domingo, noviembre 27, 2022

Ana I. Arévalo: «Yo no tuve miedo en ningún momento, aprendí a trabajar con el Covid a mi lado»

Texto: Sandra Cuenca/ Fotos: A.I.A

La pandemia y el confinamiento por Covid 19 no ha sido fácil para nadie, pero hay personas que estuvieron en primera línea y a los que les debemos muchísimo. No debemos olvidar nunca que estuvieron ahí. En los hospitales se vivió lo peor de la pandemia, los trabajadores estuvieron horas y horas sin parar, algunos ni siquiera pisaron sus casas por miedo a contagiar a los suyos. Por eso, no debemos olvidarlo, aún les quedan secuelas de todos esos meses, sus recuerdos se han convertido en pesadillas y deben aprender a vivir con ello.

Ana tiene 48 años, trabaja como limpiadora en el hospital madrileño de Torrejón de Ardoz, divorciada y con un hijo, no ha podido permitirse el lujo de abandonar el barco en ningún momento, aunque tampoco pensó en hacerlo. Lleva diez años allí, y es la encargada de la gestión de varias zonas del hospital. Su voz aún se quiebra cuando recuerda aquellos meses, no ha olvidado nada de lo que pasó, y sabe que jamás lo hará.

¿Cómo recuerdas el comienzo de la pandemia?

Recuerdo la llegada de los primeros casos al hospital, Torrejón fue uno de los primeros. Dos primeros pacientes en la UCI, y los comentarios que se oían eran que probablemente no saldrían de allí. Uno de ellos falleció, y todo empezó a pasar muy rápido. En cuestión de días la situación se complicó muchísimo, nos dijeron que empezáramos a ponernos mascarilla, ahí nos dimos cuenta que algo grave iba a pasar. Yo ya empecé a llevar mascarilla en el metro, nos habían dado un curso de protocolo cuando tuvimos un caso de ébola en España, así que en aquel momento nos sirvió bastante todo lo que habíamos aprendido. El hospital se saturó en muy poco tiempo, no había camas, ni boxes, y mucho menos habitaciones. La gente estaba tirada en el suelo, fue tremendo. Había días que se hacían muy difíciles, te levantabas por las mañanas y no podíamos creernos lo que estaba pasando.

¿En algún momento pensaste que el virus iba a alcanzar tal magnitud?

Si, sentíamos que nadie estaba siendo consciente de lo que pasaba. Yo tuve que trabajar con personas fallecidas a mi alrededor, hubo un momento en el que no había sitio para guardar los cuerpos, gente que llegaba a urgencias ahogándose, los médicos se tiraban tres horas con cada paciente…aquello no pintaba bien. Al final el hospital entero era Covid, el paritorio se lo tuvieron que llevar a La Paz. Ahora parece que solo quedan recuerdos de aquello. Los pacientes de la UCI han estado mucho tiempo dentro, de hecho, a día de hoy aún hay pacientes que llevan ingresados desde navidad.

¿Habéis tenido que doblar turnos?

Yo hacía mi turno, pero por ejemplo libraba fines de semana y fiestas, me apunté a trabajar esos días. Tenía a mi hijo en casa confinado, y me obsesioné con que le iba a contagiar, que yo no me iba a escapar, quería quedarme en el hospital para no ir a casa, era la única manera de no estar con él. No me he contagiado. Hubo un momento en el que me sentí como enganchada al hospital, se convirtió en mi casa, hemos vivido demasiadas cosas allí dentro.

Hall del Hospital de Torrejón de Ardoz

Para ti fueron meses muy duros, ¿y para tu familia?

Mi familia estaba toda en casa, mis hermanos son profesores y mis padres no salían, aunque la preocupación no se la quitaba nadie. Yo no tuve miedo en ningún momento, aprendí a trabajar con el Covid a mi lado, siempre pensé que si me contagiaba no me iba a pasar nada. El problema era la gente mayor. Nos hacían PCR cada cierto tiempo, estábamos muy controlados, no nos faltó de nada, ni epis, ni equipos… se han portado muy bien con nosotras.

Psicológicamente todo esto os ha afectado, ¿cómo estas ahora?

 Pues si te soy sincera, es ahora cuando estoy empezando a notarlo, hay días en los que estoy muy triste. Ahora es cuando empiezas a ver que el hospital vuelve a la normalidad y te das cuenta de todo lo que hemos pasado, pero jamás perdimos el ánimo. Los lunes por la mañana llegaba al hospital con ansiedad, pero una vez dentro empezaba a encontrarme bien, siempre he dicho que para mí era peor estar fuera que dentro. Las navidades pasadas también fueron duras, subieron mucho los casos y otra vez vuelves a sentir impotencia. Pero bueno, vamos saliendo, que es lo importante.

Habéis estado en primera línea, ¿os sentís valorados?

Sí, mucho. Una vez que pasó la primera ola la gerente del hospital nos dio las gracias a todos. No nos ha faltado de nada, nos traían café y comida, nos mandaban cremas e hidrogel de marcas muy conocidas, se han portado muy bien.

Hay algo que quiero decir, debemos ser conscientes de lo que hemos vivido, esto nos ha tenido que servir para aprender algo. Sigo poniéndome nerviosa al oír una sirena o el pitido de las máquinas en la UCI, no podemos olvidar por lo que hemos pasado.

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