lunes, marzo 4, 2024

Terapia de pareja: ¿Cómo podemos reconducir la relación?

Texto y fotos: : DRA. SILVIA GONZÁLEZ PARRA. psiquiatría, miembro de Topdoctors

La terapia de pareja es una intervención psicoterapéutica, estructurada y guiada por un especialista en Psiquiatra o Psicología que comprende un conjunto de estrategias y técnicas cuyo objetivo es reconducir la relación amorosa para que sea una fuente de satisfacción y reciprocidad.

Su finalidad es colaborar a que la pareja mejore el vínculo, se desbloquee, entienda y encuentre soluciones para los conflictos. En muchos casos basta con una intervención breve evitando que la situación se enquiste.

Los estudios afirman que si se acude a un profesional con alta formación y experiencia, ningún caso se arrepiente y el 75% admite que quiere mejorar la comunicación y los acuerdos con el otro. Se produce una mejora en la relación, según los datos de la Association of Marriage and Family Therapists de EE.UU.

¿Cuándo es necesaria la terapia de pareja?

Son varios los motivos por los que las parejas acuden a terapia. Los más frecuentes son cuando:
 
Quieren mejorar la comunicación y los acuerdos con el otro.
La negatividad y el malestar han aumentado.
Se ha apagado la chispa de la relación.
Necesitan decidir si continuar juntos o separarse.
Necesitan solucionar conflictos o crisis difíciles de superar: discusiones o reproches, heridas que no cierran, no hay confianza, infidelidad, interferencia de terceras personas, cambios del ciclo vital, nacimiento de los hijos, duelos…
 
Tomar la decisión de acudir a terapia no es fácil porque supone admitir que las expectativas no se cumplen. La mayor parte de las parejas esperan una media de entre cinco y seis años. Sin embargo, no hace falta esperar a considerar que no hay salida o que se produzca un profundo deterioro de la relación, acumulando tensión, frustración y resentimiento. La terapia es más eficaz si se acude al principio, cuando los problemas y la situación no se han agravado demasiado. Al igual que acudimos al médico cuando tenemos un problema, podemos consultar a un especialista si sentimos que no nos entendemos o nuestra pareja no está funcionando bien.
 
La mayor parte de las veces la responsabilidad del problema es de ambas partes, pero también la solución. Si uno de ellos no tiene motivación para acudir no se le puede forzar y puede hacerlo el otro. No es infrecuente iniciar la terapia con uno de los dos y que el otro miembro se incorpore cuando va percibiendo los cambios.     
 
¿Cómo se realiza la terapia de pareja?

Las sesiones suelen tener una duración aproximada de 50 minutos cada una o dos semanas y una vez que se ha conseguido los objetivos establecidos se pueden espaciar. Normalmente se combinan las sesiones conjuntas con algunas individuales, según se precisen para conseguir mayor eficacia.
 
La duración suele ser de unos meses, pero depende del problema que se presente. A veces basta con poner las cosas en su sitio en un par de sesiones y otras es necesaria una terapia más profunda.

Asimismo, es fundamental tener presente que el éxito de la terapia es proporcional al grado de implicación y el deseo de esforzarse y apostar por la relación, es decir, de la actitud constructiva y práctica, entendiendo el papel que cada uno juega en el conflicto. Es importante comprender que forzar al otro a cambiar unilateralmente suele conducir a un mayor bloqueo y frustración. En cambio, valorar las diferencias y aceptarlas mejora la comprensión y la intimidad, favoreciendo igualmente el equilibrio entre el cambio y la aceptación.
        
Pautas y consejos que puede seguir la pareja en el día a día

La clave es amar la realidad, no un ideal. Así como mantener un buen nivel de autonomía tolerando y respetando las diferencias, entender que el amor requiere compromiso, respeto y compasión y buscar que la relación sea fácil y no quedarse enganchado a los conflictos.
 
También es necesario: ponernos en el lugar del otro y desear que sea feliz; valorar al otro tomándolo como un regalo y agradeciéndoselo; preocuparse más por ser una buena pareja, conociéndonos a nosotros mismos y no proyectar en el otro nuestras frustraciones, miedos, etc.; entender y regular las emociones propias y esperar que la pareja solucione los temas pendientes propios es pedirle demasiado.

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