Redacción
Una odisea teatral inexplorada a través del tiempo y el espacio, donde la brillantez improvisada se une a la innovación en la crisis climática.
El dramaturgo iraní Nassim Soleimanpour (Conejo Blanco, Conejo Rojo, NASSIM) y el director ítalo-palestino Omar Elerian (NASSIM, Misty, Rhinoceros) llevan los límites de sus características lecturas en frío improvisadas al siguiente nivel.
Un nuevo intérprete se sube al escenario en cada función sin tener ni idea de lo que se le va a pedir. Sin ensayar ni prepararse, el guion se convierte en su guía mientras recorren la historia del dramaturgo, conectados en directo desde su apartamento en Berlín. ¿O no? ¿Podemos realmente saber dónde o cuándo estamos?
ECHO nos invita a confrontar lo que se siente al ser un inmigrante en el tiempo. Fusionando tecnología con los trucos más antiguos del mundo, es un experimento de gira conceptual para la era de la crisis climática: una producción ambiciosa, mágica e inflexible donde nadie viaja, pero todos pueden estar presentes.

El espacio es distinto. La oportunidad de estar presente ocurre desde otro sitio. El tránsito ahora es casi supersónico y apropiarse de un lugar implica la posibilidad de establecer un juego con él. Ante las modificaciones sucedidas en las últimas décadas, la nueva forma de ocupar el espacio construye una pregunta: ¿Podemos saber realmente en dónde estamos? En cada función, un nuevo artista ocupa la escena. No sabé qué se le va a pedir, solo el guion le indica las coordenadas del trayecto. El diálogo se establece de manera remota con el dramaturgo, desde su casa en Berlín. Pero ¿estará allí? ¿Cómo se desarrollará este juego? A través de la improvisación surgen formas inusitadas. El intercambio entre las voces ocurre de forma única. Si habitar el mundo contemporáneo consiste en migrar dentro del tiempo y el espacio, las cualidades de este novedoso juego escénico, conducen a revisar las emociones que se suscitan tras el desplazamiento. ¿Qué significa el hogar? Las palabras transforman el espacio y construyen los ejes de esta exploración. Quizá las incontables imágenes que viajan de una parte a otra, desde una orilla del planeta hacia la otra, no sean más que figuraciones. El oxígeno que respiramos es frío, pero también antiguo. El alcance de la tecnología se acompaña de los poderes de la magia, y los trucos de antaño marcan las casillas del juego. Nadie viajará, pero cualquiera estará presente. Habitar el espacio actual desvela otros aspectos de la percepción.