martes, noviembre 29, 2022

La responsabilidad emocional

Texto: Marta Aluja

¿Estás en una relación o a punto de empezar una pero no sabes si seguir adelante? Si es así este artículo es para ti

Con frecuencia nos encontramos en la situación de no tener muy claro si es la persona con la que quieres empezar o seguir avanzando en el noviazgo. Por ello, el paso previo es parar y pensar a cerca de la responsabilidad emocional. Ya que un factor muy importante en la sociedad de hoy en día es la falta de responsabilidad en los jóvenes, que viene derivado de la comodidad, la inmediatez, los avances tecnológicos… Esto ha hecho que cada vez haya menos compromiso.

¿Por qué la responsabilidad es tan importante para empezar o seguir con una relación? Se podría decir que es la base de cualquier relación ya que toda relación, ya sea de amistad, de trabajo o de pareja, implica una responsabilidad. Una forma muy sencilla de saber si eres capaz de comprometerte con esa persona sería planteándote estas preguntas:

¿Invento excusas innecesarias?

Todo empieza por una pequeña acción, mentir. Por ello cuando se usan excesivamente excusas para justificar lo que haces es un claro ejemplo de falta de responsabilidad.

Cuidado con el exceso de excusas ya que puede llegar a la manipulación y con ello se construyen unas raíces muy débiles y frágiles que es difícil que lleguen a fortalecerse.

Para evitarlo es importante que no juegues con los sentimientos y emociones de la otra persona.

Al contrario, debes ser honesto, aunque sea más difícil para unos que para otros. La clave está en no mentir y confiar en que la otra persona te va a entender.

¿Evito las discusiones?

Otro punto para conocer si eres responsable, es si eres capaz de discutir. Muchas veces se evitan las discusiones ya que de esta forma es más fácil mantener una relación. Pero a la larga es todo lo contrario.

Discutir es bueno, es más, es NECESARIO, y por ello hay que aprender a hacerlo de la manera correcta; con empatía y con un objetivo claro, buscar los fallos para poder mejorar juntos. y eso no se consigue si no hay disposición por las dos partes.

Se debe discutir siempre y cuando se escuche y se respete a la otra persona.

No siempre se va a tener la razón, pero a veces uno tiene que aprender a ceder en algunas cosas y viceversa.

Por otro lado, es bueno que ambos tengáis opiniones diferentes ya que esto es lo que hace que os complementéi,s ya que cada uno le aporta algo diferente al otro.

 ¿Busco tiempo para conocer a la otra persona?

¿Eres capaz de dejar algunos planes para quedar con esa persona?

Si no la conoces, nunca sabrás si vale la pena estar con ella. Busca tiempo para estar los dos, conoceros…

Muy importante hablar, hablar y hablar ya que es la base de una buena relación.

Escuchar a la otra persona y hablar mucho, solo así sabrás distinguir si quieres que la relación prospere. 

¿Estoy dispuesto a compartir “la mochila”?

Al final, lo que engloba todo es esta pregunta.

Y ¿Qué es eso de la mochila? Cada uno tiene un pasado y por tanto unas heridas y unas piedras que ha ido arrastrando toda la vida y le ha hecho ser como es. Esa mochila hace referencia a tu vida y todas las piedras que llevas encima que hace que te tiren para abajo.

Pregúntate si eres capaz de compartir esa mochila con la otra persona, si le vas a dejar formar parte de toda esa vida que te ha hecho ser como eres, incluso plantéate si estás dispuesto a que la otra persona lleve por ti esa mochila ya que a veces no vas a poder levantarte si no te ayudan.

Y esto también a la inversa, es decir, ¿vas a ser capaz de despreocuparte por ti para podérsela coger a tu pareja? Porque en muchas ocasiones vais a tener que cargar con ella para que tu pareja pueda descansar y retomar con más fuerza.

Todos tenemos nuestros más y nuestros menos, pero si no hay una buena responsabilidad de base es muy difícil comprometerte con una persona.

Se han dictado unos puntos que se consideran fundamentales para saber si tienes esa responsabilidad emocional para aprender a empatizar y hablar con tu pareja sin herirla, siempre desde la perspectiva de la empatía y teniendo en cuenta que una relación no debe ser una guerra, sino un camino que recorrer de la mano.

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