente incluye cordero islandés junto con cantidades menores de cerdo y ternera.

El lugar más famoso para probarlo es Bæjarins Beztu Pylsur, un puesto histórico en el centro de Reikiavik. Para pedirlo como un lugareño, pide eina með öllu («uno con todo»). La combinación clásica incluye cebolla cruda, cebolla frita crujiente, kétchup, mostaza dulce y salsa remoulade.

  1. El humor islandés es seco, discreto e inesperado, hasta que llegas a conocer a la gente

Para los extranjeros, los islandeses pueden parecer inicialmente reservados o callados. Una vez que se rompe el hielo, descubrirás que su humor es increíblemente agudo, con un tono inexpresivo, sarcástico y sutil. La ironía es una herramienta cultural muy utilizada, y los chistes suelen contarse con total seriedad.

Este característico humor seco suele reflejar la historia, el clima y la geografía aislada del país. El humor negro, o gálgahúmor , es común y se burla de las duras condiciones climáticas y los problemas cotidianos del país.

  1. Los islandeses piensan que 10 °C y sol es un clima increíble

En un país donde el clima es famoso por su imprevisibilidad, la perspectiva lo es todo. Los viajeros de climas más cálidos podrían considerar 10 °C (50 °F) como una temperatura que requiere chaqueta. Sin embargo, para muchos islandeses, puede sentirse como un hermoso día de verano, especialmente cuando brilla el sol.

En cuanto las temperaturas alcanzan los dos dígitos y el cielo se despeja, la gente aprovecha al máximo el buen tiempo. Parques, terrazas y espacios públicos se llenan de repente de lugareños disfrutando del sol. Es completamente normal ver a gente en pantalones cortos y camisetas, o relajándose al aire libre después de un largo periodo de tiempo gris. Este entusiasmo por los días templados refleja una mentalidad típicamente islandesa: cuando brilla el sol, no hay que desaprovecharlo.

Un viajero posa de forma divertida mientras otro toma una foto con un telón de fondo de montañas nevadas en el este de Islandia, mientras una bandada de pájaros vuela por encima.
Incluso en los fríos días de invierno, los islandeses aprovechan al máximo cada rayo de sol. Cuando el tiempo mejora, es la excusa perfecta para salir al aire libre. Foto: Ragnar Th. Sigurdsson/ Arctic Images

  1. Que los bebés duerman al aire libre es totalmente normal

Si paseas por Reikiavik y ves un cochecito con un bebé durmiendo dentro, no te alarmes. Dejar a los bebés durmiendo la siesta al aire libre en sus cochecitos es una práctica común en Islandia, tanto en verano como en invierno. Muchos padres creen que el aire fresco ayuda a los bebés a dormir más profundamente y con mayor comodidad.

Puede que la escena sorprenda a los visitantes, pero los padres rara vez están lejos. Suelen estar sentados en una cafetería, restaurante o casa cercana, vigilando el cochecito. Esta práctica refleja tanto una arraigada tradición de crianza como la gran confianza que caracteriza a la sociedad islandesa. Y, por supuesto, los padres toman precauciones vistiendo a los bebés adecuadamente según el clima y vigilando atentamente las condiciones.

  1. Sobrevivir al invierno con café, piscinas y un ambiente acogedor

Cuando el verano se desvanece y el invierno trae consigo largos periodos de oscuridad, los islandeses no se limitan a refugiarse en casa. En cambio, disfrutan del gluggaveður , o «tiempo de ventana». Durante estos días, el paisaje luce hermoso desde el interior, incluso si afuera hace frío, llueve o hay viento. Aprovechar al máximo el invierno es prácticamente un arte.

Un elemento esencial es el café, que sigue siendo una parte fundamental de la vida cotidiana durante todo el año. Otro es la piscina municipal, donde el agua climatizada y los jacuzzis comunitarios ofrecen un agradable respiro del frío. El último elemento es el kósýheit, el concepto islandés de calidez y confort. Al caer la noche, los hogares se convierten en acogedores refugios llenos de velas, mantas de lana, libros, juegos y buena compañía.

En conjunto, estos pequeños placeres ayudan a transformar los meses más oscuros del año en algunos de los más cómodos y agradables.

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