viernes, diciembre 2, 2022

VIAJAR EN GLOBO SOBRE ESPAÑA

Redacción

Conocer desde el aire paisajes y ciudades. Viajar con calma, disfrutando del trayecto. Observar las construcciones humanas desde una perspectiva “celestial”, a bordo de un artilugio del siglo XVIII.

No es necesario ir muy lejos para disfrutar de actividades diferentes. Existen experiencias únicas que forman parte, incluso, de pequeños lotes vacacionales. Vislumbrar el Lago Grande de Peñalara, en la Sierra de Guadarrama o contemplar el Acueducto de Segovia desde la barquilla de un globo. Avistar, flotando en el aire, las playas de la Costa Brava o pasear por encima de Toledo, la Ciudad mágica de las Tres Culturas. “Navegar” por el aire en un medio de transporte único y sentir la emoción de aquellos primeros inventores. Los genios que dieron origen a la historia de la aviación.

 El primer viaje en globo.

La historia más reconocida del invento es la de dos hermanos franceses, los Montgolfier. Era el mes de junio de 1783. El rey Luis XVI de Francia y María Antonieta contemplaban la primera demostración pública del ascenso y paseo de un globo lleno de aire caliente en Versalles. Y, aunque parezca un cuento, a bordo viajaban una oveja, un pato y un gallo. Un trayecto de dos kilómetros, y diez minutos, que fue observado por más de cien mil personas. Y, aún en nuestros días, aquel ingenioso artefacto sigue maravillando a los intrépidos pasajeros.

Un paseo por encima de Toledo.

Pocas ciudades pueden presumir de tanto patrimonio. Un repaso a la historia flotando sobre ella, sobre sus iglesias, palacios, mezquitas y sinagogas. El legado de las tres culturas, cristiana, judía y musulmana, se percibe de una forma mágica a cientos de metros sobre el suelo.

Pasear sobre la ciudad imperial, sobre las agujas de las cuatro torres del Alcázar y el magnífico Puente de Alcántara. Conocer desde el cielo una de las ciudades medievales mejor conservadas de Europa induce a descubrirla, también, desde el suelo.

Algunas de las empresas que ofrecen viajes en globo añaden paquetes que pueden incluir almuerzo, cava, comida, spa o alojamiento. Una experiencia para conocer lugares desde el cielo y la tierra.

La Sierra madrileña de Guadarrama.

Desde la localidad de Villanueva de la Cañada el ascenso en globo permite contemplar los montes y el trazado del río Guadarrama y de su afluente, el Aulencia, que nace en las laderas del monte Abantos. Deleitarse con calma, desde las nubes, con el serpentear de los cauces, los sotos y riberas, los campos de cereales, las dehesas y los oscuros encinares.

Conocer la naturaleza a vista de pájaro y construcciones como el Castillo de Aulencia. La fortaleza se encuentra en un cerro cercano a la confluencia del Guadarrama y el Aulencia. Un castillo solitario, de estilo mudéjar, con su torre del homenaje y torres redondas en sus cuatro esquinas.

El Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama ofrece una magnífica visión de riscos, bosques, embalses, praderas y lagunas, repartidas entre Madrid y Segovia.

Monumentos segovianos a vista de pájaro.

El agua de la Sierra de Guadarrama llegaba hasta el mismísimo corazón de la ciudad de Segovia gracias a una gran obra de ingeniería romana construida en el siglo II. Contemplada desde arriba la visión del Acueducto de Segovia resulta aún más impresionante. Una vista panorámica, de sus167 arcos, por encima de sus casi treinta metros de altura. Una experiencia para sentirse privilegiado paseando sobre las plazas y los palacios del casco antiguo, sobre la historia y sus construcciones.

Flotar sobre el magnífico Alcázar, sobre sus preciosos torreones de cuento y sus patios. Otear el precioso palacio en el que residieron monarcas como Alfonso X el Sabio, en el siglo XIII, y del que salió Isabel la Católica para ser proclamada reina, dos siglos después. Belleza e historia a vista de pájaro.

Flotar sobre “La Venecia” de la Costa Brava.

Controlar la dirección del globo resulta complicado, pero “navegando” por el aire sobre Empuriabrava no importa la duración del trayecto. En Girona, al norte de la Costa Brava, aparece un paisaje de 23 kilómetros de canales navegables. Es la Marina más grande de Europa, con capacidad para más de cinco mil amarres. Todo un centro de ocio y deportes náuticos.

Un rincón del Mediterráneo con playas con la de Empuriabrava o la playa virgen de Can Comes. Un emocionante viaje por el aire para contemplar los trazados la antigua Ampurias. Las ruinas de aquella ciudad que dio acceso a griegos y romanos a la península ibérica y en la que aún permanecen los restos de las dos grandes civilizaciones. Sobrevolar el Parque de las Marismas del Ampurdán o llegar hasta el Cabo de Creus son magníficas rutas para una aventura en globo.

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