viernes, julio 19, 2024

Agustín Bravo: «Lo complicado de este mundo no es entrar, es mantenerse»

Por Sandra Cuenca/ Fotos: Antonio Cuenca y Agustín Bravo

Agustín Bravo sigue siendo uno de los presentadores más queridos de este país y, aunque lleve algo de tiempo sin hacer televisión, nadie se olvida de los buenos momentos que nos ha regalado durante toda su carrera.

A sus 63 años, Agustín Bravo sabe que está en uno de sus mejores momentos, por lo que quiere volver a la televisión con un magazine y continuar con su carrera televisiva. Mientras eso llega, continúa en la radio, en Onda Cero Madrid Sur, y reconoce que es muy feliz.

Los inicios de Agustín fueron en la radio, en Radio España, allá por el año 1987, y aquellos comienzos los recuerda con mucho cariño. «Hice radio musical, era el Top 40, competencia directa de los Cuarenta Principales e hice informativos también… creo que hice un poco de todo«, recuerda el presentador. En 1989 debuta en la televisión, en la 1 de TVE y de la mano de Jesús Hermida, «entre radio y tele, tele y radio, siempre he estado ahí. La radio me ha enamorado y sigue haciéndolo«, nos cuenta Agustín.

¿Siempre supiste que querías dedicarte a esto?

Sí, siempre quise dedicarme a la comunicación. Yo no hice periodismo, aunque hubo muchos amigos que si lo hicieron, supongo, que con 18 o 19 años no tuve el acierto de darme cuenta, pero si sabía que tenía que hacer algo de comunicación y gracias a dios, entró la radio en mi vida. Tú sabes, igual que los que nos dedicamos a este medio, que lo complicado de este mundo no es entrar, es mantenerse. Hay mucha gente que ha entrado a hacer radio o a hacer televisión y no se sabe ya nada de ellos. Yo, tengo la suerte de que aún se acuerdan de mi, que no se han olvidado de mi nombre y aún me pasa que cuando entro en un sitio, me reconocen y me dicen: «Tú eres Agustín Bravo» y yo contesto: «¿Pensaba que me había muerto, señora?» (risas) .

Durante tu carrera has pasado por casi todas las cadenas de televisión y por varias emisoras de radio, ¿Qué te ha enseñado esta profesión? ¿Qué es lo más importante que has aprendido?

Lo que he aprendido es a ser yo mismo y a ser espontaneo. Creo que lo que me llevó a la televisión y a la radio fue ser yo, ser espontaneo y, sobre todo, ser generoso. Yo soy un tío muy generoso en esta profesión, aunque esté feo que yo lo diga. Me gustaría que hubiera más generosidad en esta profesión, porque yo ayudo a todos los compañeros y compañeras que puedo, tengan la edad que tengan y estén empezando o no. Me parece, que en esta profesión nuestra o nos ayudamos unos a otros o esto es una selva.

Hace unos días se cumplió el aniversario de la muerte de Carmen Sevilla, tú compartiste con ella el plató de El Telecupón, que fue el programa que te hizo, de alguna manera, ser muy conocido. ¿Qué recuerdos tienes de aquella época?

Para mi, fue una etapa maravillosa. El Telecupón era como estar en un parque de atracciones, me divertía mucho hacer todos los días un programa en directo y presentar junto a una persona tan querida y tan admirada como era Carmen. Consiguió que el público me quisiera a mi también y me sirvió para aprender mucho. Realmente, fue el trampolín para la popularidad de la que gozo hoy, después de más de treinta años.

El Telecupón era muy divertido, incluso ir a trabajar como prensa se convertía en pasar un rato muy agradable…

Sí, podía pasar cualquier cosa en los directos, Carmen podía salir por cualquier sitio, lo que pasaba allí era absolutamente inexplicable. Era increíble como podía tener tanta naturalidad, ella era absolutamente espontanea y se convirtió en historia de la televisión. En todos los libros que se han escrito de la televisión de los años 90, siempre sale El Telecupón y Carmen Sevilla.

Dicen de ti que eres un presentador versátil, ¿Es cierto?

Sí, yo creo que sí lo soy, a mí me gusta hacer de todo en la tele, incluso en la radio. Acabo mi programa y hago chistes, me río, canto… Lo que no entiendo es la vida seria y la vida hierática. Ojo, que me parece bien que un presentador de informativos mantenga un poco una línea seria y un poquito «hombre de piedra», pero a mi me gusta pasarlo bien. No es que sea un showman, pero he cantado en la tele, he actuado, hago bromas, hago chistes y, sobre todo, me río de mí mismo. Me parece que la vida es así. El que no se la tome de esta manera, se está equivocando.

Agustín Bravo con Remedios Cervantes y Carmen Sevilla

La televisión te apasiona y ahora estás haciendo radio que también te gusta, pero, ¿Cómo ves la televisión a día de hoy?

