lunes, mayo 20, 2024

Síndrome de la boca ardiente: tratamientos efectivos para aliviar los síntomas

Texto: DR. DÍDAC SOTORRA FIGUEROLA Miembro de TopDoctors

El síndrome de la boca ardiente (SBA) es un trastorno crónico que se manifiesta como una sensación dolorosa de escozor o ardor en la boca. Este trastorno no es grave, pero genera mucho malestar y una gran pérdida de la calidad de vida.

Es un trastorno cada vez más frecuente, aunque afecta según los estudios entre un 0,1%-2% de la población general. De todas formas, las cifras podrían ser más elevadas porque en la mayoría de las ocasiones se infradiagnostica, es decir, existen muchos pacientes que no encuentran un especialista en Odontología que lo diagnostique.

Suele afectar principalmente a mujeres en edad perimenopáusica y postmenopáusica. Aunque también puede producirse en hombres y mujeres de cualquier edad, generalmente a partir de los 30 años.

¿Cuál es la causa del trastorno?

El SBA se considera un dolor neuropático de causa desconocida. Se debe a una desregulación o disfunción de las estructuras o vías nerviosas que transmiten las sensaciones y el dolor.

Algunos estudios recientes sugieren que el dolor ardiente o urente podría originarse en dos niveles distintas: en las vías dopaminérgicas (nivel central) y en una neuropatía periférica de fibras pequeñas (nivel periférico). Por este motivo, es crucial saber que no es un dolor psicosomático, es decir, un dolor sugestionado por la persona, ya que en muchos casos recibe esta atribución incorrecta por parte de la población, incluso de ciertos profesionales de la salud.

Se conocen una serie de desencadenantes que pueden activar o actuar como interruptor del dolor, como son:

Tratamiento odontológico como una extracción dental o una rehabilitación con coronas, entre otros.
Periodos prolongando de estrés y ansiedad.
Depresión.
Tratamiento con ciertos fármacos.
Infecciones víricas de las vías aéreas superiores.
Infecciones del oído.

¿Cuáles son los síntomas del síndrome de la boca ardiente?

Los síntomas más frecuentes de esta patología son:

Dolor de intensidad variable descrito como quemante o ardiente.
Sensación de aspereza o pieles en la boca.
Sensación de boca seca.
Disgeusia o ageusia: alteración del gusto o pérdida del sentido del gusto.

En general, las zonas más afectadas son la lengua, el paladar -cielo de la boca-, la mucosa labial -parte interna de los labios-, paladar blando (campanilla) y encías.

En la mayoría de los casos, el síndrome de la boca ardiente suele dejar descansar por la noche (no molesta durante el sueño) y el dolor/escozor suele incrementarse a lo largo del día, siendo más molesto por la tarde. En periodos de ansiedad, estrés o depresión suelen aumentar los síntomas.

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico del SBA puede ser complejo ya que no existe ninguna prueba específica para confirmarlo, sino una suma de diferentes elementos que permiten diagnosticarlo:

Una historia clínica muy completa.
Cuestionarios descriptivos del dolor.
Pruebas de laboratorio como una analítica sanguínea completa.
Pruebas complementarias como radiografías e incluso puede hacer falta en algunas ocasiones una resonancia magnética.
Pruebas cuantificas de la saliva, ya que también se suele acompañar de sensación de boca seca.
Técnicas diagnósticas del dolor orofacial como bloqueos anestésicos.

Es muy importante seguir un protocolo diagnóstico para confirmar el trastorno y así recomendar el tratamiento más adecuado de manera personalizada.

¿Qué opciones de tratamiento existen?

El síndrome de la boca ardiente es un proceso doloroso crónico, de larga duración, y, por lo tanto, su tratamiento es complejo y multidisciplinar.

Hay diferentes terapias que se han demostrado ser eficaces para el tratamiento del SBA, y cada una de ellas debe realizarse de forma personalizada e individualizada. Por eso, no existe un tratamiento universal -es decir, unas pastillas o solución mágica-, sino que normalmente se requiere la combinación de varias terapias y la implicación activa por parte del paciente en el tratamiento.

Los tratamientos más efectivos son:

Eliminación de irritantes locales, medidas de cuidados orales y estimulación eficaz de la saliva.

Fármacos de aplicación local como algunos anticonvulsivantes y analgésicos tópicos, que se tienen que indicar y dosificar de una forma muy concreta.

Desensibilizantes orales como la capsaicina y anestésicos locales.

Mediación sistémica, es decir, tomada por vía oral en forma de pastillas o comprimidos. La mayoría son psicotrópicos que se utilizan de forma sistémica y que se tienen que indicar y dosificar de forma individualizada a cada paciente.

Tratamiento con fotobioestimulación (Low Level Laser Therapy), es decir, con aplicación local de láser.
Terapia psicológica cognitiva conductual para el tratamiento del dolor.
Estimulación transcraneal directa para el tratamiento del dolor crónico.
Estimulación magnética transcraneal.

Cada tratamiento siempre tiene que ir acompañado de unos cuidados y medidas de la boca, la eliminación de irritantes -como ciertos dentífricos, colutorios y algunos alimentos- y con medidas eficaces de hidratación oral.

El tratamiento del síndrome de la boca ardiente tiene que planificarse según las características del paciente, el comportamiento del dolor o sensación de ardor y la sintomatología. No existe un tratamiento universal, sino una combinación eficaz de las diferentes terapias y, por lo tanto, requiere una implicación completa y activa del paciente en todo el proceso terapéutico.

En la mayoría de las ocasiones se consigue una mejoría de la sintomatología dolorosa y un aumento de la calidad de vida. En definitiva, sí, existen tratamientos demostrados, sencillos, eficaces y seguros para el tratamiento del síndrome de la boca ardiente.

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