¿Por qué a las mujeres nos gustan los hombres malotes? Una investigación completamente poco científica (pero sospechosamente real)

Por Alex Palmer

Existe un misterio que ha perseguido a generaciones enteras: ¿por qué ese hombre amable, puntual y que responde mensajes con un “buenos días, ¿Cómo amaneciste?” parece competir en desventaja frente al individuo que tarda siete horas en contestar y aparece con una chaqueta de cuero y una expresión permanente de “no me gusta hablar de mis sentimientos”?

La ciencia ha intentado explicarlo. Las amigas han intentado explicarlo. Las madres llevan décadas intentando explicarlo. Y aun así, la humanidad sigue sin respuestas definitivas.

Todo comienza con un fenómeno conocido como “yo puedo cambiarlo”. Es una especie de superpoder emocional que aparece sin previo aviso y convence a algunas mujeres de que ese hombre misterioso, emocionalmente inaccesible y que responde “jaja” a mensajes de tres párrafos, en realidad solo necesita a la persona adecuada. Y esa persona, por supuesto, creemos que somos nosotras.

El hombre malote suele llegar acompañado de una serie de características muy reconocibles: parece tener una lista de reproducción intensa, mira por la ventana como si estuviera recordando una vida difícil que probablemente nunca tuvo y responde preguntas sencillas con frases como: “Es complicado”.

—¿Qué quieres cenar?
—No lo sé… la vida cambia.

Y de alguna manera, eso parece interesante durante las primeras semanas.

Quizá una parte de la atracción tenga que ver con el misterio. Los seres humanos solemos sentir curiosidad por lo difícil, lo impredecible o lo que parece un reto. Nadie escribe a sus amigas emocionada diciendo: “Conocí a un hombre estable emocionalmente, tiene hábitos saludables y comunicación clara”. En cambio: “No entiendo nada de este chico, ayer me dejó en visto y hoy me mandó una canción a las dos de la mañana”. Ahí sí aparece el comité de investigación completo.

Pero la realidad suele traer una pequeña sorpresa: después de un tiempo, el encanto del misterio puede empezar a transformarse en preguntas menos románticas.

Porque llega un momento en la vida en que uno deja de buscar adrenalina emocional y empieza a valorar cosas distintas. De repente, alguien que responde mensajes, recuerda fechas importantes y comunica lo que siente ya no parece aburrido; parece descanso. Y quizá ese sea el verdadero giro inesperado de la historia: el hombre aparentemente “bueno” que antes parecía demasiado tranquilo termina convirtiéndose en el protagonista inesperado. Porque el auténtico malote del siglo XXI podría ser otro: el que va a terapia, habla de emociones, bebe agua suficiente y responde: “Llegué bien a casa”.

Y sí, resulta que eso también tiene su encanto. Mucho encanto.

¿Te gusta?
Compártelo

¿Te gusta? Compártelo:

Artículos relacionados

Blanqueamiento Dental: ¿Qué funciona realmente y cómo evitar dañar tus dientes?

Macarena García y Carlos Cuevas protagonizan «El acercamiento de la mujer cactus y el hombre globo»

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

  Al enviar tu comentario, aceptas que tus datos personales sean procesados por Diario Mas Noticias de acuerdo con nuestra Política de Privacidad.

La información sobre protección de datos establece que el responsable del tratamiento es Diario Mas Noticias, cuya finalidad es controlar el spam y gestionar los comentarios. La legitimación para dicho tratamiento se basa en tu consentimiento. Los datos no se comunicarán a terceros, salvo en casos de obligación legal. Como usuario, cuentas con los derechos de acceso, rectificación, portabilidad y olvido. Para ejercer estos derechos o realizar consultas, puedes contactar a administracion@diariomasnoticias.com. Para más detalles, consulta la Política de Privacidad.

LO + LEIDO

«Mi gatito guardián» y «Mis gatitos amorosos»

Grandes razones para ir a Noruega en primavera

¿Almodóvar en el espejo?

Raquel García Ceballos: «Cuando el cuerpo se agota, la mayor victoria es ser honesta»