Bueno, la televisión ahora es un poco peor porque no me tiene a mí (risas). Me gustaría volver a la tele, me gustaría volver a hacer un magazine, es el formato que me apasiona. La televisión ahora la veo bien, lo que pasa es que la veo «injusta», y digo injusta porque no todos los que están son los mejores, para mi no es democrática. Hay mucha gente que te echa de menos y que te quiere ver en televisión, pero si no hay un directivo que te de la oportunidad, no vas a salir y, como no salgas, pues no existes. Si no existes no te van a dar una oportunidad. Ahora mismo, para mi, la televisión ha cambiado en el sentido de que ya no tiene el mismo poder que antes, no nos engañemos, no lo tiene. Las plataformas digitales han entrado fuertes y hay chavales y chavalas que no ven televisión. Voy a confesarte algo, mi mujer y mi hija no ven la televisión, ven programas determinados pero no la tele en general. Cuando yo salgo, ahora me van a hacer una entrevista en Telecinco, les tengo que avisar para que por favor me vean o, directamente, les mando el enlace. Con esto, te quiero decir que la televisión ha cambiado muchísimo, aunque siga teniendo poder y peso. Tú y yo tenemos que ver televisión, porque hemos vivido de ella y nos gusta, vemos a nuestros compañeros y tenemos que enterarnos de lo que está pasando. Ahora estoy viendo el casting de Gran Hermano, que me da muchísima pereza, lo reconozco, y recuerdo que cuando empezó, en el año 2000, yo estaba en Canal Sur haciendo la tarde y le dije a Susana, que entonces era mi novia, que la tele estaba cambiando y que los concursantes se iban a hacer famosos rápidamente, creo que no me equivoqué.

Has sido presentador, actor, concursante y casi político…¿Qué te queda por hacer?

Me quedaba por hacer teatro y empecé hace unos años. En 2015 hice mi primera obra de teatro con Cari Antón y años después, en 2021, cuando llegué de Supervivientes, me llamó mi hermano Andoni Ferreño para preguntarme si quería hacer una obra. Él y yo nos queremos mucho y somos amigos, aunque nos vemos cuando podemos, por lo que llevo ya dos obras con él. Esta segunda se llama «Se alquila» y estamos de gira por España, para agosto tenemos más de veinte fechas cerradas. ¿Qué me queda por hacer? pues grabar un disco, he grabado alguna maqueta y he cantado, pero me hubiera gustado hacerme mis giritas, cantando rancheras y mis temas románticos.

Estáis con la obra «Se alquila», pero he visto que habéis seguido con «Boeing Boeing» ¿no?

Con Boeing Boeing hemos terminado ahora, bueno, las obras no se acaban, sencillamente dejas de contratar una y contratas otra. Ahora estamos con «Se alquila«, en la que actuamos Andoni y yo solos, en la otra éramos seis actores y la verdad, es que es una comedia que nos ha dado muchísimas alegrías y muy buenos resultados. Hemos estado con ella por toda España y me lo ha pasado muy bien, porque estar con Andoni y el resto de actores y actrices fantásticos, ha sido muy divertido. Pero, atención, esto va para los jóvenes: si queréis ser actores tenéis que serlo de verdad, es decir, no vale lo de «yo quiero ser famoso«. Ser actor de teatro es muy duro, es duro porque tienes que hacer muchos kilómetros y aunque luego recibes el aplauso del público que es el mayor premio, el esfuerzo y el curro es mucho, no nos engañemos. El hacer un programa de televisión en directo, aunque sean tres horas, yo lo hago con la gorra, pero hacerte quinientos kilómetros para irte a una capital de provincia y volver a Madrid, es jodido.

Imagino que luego, no es lo mismo hacer un programa de tele en directo que hacer una obra de teatro con el público ahí delante… tiene que imponer más ¿no?

A mi no, la verdad, pero yo es que soy un tío muy raro en ese sentido. Mis compañeras actrices me dicen: «Agustín ¿no estás nervioso?» siempre les digo que no, a ver, si se te olvida el papel lo tienes mal. A mi me cuesta mucho estudiar porque soy súper perezoso, pero una vez que me lo aprendo no tengo problema. Siempre respeto mucho al público que tengo delante, pero no noto la diferencia en hacer un programa en directo para un millón de personas que hacerlo para trescientas en una sala de teatro.

Y después de «Se alquila», ¿algún proyecto nuevo?

Ahora mismo lo que estoy buscando es tele y lo estoy intentando por todos los medios. Cuando volví de Supervivientes me llamaron de Telemadrid para hacer la tarde, pero duró poco tiempo porque quitaron el programa. No tuvo nada que ver con las audiencias, vino por otras cosas, pero que me afectaron aunque no tuvieran que ver conmigo. Por eso me he quedado con ganas de seguir mi carrera televisiva con un magazine, que es lo que estoy buscando ahora y sé que estoy en mi mejor momento. En otros países como Estados Unidos o Italia, cuando tienes cincuenta, sesenta o sesenta y tantos años, es cuando un presentador tiene peso, credibilidad y carisma, pero en España no pasa eso, o por lo menos a mi no me pasa. Es verdad que hay otros presentadores amigos míos que les va bien y que tienen mi edad, pero a mi no me ha pasado. Creo que tienes que hacer que algún responsable de las cadenas de televisión se fije en ti, confíe en ti y «se enamore profesionalmente de ti», eso es lo que estoy buscando. A ver si en algún momento me dan la oportunidad.

Agustín con Emma Ozores

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