Por Mabel Contreras
Desde una mirada espiritual creer en la vida después de la muerte nace de una idea muy profunda. La vida podría ser una transformación y no necesariamente un final.
¿Por qué creemos en la vida después de la muerte?
Desde tiempos remotos se ha sentido y creído que existe algo en nosotros que va más allá del cuerpo físico, lo hemos llamado alma, espíritu, conciencia o esencia.
Cuando alguien muere, el cuerpo deja de funcionar, pero para muchas tradiciones espirituales quedó una pregunta, qué sucede con aquello que amó soñó,recordó y dio sentido a su existencia?
El alma como continuidad. Muchas corrientes espirituales consideran que el cuerpo es temporal mientras que el alma continúa su recorrido, la muerte sería entonces un cambio de estado parecido a pasar de una habitación a otra.
El amor parece trascender, la ausencia cuando perdemos a alguien su presencia física desaparece pero permanece sus enseñanzas recuerdos gestos y amor.
Yo lo llamo la cuarta edad, esa edad en que sus enseñanzas están en nuestros corazones más presentes que nunca,en que sus recuerdos están latentes en mí ,por lo tanto el vínculo permanece ,no termina con la muerte.
A lo largo del tiempo muchas culturas han relatado sueños y evidencias paranormales que nos hacen creer en que hay mucha vida después de la muerte. Científicamente no existe una demostración concluyente de que estas experiencias prueben una vida después de la muerte.
Pero tenemos la necesidad de encontrar el sentido, creer que existe algo después que puede ayudarnos a comprender,la muerte desde una perspectiva diferente ,no necesariamente como castigo ,pérdida absoluta, sino como parte de un proceso mayor.
En muchas tradiciones espirituales morir no significa desaparecer sino dejar una forma de existencia para continuar otra, algunas hablan de la reencarnación, otras del mundo espiritual y otras de unión con una conciencia universal.
Si nuestra existencia tuviera un propósito que fuera más grande que nuestra vida física ,qué cambiaría la manera en que vivimos hoy. Desde esta perspectiva deberíamos creer que después de la muerte deberíamos aprender a vivir de tal manera que la muerte no sea lo único que define nuestra historia.