Por Mabel Contreras
No todas las familias se nacen en armonía.
Algunas se construyen después de la tormenta, entre, ausencias, silencios y experiencias que dejaron marcas profundas. Pero existe una familia diferente la familia que repara.
Es aquella que decide de tenerse y mirar lo que duele. La que comprende que amar no significa negar los problemas, si no tener el valor de enfrentarlos. En la familia que aprende a pedir perdón a escuchar sin juzgar y a reconocer cada miembro carga una historia que merece ser comprendida.
La familia que repara no busca culpables busca caminos no pregunta solamente quién cometió el error sino también.
Que necesitamos sanar para no seguir repitiendo la misma historia.
Cuando en una familia ha existido adicción, abandono, violencia emocional o ausencia afectiva Los hijos pueden crecer creyendo que ese es el único modelo posible . Sin embargo, el ciclo puede romperse. Una persona consciente puede convertirse en el inicio de una nueva historia.
Reparar significa crear seguridad donde antes hubo miedo. Dar palabras donde hubo silencio. Ofrecer abrazos emocionales donde existió a. Significa decirle a un niño. Lo que ocurrió no fue tu culpa. Eres importante.. tu historia no está condenada a repetirse.
La reparación familiar comienza cuando alguien decide sanar en lugar de transmitir su herida. A veces será una madre, un padre, una abuela, un abuelo, un hermano o cualquier persona que elija convertirse en un lugar seguro.
Porque una familia no se define solamente Por quienes comparten la sangre, sino también por quienes son capaces de, proteger, escuchar y permanecer.
La familia que repara no es perfecta. Es consciente.
Es la que aprende que sanar juntos no significa olvidar el pasado, sin evitar que el pasado siga gobernando el presente.
Y quizás tú seas esa persona que vino a tu familia para detener el dolor, sembrar amor y comenzar una nueva historia.