Por S. C.
Hay ciudades que sirven de escenario para una serie y otras que terminan convirtiéndose en un personaje más. Chicago pertenece claramente al segundo grupo. Desde 2012, la ciudad estadounidense es el corazón de una de las grandes franquicias televisivas contemporáneas: One Chicago, el universo formado principalmente por Chicago Fire, Chicago P.D. y Chicago Med.
La fórmula comenzó con Chicago Fire, estrenada en NBC el 10 de octubre de 2012. La serie seguía a los bomberos y paramédicos del ficticio Cuartel 51 y combinaba emergencias, rescates y acción con las relaciones personales de sus protagonistas.
El éxito permitió ampliar aquel mundo. En enero de 2014 llegó Chicago P.D., centrada en los agentes del Departamento de Policía de Chicago y, especialmente, en la Unidad de Inteligencia, encargada de investigaciones criminales complejas. Era, además, un spin-off directo de Chicago Fire.
Un año después, en noviembre de 2015, apareció Chicago Med, trasladando la acción al ámbito sanitario. Médicos y enfermeras del ficticio Gaffney Chicago Medical Center se convirtieron en los nuevos protagonistas, completando el particular ecosistema de servicios públicos de la franquicia.
Tres series, un mismo universo
Aquí está una de las grandes claves de One Chicago: las tres producciones no funcionan como mundos completamente independientes. Bomberos, policías, médicos y paramédicos viven en la misma ciudad y, en muchas ocasiones, sus historias terminan cruzándose.
Un incendio puede llevar a un personaje de Chicago Fire directamente a las urgencias de Chicago Med. Una investigación policial puede relacionarse con un accidente o una emergencia que hemos visto desde otra perspectiva. Los personajes aparecen en las series de sus compañeros y determinados acontecimientos se desarrollan incluso a través de episodios especiales compartidos. Ese mecanismo genera una sensación de continuidad poco habitual en la televisión generalista. El espectador no visita Chicago una hora a la semana: vive en ella.
NBC ha mantenido esta estrategia durante años. Para la temporada televisiva 2026-2027, la cadena renovó las tres producciones: Chicago Fire para una decimoquinta temporada, Chicago P.D. para una decimocuarta y Chicago Med para una duodécima.
El secreto está en los personajes
Aunque las emergencias son importantes, probablemente no sean el verdadero motor de estas series. Un incendio espectacular puede enganchar durante diez minutos, pero son los personajes quienes consiguen que el espectador regrese. Los bomberos de Chicago Fire forman una especie de familia profesional. En Chicago P.D., las relaciones entre los agentes, sus conflictos y dilemas personales acompañan las investigaciones. En Chicago Med, las decisiones médicas se mezclan constantemente con historias familiares, dilemas éticos, pérdidas y relaciones sentimentales. La fórmula se repite: profesión de alto riesgo + vida personal + relaciones entre compañeros + conflicto emocional.
Y funciona porque permite que espectadores diferentes encuentren su puerta de entrada. Quien disfruta de la acción tiene incendios y rescates; quien prefiere el suspense tiene investigaciones policiales; quien busca drama humano encuentra pacientes, médicos y decisiones difíciles.
El efecto Dick Wolf
Detrás de este universo está una figura fundamental de la televisión estadounidense: Dick Wolf, responsable también de la longeva franquicia Law & Order. En One Chicago, Wolf y sus colaboradores trasladaron parte de aquella experiencia a un modelo basado en diferentes servicios públicos conectados dentro de una misma ciudad.
La idea tiene además una enorme ventaja industrial: una audiencia que entra por una serie puede terminar descubriendo las otras dos.
La propia NBC ha destacado la continuidad de la franquicia como una pieza estable de su programación. En 2025, Wolf Entertainment señaló que las tres series habían sido renovadas para la temporada 2025-2026 y que el universo había alcanzado millones de espectadores entre NBC y Peacock.
Chicago como protagonista
Otro elemento fundamental es la propia ciudad. One Chicago no utiliza Chicago simplemente como fondo de pantalla. Sus calles, barrios, hospitales, estaciones de bomberos y edificios forman parte de la identidad visual de las producciones.
Además, las series se ruedan principalmente en Chicago y utilizan localizaciones reales. NBCUniversal señala que la franquicia lleva más de una década produciéndose en Illinois y que su actividad ha generado un importante impacto económico en el estado.
Una fórmula sencilla, pero muy difícil de mantener
La verdadera hazaña de Chicago Fire, Chicago P.D. y Chicago Med quizá sea haber conseguido convertir una fórmula relativamente sencilla en un universo televisivo de larga duración.
No necesitan reinventar la televisión en cada episodio. Su fortaleza está precisamente en ofrecer algo reconocible: una emergencia, un caso, un paciente, una decisión complicada y, en medio de todo ello, personajes con los que el público ya tiene una relación.
Más de una década después de aquel primer incendio televisivo de 2012, One Chicago demuestra que una buena historia puede crecer cuando sus personajes comparten algo más que escenario: comparten universo.
Y quizá ahí esté la verdadera clave de su éxito: cuando termina un episodio, Chicago no se acaba. Simplemente cambia de ambulancia, de comisaría o de estación de bomberos.