miércoles, agosto 17, 2022

¿Cómo debemos cuidar nuestros ojos en verano?

Texto: Dr. Prof. Jorge Alió (miembro de la plataforma Top Doctors)

Si bien el verano es un momento perfecto para disfrutar al aire libre, estar en contacto con el agua y realizar actividades deportivas en el exterior, también es una época crucial para cuidar nuestros ojos.

Para esto es necesario tener en cuenta tres aspectos principales que pueden llegar a ser problemáticos: el sol, las alergias y las irritaciones.

El sol Los rayos ultravioletas y la intensidad de la luz solar suelen causar patologías oculares a nivel macular, de la conjuntiva y del cristalino. La irritación de los ojos es la consecuencia más inmediata y, después de algunos años, también pueden ocurrir lesiones a nivel macular. Además, la reiterada exposición a la luz solar aumenta el riesgo a presentar cataratas.

Frente a este panorama, los especialistas en Oftalmología suelen recomendar el uso de gafas de sol. Para que su función protectora sea eficiente, es necesario que tengan una intensidad suficiente como para que los rayos ultravioletas no penetren en el interior del ojo. Además, deben tener un grado de oscurecimiento adecuado para evitar la sensibilidad a la luz.

La recomendación es que contengan protección ultravioleta total, de grado C, con oscurecimientos de tipo gris oscuro. Para aquellas personas que usan gafas de hipermétrope, estas pueden tener tonos verdosos y para las personas con miopía funcionan mejor los tonos amarillentos o ámbar.

Un aspecto clave a tener en cuenta es que aquellas gafas que no sean adecuadas pueden incluso agravar el daño de la penetración de la luz, ya que el oscurecimiento de los cristales favorece la apertura de la pupila y la entrada de luz ultravioleta.

Irritaciones causadas por agentes ambientales, agua o viento En primer lugar, debemos ser cuidadosos al estar en la piscina. Si bien es prácticamente imposible prevenir la toxicidad del cloro y otras sustancias presentes en el agua, para baños prolongados se aconseja el uso de gafas de buceo o anteojos de natación.

En segundo lugar, el agua de mar también puede ser irritante para nuestros ojos. Las playas en España no suelen presentar sustancias tóxicas, pero debemos prestar atención, ya que las playas con bandera azul son las que garantizan la higiene. Sin embargo, si no hay exceso salino, el agua de mar puede contribuir a lavar la conjuntiva de grasa o contaminantes y así tener un efecto positivo en nuestros ojos.

Por último, debemos cuidar del viento y otros agentes ambientales como el polvo o arena. Las gafas de sol también cumplen un rol importante en este aspecto.

Alergias y contaminantes

Las conjuntivitis infecciosas pueden contagiarse en las piscinas, como consecuencia del baño de personas afectadas por conjuntivitis virales. Además, puede suceder por las condiciones higiénicas del agua. Por esta razón, para eliminar los gérmenes, es esencial la cloración del agua o su filtraje con luz ultravioleta.

Sin embargo, no sólo las piscinas son problemáticas, también es necesario ser conscientes al realizar un baño en aguas dulces cerradas, como lagos o ríos.

Por último, es especialmente peligroso el uso de lentillas durante el baño. Los pacientes que las utilizan no deberían hacerlo al permanecer en aguas dulces no cloradas, ya que existe un alto riesgo de adquirir una infección en la córnea. De hecho, la queratitis es una de las patologías más frecuentes en los usuarios de lentes de contacto. Esta enfermedad tiene complicaciones graves, como las cicatrices corneales y la ceguera corneal, solo tratable mediante un trasplante.


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