Por Mabel Contreras
Día uno
Reconocer el dolor, aceptar lo que siento, escribir una carta libre expresando todo lo que duele, nombrarlo y pedirlo sin filtros. El dolor no es enemigo, es la forma en que el amor sigue existiendo.
Día dos
Permitir sentir, validar emociones, escuchar música que conecte con el corazón, llorar si el cuerpo así lo pide, sin juicios, sin miedos. Sentir no te rompe, te libera.
Día tres
Soltar la culpa, liberar emociones, escribir me perdono por todo lo que no pude hacer o no te pude decir. Inhalar amor y exhalar culpa. Hiciste lo mejor que pudiste con lo que sabías.
Día cuatro
Honrar la memoria, transformar el vínculo, crear un pequeño altar con fotos, velas o símbolos. Hablarle desde el corazón. El amor no muere, cambia de forma, simplemente se transforma.
Día cinco
Reconectar contigo, volver a tu centro, caminar en silencio, colocar la mano en el corazón, repetir aquí sigo, aunque perdiste a alguien y no te perdiste a ti.
Día seis
Dar nuevo significado integral a la experiencia. Escribir qué me enseñó esta pérdida. Identificar una fortaleza nacida del dolor. El miedo transforma, no destruye.
Día siete
Abrirle a la vida, renacer emocional, ritual, soltar una hoja al agua, encender una vela, declarar, me permito seguir viviendo. Seguir no es olvidar, es honrar la vida que aún te queda, que aún habita en ti.